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lunes, 3 de junio de 2019
martes, 11 de octubre de 2016
En Bolivia las mujeres desean dos hijos, pero tienen tres
"Si uno se pregunta cuántos hijos desea tener la mujer, según la tasa de fertilidad deseada (en Bolivia), ¿a qué se refiere esto? Es una estimación de la tasa de fecundidad total si se evita en todos los nacimientos no deseados; la tasa sería de dos niños, pero tienen tres, por lo que hay una necesidad de planificación familiar insatisfecha”, reconoció el especialista de ONUMujeres, Boris Branissa.
Según los datos del estudio, en Bolivia el índice de la tasa de fertilidad total, que representa la cantidad de hijos que tendría una mujer si viviera hasta el final de su periodo fértil, fue de 4,1 en 2000, es decir, el doble de los 2,6 que se registraron ese año en América Latina y El Caribe. Sin embargo, la cifra bajó a 2,9 para 2015, esto es, que cada mujer boliviana tiene tres hijos, pero las del resto de América Latina solamente dos.
Según Branissa, los datos dan cuenta que hay un niño que no fue planificado dentro de las familias bolivianas.
El informe también destaca que, pese a que el embarazo en la adolescencia entre 15 y 19 años bajó entre 2000 y 2008 de 90 a 60 por cada mil mujeres en el país, en América Latina y el Caribe y en países vecinos, esa tasa también se redujo de 80 a 64,6. "Es decir que aún hay que trabajar para reducir aún más esa cifra, ya que en países avanzados llega a sólo 5%”, dijo Branissa.
Para la representante de ONUMujeres Bolivia, Natasha Loayza, "lo ideal es que no haya embarazos en ese rango de edad (15 a 19 años), ya que la legislación permite el matrimonio desde los 18 años y por eso es ideal que no haya embarazos antes de esa edad”, remarcó.
El estudio también compara los datos sobre el uso de métodos anticonceptivos; según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud 2003 y 2008, la prevalencia es similar: 34%. "Es decir, un tercio de todas las mujeres usa un método anticonceptivo moderno, pero estamos por debajo de Paraguay, Argentina y Perú, que superan el 50%”, explicó Branissa.
El informe sobre la situación de la mujer fue elaborado en las áreas de salud sexual y reproductiva, educación, economía y empleo, participación política y liderazgo y violencia -cinco, en total-, para visibilizar su situación con respecto a los vecinos y al resto de los países de América Latina.
Según Loayza, es en el área de educación en la que hubo avances importantes, ya que la tasa de alfabetización de mujeres entre 15 y 24 años subió, entre 2000 y 2008, de 96,1% a 98,8%.
En ese mismo periodo, la perseverancia de la mujer en la escuela hasta el quinto grado creció de 77,1% a 98,4%.
"Podemos ver y destacar avances importantes entre 2000 y 2015. Sin embargo, es importante mirar los avances de las mujeres con respecto a los que tiene la población femenina de países vecinos y de América Latina (...). En varios indicadores estamos por encima de la media de América Latina, aunque en salud el avance es moderado, pues aún hay enormes desafíos”, reconoció la especialista.
Otra de las problemáticas que detecta el estudio es que, según datos de la Comisión Económica para América Latina, siete de cada 10 mujeres bolivianas tienen un trabajo vulnerable, es decir, "más de la mitad de la media de América Latina, que alcanza a tres de cada 10”.
Ellas no gozan de seguridad social y tienen ingresos precarios. En ese grupo están las que trabajan por cuenta propia, como las comerciantes, las que se emplean en servicios y otras.
Pocas mujeres ejercen como autoridades locales
Pese a que la presencia de las mujeres en el ámbito político aumentó, el índice de ellas como autoridades locales es bajo con respecto al de América Latina y el Caribe, expresa el estudio Estado de situación de la mujer en Bolivia, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Mujer (ONUMujeres), presentado ayer.
