martes, 2 de mayo de 2017

Solo el 48.24 por ciento de las mujeres en Bolivia tiene un empleo

Una lucha incansable que aún no termina de romper todos los perjuicios de la sociedad machista es la que vive la mujer en el ámbito laboral.

Conseguir un espacio laboral es mucho más difícil para las mujeres, pese a que estas son las que más buscan un empleo.

Bolivia no es la excepción de lo que sucede en el mundo, pues en el país la tasa de empleo masculina continúa siendo más alta que la femenina.

Según la Encuesta de Hogares 2015 realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el 69.95 por ciento de los varones tiene un trabajo, mientras que en el caso de las mujeres el porcentaje no llega ni siquiera a la mitad, 48.24 por ciento .

Gabriela una comunicadora social de profesión forma parte de este porcentaje reducido de mujeres con trabajo, pero encontrar un empleo seguro le costó más de ocho meses y no gana lo que pensaba que cobraría como profesional.

“Para las mujeres es mucho más difícil encontrar empleo. Yo estuve sin trabajar mucho tiempo, porque las ofertas que me hacían eran con sueldos muy bajos”.

También le ofertaron trabajar por contrato y sin beneficios sociales, situación que no aceptó porque tiene un hijo que mantener y necesita otorgarle un seguro médico.

Aunque Gabriela recién se incorpora al mercado laboral, pese a su corta edad, 25 años, señala que encontrar un empleo ha sido una de las cosas más difíciles que ha tenido que afrontar.

Gana 2.800 bolivianos en una radio a tiempo completo, a veces tiene que quedarse más de ocho horas pese a que por ley no debería superar las siete diarias.

“Es lo que hay, debo comenzar por algo en mi carrera y lamentablemente no hay muchas opciones para escoger”.

Como Gabriela, otras mujeres deciden aceptar un trabajo formal con sueldos bajos por los beneficios sociales y por empezar a tener experiencia en su profesión.

Aunque no hay estudios muy recientes sobre el empleo en mujeres en el país, el último realizado en base a datos estadísticos del INE por el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario, (CEDLA), en el 2012, las mujeres trabajaban más por menos ingresos.

La investigación indica que a pesar de las evidencias respecto a la mayor presencia de las mujeres asalariadas en el sector capitalista menos desarrollado, es decir el semiempresarial, el 2011 el 54,7 por ciento todavía se ocupaba en el llamado sector “formal” público y privado, 3 por ciento menos que en 2001. El sector empresarial asocia la contratación de mujeres con mayores costos laborales por concepto de los derechos de maternidad, restringiendo las oportunidades de empleo para ellas. La disminución relativa del empleo de las mujeres en ese sector, fue parcialmente compensada por el aumento de su contratación en el sector público .

Al otro lado, el 33 por ciento de las mujeres se ocupaba en talleres, comercios y actividades de servicios semiempresariales, duplicando el empleo antes registrado en el sector; de esta manera pasó a constituir el principal generador de empleo femenino, seguido del sector empresarial y estatal, en ese orden. Por último, el empleo en el servicio doméstico llegaba al 12 por ciento , menos de la mitad que al comienzo de la década. Esto significa que esta actividad es cada vez menos una alternativa de trabajo para las mujeres.

Otro estudio elaborado por la encuestadora boliviana Captura Consulting, demuestra que hoy en día la mayoría de las mujeres tiene bastante confianza en sí mismas en el aspecto profesional y de trabajo en Bolivia, a pesar de que consideran que la sociedad todavía tiene muchos matices machistas y las discrimina al momento de buscar un trabajo.

Más de dos tercios de la población femenina, siente que tiene las mismas oportunidades de trabajo en Bolivia que los hombres. Incluso, consideran que están mejor preparadas y son más aptas que antes, y que en Bolivia la discriminación va cediendo espacios a la igualdad de género, por lo que las opciones tienden a ser las mismas para todos.

De acuerdo al resumen ejecutivo: “Las Mujeres en el Trabajo”- Tendencias 2016, elaborado por la OIT (Organización Internacional del Trabajo), las mujeres a lo largo de su vida laboral, continúan experimentando grandes dificultades para acceder a empleos decentes.

Solamente se han logrado mejoras mínimas desde la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, por lo que existen grandes brechas que deben colmarse en la puesta en práctica de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, adoptada por las Naciones Unidas en 2015.

El documento indica que la desigualdad entre mujeres y hombres persiste en los mercados laborales mundiales, en lo que respecta a las oportunidades, al trato y a los resultados. En los dos últimos decenios, los notables progresos realizados por las mujeres en cuanto a los logros educativos no se han traducido en una mejora comparable de su posición en el trabajo. En muchas regiones del mundo, en comparación con los hombres, las mujeres tienen más probabilidades de encontrarse y permanecer en situación de desempleo, tienen menos oportunidades de participar en la fuerza de trabajo y – cuando lo hacen – suelen verse obligadas a aceptar empleos de peor calidad.

INGRESOS

Según la Encuesta de Hogares en Bolivia 2015, todavía los ingresos de las mujeres en el nivel semiempresarial están por debajo que el de los varones y solamente alcanzan a los 2.100 bolivianos, mientras que los hombres en el mismo ámbito ganan un promedio de 2.900 bolivianos.



EMPLEOS PRECARIOS

El director departamental del Trabajo, Adolfo Arispe, reconoce que en el país los empleos de las mujeres, en la mayoría de los casos, todavía están en el ámbito informal o en el subempleo.

“Actualmente en el Eje Metropolitano podemos ver a mujeres trabajando en empresas grandes lo que antes no se veía”.

En tiempos pasados se decía que la mujer estaba más en el sector de limpieza y en la cadena productiva, pero hoy eso ha cambiado un poco y podemos ver que ellas son una pieza fundamental en la cadena productiva y no solamente en cargos jerárquicos, de mandos medios, asegura.

Destaca que hay normas que protegen a la mujer para asegurar que esta pueda conservar su trabajo en distintas situaciones como las de embarazo, pero que aún hay que trabajar mucho más para concientizar a los empleadores.

La Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC) presidida por Javier Bellott señala que la decisión de una mujer de transformarse en empresaria está influida por una serie de factores que la inducen a participar en los mercados laborales y otros que la atraen y que están vinculados con las expectativas de ingresos.

El sector privado ha adoptado un rol importante en el manejo de las cifras y de cambiar la realidad de las mujeres en el país.

Actualmente el sector de servicios ha superado al de agricultura como el sector que más emplea a mujeres.

“En los sectores privados formales, las mujeres han liderado empresas que hoy en día son bastiones y referentes en nuestro medio”.

Sin embargo, aún esta participación se ve mermada por ciertos factores que impiden un desenvolvimiento adecuado en las funciones empresariales. Mientras que algunas de las barreras no afectan exclusivamente a un género, sino tanto a hombres como a mujeres, hay otras que sí aquejan desproporcionadamente a las mujeres y generan obstáculos adicionales.

Sueldos bajos

“Para las mujeres es mucho más difícil encontrar empleo. Yo estuve sin trabajar mucho tiempo, porque las ofertas que me hacían eran con sueldos muy bajos”.

Gabriela

Comunicadora Social

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