"Bolivia destaca por la proporción de escaños que tiene para la mujer en la Asamblea Legislativa; en 2000 el promedio era de 11,5%, es decir, una de cada 10 era asambleísta, pero para 2015 esa cifra llega a 53,5% en el parlamento nacional; por eso nos destacamos en promedio de la media de América Latina, que alcanza a 28,3% .Seguro en el futuro va a contribuir en la igualdad”, remarcó la representante de la ONUMujeres Bolivia, Natasha Loayza.
En el Órgano Ejecutivo, es decir en puestos de nivel ministerial, en 2000 hubo una presencia de 7% , en algún momento superó esa cifra y llegó a 40%, pero en 2015 la cifra bajó a 28,6%. Es decir, uno de cada tres ministros es mujer.
Sin embargo, se debe incidir más en el poder local, ya que sólo el 7,7% es una autoridad mujer, cuando la media en América Latina es de 11,8%. "No hay ni una mujer como gobernadora en el país”, dijo Loayza.
También se explicó que otro tema en el que se debe trabajar es el de la violencia contra la mujer, ya que no hay datos actuales. "Hay que hacer una profunda reflexión. La violencia sexual, en Bolivia, entre mujeres de 15 a 49 años casadas o que convivieron llega al 7%, cuando en Argentina o Perú llega a 3 o 4%”, explicó.
lunes, 29 de agosto de 2016
Estudio revela el incremento del embarazo en adolescentes
Un promedio de 246 adolescentes se embaraza cada día, según un reporte del Servicio Nacional de Información en Salud (SNIS) de 2013, parte de un estudio realizado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), que sólo en esa gestión registró más de 90.000 embarazos; la situación es preocupante porque la maternidad a temprana edad no sólo trae consigo el rechazo social y familiar, sino mayor posibilidad de muerte materna.
Los datos del SNIS son sólo una de varias muestras de que el embarazo adolescente en Bolivia no se ha reducido, como lo revela un estudio del UNFPA, que realizó una encuesta a un total de 3.966 personas en 14 municipios de todo el país, de los que cinco corresponden a Chuquisaca.
En el documento recientemente presentado se muestra también que de acuerdo con el Plan Plurinacional de Prevención del Embarazo Adolescente, de cada 100 mujeres embarazadas, 25 son adolescentes, comenta la representante del UNFPA en Bolivia, Ana Angarita, en una entrevista con CORREO DEL SUR.
El estudio evidencia también que las adolescentes que se embarazan son víctimas de rechazo y discriminación en sus hogares y diversos espacios sociales y cambian de manera radical sus perspectivas de vida futura, más aun si provienen de una familia que vive en condiciones de pobreza, indica Angarita.
De acuerdo con las entrevistas realizadas, las adolescentes prefieren no salir a la calle y comienzan a asumir otras responsabilidades, además de la crianza de sus hijos, debido principalmente a las desigualdades de género sobre el embarazo.
Estas dificultades, ok alejan a las madres adolescentes de la posibilidad de obtener un trabajo digno y decente deben ser asumidas por el Gobierno para el desarrollo y aplicación de políticas públicas, razón por la que este estudio, centrado en datos de la gestión 2013, fue remitido también a instancias gubernamentales.
Aproximadamente el 12% de las adolescentes de Bolivia es madre, una cifra bastante preocupante porque no sólo la mayor parte no planificó, sino que en algunos casos, la concepción fue a causa de violencia sexual.
El grupo estudiado, niñas de entre diez y 19 años de edad, representa en promedio el 21% de la población total en Bolivia, de ese porcentaje el 49% son mujeres, explica el oficial de Proyectos del UNFPA en Chuquisaca, Rolando Encinas, al detallar que el estudio trabajó con datos de historias clínicas perinatales de los registros de los servicios de salud de primer, segundo y tercer nivel, el SNIS y entrevistas a través de las que se recabó las percepciones e historias de vida de las madres y su ámbito familiar.
Los cinco municipios de Chuquisaca que fueron comprendidos en el estudio fueron Sucre, Sopachuy, San Lucas, Tomina y Camargo.
Encinas explica que si bien en Bolivia redujo el promedio de fecundidad que hace varios años era de 6,5 hijos, a 2,9, en el caso del grupo etario de las adolescentes, este índice es de 7.3% y que de cada 100 mujeres embarazadas, 25 son menores de 20 años de edad.
De acuerdo con la investigación, el 19% de las adolescentes embarazadas identificadas en 2013, viven su segundo embarazo, lo que muestra que hay niñas de diez, 11 y 12 años que ya son madres.
La realidad muestra que las adolescentes no sólo no saben qué método anticonceptivo usar, sino que luego de dar a luz, al ser informadas sobre las opciones que tienen, el 66% elige emplear métodos naturales que tienen mayor riesgo de fallar en caso de no ser aplicados adecuadamente.
Otra de las preocupaciones indicadas en el estudio es que a nivel nacional, en el 76% de las historias clínicas perinatales que sirven para recabar toda la información sobre la evolución del embarazo, la información no fue adecuadamente registrada, por lo que hay casos en los que se desconoce por ejemplo si el embarazo fue o no producto de violencia sexual u otras situaciones sobre la salud de la madre y el niño por nacer.
Proyectos educativos
En Chuquisaca se desarrolla una experiencia pionera a nivel nacional con la incorporación de gabinetes de apoyo integral a estudiantes en las unidades educativas a través de la Dirección Departamental de Educación en alianza con las autoridades de salud, de cada municipio y distrito educativo.
Los gabinetes cuentan con personal que brinda apoyo integral a padres de familia, estudiantes y maestros sobre el tema de salud sexual. En el proyecto, UNFPA apoya con material y capacitación.
En la región andina del país, otro proyecto, coordinado con el Ministerio de Salud, es el de la Comisión de Adolescentes y Jóvenes para la Prevención de Embarazo Adolescente (CAJPEA) donde adolescentes informan a sus pares.
¿Cuál es la dificultad?
La representante del UNFPA en Bolivia recuerda que la atención integral, centrada en la educación, es importante para reducir la cifra de embarazos adolescentes no planificados, pues la mayor parte de las madres no usaba métodos anticonceptivos ya sea porque no eran accesibles o porque desconocían de ellos.
Destaca que en el país hay avances importantes en el delineamiento de políticas públicas, pero que muchas veces la población no percibe que se apliquen porque más allá del compromiso político se presentan dificultades a causa de que las instituciones son débiles al no tener presupuesto suficiente y porque muchas veces no cuentan con personal capacitado.
De acuerdo con datos del SNIS en Chuquisaca, el embarazo adolescente tiene un promedio de 11% en lo que va del año, un porcentaje que podría aumentar hasta diciembre con el reporte de los próximos meses, según el jefe departamental del servicio, Edgar Yucra, quien, además remarca la fiabilidad de los datos con los que cuentan pues asegura que se cumple con un registro estricto y adecuado.
Asimismo, destaca que Chuquisaca es uno de los departamentos con mayor porcentaje de contrastación de datos con otros estudios a nivel nacional, por lo que sus cifras suelen no tener falencias, afirma.
Respecto al embarazo en adolescentes asegura que en el Departamento hace falta la comunicación e información adecuada sobre métodos anticonceptivos, una labor que comenzó a controlarse de manera especial este año. “Es muy difícil que los adolescentes vayan solos a los centros de salud y pidan un preservativo o información”, comenta al explicar que por ello el Servicio Departamental de Salud (SEDES) se propuso informar y orientar a adolescentes y ya alcanzaron al 65% del total de la población adolescente.
En esa línea, la representante del UNFPA, remarca que lo que se requiere es invertir más en la educación sobre salud sexual, métodos anticonceptivos y otros, en la población que tiene mayor presencia en nuestro territorio y que está seriamente afectada por la falta de información para el ejercicio de sus derechos y la planificación de su futuro.
Datos técnicos
El proyecto del UNFPA entrevistó a 3.966 personas en el país y recabó información de los registros oficiales de centros de salud de 14 municipios del país, cinco de ellos de Chuquisaca.
domingo, 22 de febrero de 2015
Retrato de una madre adolescente
Hace cuatro años, cuando cursaba el quinto de secundaria y acababa de cumplir 17, Giovanna se embarazó. "Ahora creo que los adolescentes deben vivir la vida paso a paso, sin adelantarse. Que es mejor pasar tres segundos de vergüenza al buscar un preservativo que frustrarse la vida”, reflexiona la joven, que en la actualidad tiene 21 años. En Bolivia, cada año 60.000 adolescentes quedan embarazadas.
La curiosidad y la química
Giovanna comenzó a tener relaciones sexuales a los 16 años. Dos años después de iniciar su romance con su primer amor y un año antes de embarazarse.
"Conocía a mi pareja desde los 14 años, él estaba en un curso superior. Tuvimos relaciones por curiosidad dos años después. Creo que a esa edad, cuando uno siente química con su pareja, la música y el reguetón, o la cumbia argentina, nos incitan a tener relaciones sexuales. Son los movimientos del baile, pero también es la curiosidad”, afirma.
No era la única en sentir curiosidad. La mayoría sus amigos pasaban por la misma situación. A ella como a Rayner, su pareja, y al resto de sus compañeros del colegio Cuerpo de Cristo, los maestros les habían hablado sobre métodos anticonceptivos. "Al principio nos cuidamos”, asegura, pero después de ir a una farmacia y recibir regaños de la farmacéutica al tratar de comprar condones, no quisieron volver.
En noviembre de 2010, el miedo se apoderó de su cuerpo, ya que la pareja decidió separarse precisamente cuando ella extrañaba su regla que nunca fue regular. "Él tenía planes: estudiar, ingresar a la Universidad, y yo, terminar el colegio”, dice con pena y su voz se apaga.
Tras un mes de espera Giovanna se hizo la prueba de embarazo y confirmó su estado. Compartió la noticia con su pareja, conversaron, discutieron, lloraron y decidieron huir juntos. Sin embargo, el día pactado para la fuga, Rayner tocó su puerta y enfrentó a su madre.
"Nadie me preguntó”
"Mi madre lloró, al igual que mi hermana (respira hondo pero no puede contener el llanto). Me gritó, me dijo cuánto la había decepcionado. Fue terrible, no quiso creer que su hija -en la que depositó todos sueños de que salga bachiller, entre a la universidad, se gradúe y recién se case vestida de blanco-le haya fallado”.
A la semana siguiente, los padres de Rayner se enteraron y se concertó una reunión entre las dos familias. Allí todos los adultos opinaban del futuro de los adolescentes y del bebé. Tras horas de discusión, decidieron que había que interrumpir el embarazo, ya que ella recibía medicamentos por la epilepsia. "No me preguntaron. Yo quería tener a mi bebé. Hablé con mi mamá y la decisión cambió”, cuenta.
Rayner se alejó, fue como si la tierra se lo hubiese tragado, y Giovanna cambió de colegio. Sola, en un curso nuevo, debía soportar los reproches de un grupo de compañeros. "Me decían que me vaya, que le daba mala reputación al colegio, aunque yo no era la única embarazada”. Pero Giovanna también tuvo que lidiar con los padres de familia y algunos profesores que la miraban con desprecio. "Me sentía mal, muy mal”, asegura.
Cuadernos y pañales
Estudió hasta una semana antes de dar a luz y volvió a clases 10 días después del nacimiento de Santiago. Esa etapa fue dura. Además de llevar su mochila con cuadernos, como el resto, cargaba otra bolsa con biberón y pañales y, además, a su bebé. No se separó de su hijo ni siquiera en el acto de graduación.
Bachiller y mamá, quiso postular a la universidad pero optó por una carrera técnica para darle más tiempo a Santiago.
Al poco tiempo, la hermana de Rayner la buscó, quiso ver al bebé, y luego -a través de ella- el muchacho volvió y conoció a su hijo. Le contó que ese tiempo había sido "castigado” por sus padres y obligado a trabajar.
Giovanna y Rayner decidieron volver y, retando a sus padres, se casaron. Poco después él perdió su trabajo. "Peleábamos: nos faltaba leche, pan... todo. Quería divorciarme y no habían pasado ni siquiera tres meses”, relata ella. Finalmente, tras varias charlas, se dieron cuenta de que eran padres y debían asumirlo.
Ahora Rayner también estudia y ambos trabajan. Los dos se dan una segunda oportunidad y tienen a Santiago consigo.
martes, 27 de mayo de 2014
Hoy es cotidiano ver a mamás ejercer los dos roles
¿ Cuáles han sido las mayores dificultades como madre?
j.P.: Ser madre joven me ha sido difícil, me costó madurar y además tenía que lidiar entre el estudio, las actividades propias de mi juventud y mi responsabilidad de mamá. Mi hija mayor me enseñó mucho de la vida y me ha tenido paciencia como hija y bueno ahora que es adolescente la paciencia la tengo yo. Con mis otros hijos ha sido distinto ya vinieron cuando yo era una mujer y obviamente mi vida es más estable.
¿Qué ha representado en su vida la maternidad?
j.p.: La posibilidad de cambiar, adaptarme y crecer como ser humano. Desde que tengo hijos valoro más la vida, el regalo de Dios, la naturaleza y los animales. La conciencia que me ha dado ser madre es infinita. Ahora veo el futuro con esperanza pero a la vez con responsabilidad, no solo con mis hijos sino con el mundo, para darles un futuro y un planeta sano a mis nietos.
¿Cómo actuó cuando tuvo su primer hijo?
j.p.: Me volví super protectora no quería que ni la miren (risas). La verdad me puse muy odiosa, pero bueno era tan chiquita que me daba miedo todo.
¿Qué pensaba o sentía cuando quería ser madre y que ha sido diferente, cuando ya lo fue?
j.p.: La verdad no imaginaba ni dimensionaba antes de ser máma. Las cosas que pensé no eran correctas ya que el amor que uno siente la primera vez que te entregan a tu hijo es sin dimensión. Los sentimientos, la razón y la responsabilidad sobrepasa cualquier cosa que uno pudiera haber imaginado.
¿Cómo ha logrado desarrollarse en sus actividades y tener éxito?
j.p.: La verdad para ser sincera creo que ninguna mujer puede tener exito laboral y vivirlo sin remordimentos si no tiene una excelente persona que cuide a sus hijos. En mi caso mi madre cuidó de mi hija mayor mientras estudiaba mi carrera y maestrias, mientras que de mis otros hijos fue Magaly, una excelente persona que cuidó con esmero a mis pequeños desde que nacieron, sin ella no hubiera podido alcanzar ningún logro.
¿Qué consejos le da a sus hijos para cuando sean padres?
j.p.: Que aprendan a escuchar a sus hijos. Que no reaccionen sin antes evaluar las consecuencias, que amen con la misma medida con la que corrigan y que existan límites desde pequeños hasta que salgan de su casa.
¿Cuál es su mayor miedo?
j.p.: Es que mis hijos no sean personas humildes, felices y simples, porque creo que las personas que no tienen esas características, nunca encuentran la paz interior.
¿Cómo ha podido cumplir el rol de ser padre y madre?
j.p.: No es nada fácil uno como mujer y ellos como hijos siempre van a necesitar una figura paterna y el rol que desempeña el papá. Pero hoy en día ya es cotidano ver a mamás que ejercen los dos roles, en mi caso la base ha sido darme cuenta que debo dar amor y castigo, para que así haya equilibrio en su desarrollo. Aprendí a poner límites, que era lo que más me costaba porque nos da remordimento el criar solo y eso nos hace muchas veces no ser firmes, en mi caso creo que es la única salida al éxito en la crianza de mis hijos; aunque actualmente ya tengo un compañero de vida en el cual encuentro mucho apoyo y equilibrio.
¿Cuál es su consejo para las madres?
j.p.: Paciencia, la madre de todas las virtudes a la hora de ser mamá. No creo en ser amiga, creo que con los hijos debe existir cierto límite de respeto que no lo permite, siendo amigas la confianza es otra cosa. Hablarles claro y pedir disculpas cuando nos equivocamos. No compararlos y aceptarlos como son y no colocarles jamás calificativos.
Pacheco
"Se debe hablar claro y pedir disculpas cuando nos equivocamos".
Ser madre y policía es un trabajo sacrificado
La actividad se desarrolló en el patio de honor del comando de la Policía, con la presencia de las autoridades de la institución y cerca de un centenar de mamás que se olvidaron por un momento de sus obligaciones y preocupaciones pues disfrutaron de un bonito espectáculo que fue adornado por la participación de los perros amaestrados del Centro de Adiestramiento de Canes (CAC).
Asimismo, las mamás afortunadas se llevaron regalos que se entregaron por el comandante departamental de la Policía, coronel Marlon Rodolfo Luizaga a las ganadoras de sorteos.
"Es una labor muy sacrificada por parte de las mamás policías que tienen muchas veces que abandonar momentáneamente a sus hijos para estar en su fuente laboral o en acuartelamientos, ser cambiadas de destino o ir en viajes de comisión por cinco o diez días, entonces esto hace que las mamás se sacrifiquen el doble que otras mamás, es loable el trabajo que realizan las mamás policías", expresó el coronel Luizaga.
Este argumento fue reflejado en una de las mamás, que manifestó sentirse bendecida por la llegada de mellizas hace años atrás, pero que el trabajo se complica más aún cuando se realiza la labor de ser policía.
"Ser policía es una profesión muy linda pero en la que las mujeres nos sacrificamos más porque hacemos doble trabajo, en la casa y acá, en algún momento nos alejamos de nuestras hijas pero después estamos bien, yo soy doblemente mamá porque tengo mellizas y a veces trabajamos más que los varones", detalló la cabo Ximena Tórrez.
ANSSCLAPOL
Por su parte, el vicepresidente de la Anssclapol, sargento Omar Calizaya, destacó el doble rol que cumplen las mamás en la institución, en el hogar y como funcionarias de la institución policial.
"Coordinamos esta actividad en conmemoración al Día de la Madre tomando en cuenta que es una fecha muy significativa para las mujeres y mamás policías puesto que en la actualidad cumplen un doble rol en la institución", dijo Calizaya.
miércoles, 11 de mayo de 2011
Bolivia es el trigésimo mejor país en maternidad
El mejor lugar del mundo para ser madre es Noruega y el peor es Afganistán. Bolivia se encuentra en el puesto 30, según el estudio Save the Children, con datos de 164 países, que mide el bienestar de las mamás y sus bebés.
En Noruega, las tasas de mortalidad materna e infantil son bajas, la esperanza de vida y la escolaridad de las mujeres son altas y los permisos por maternidad duran en promedio un año, según el informe de cubahora.cu, publicado en Erbol.
Australia e Islandia comparten con Noruega los primeros lugares en el duodécimo Índice de Madres que difundió la organización sin fines de lucro Save the Children. En tanto que Afganistán ocupa el último lugar.
Difundida cada año en antelación al Día de la Madre, la lista de estadísticas analiza los indicadores maternos e infantiles y demás información publicada de 164 países, divididos en tres rangos según sus niveles de desarrollo económico.
En el apartado de las 79 naciones de todo el mundo con un desarrollo mediano, Colombia aparece en el lugar 11 del índice, superado en Latinoamérica sólo por Cuba (primer lugar), Argentina (4) y Uruguay (7). Por debajo aparecen Brasil (12), Costa Rica (13), Chile (16), Perú (21), Venezuela (21) Ecuador (24), Bolivia (30), entre otros.
BOLIVIA. En el país, la mortalidad materno-infantil se reporta como uno de los problemas de salud más persistentes durante las últimas décadas.
La tasa de mortalidad materna, hasta 2009 registró 371 por cada 100.000 nacidos vivos. Sin embargo, la esperanza de vida en mujeres alcanza a 80 años y pese a que la escolaridad de las mujeres aún es excluyente, el permiso por maternidad que tienen las mujeres dura tres meses.
Según devela el documento, Afganistán es el peor lugar para ser madre debido a que la esperanza de vida de una mujer llega solamente a los 45 años.
Datos
371 mujeres mueren en el país por cada 100.000 nacidos vivos, según un informe del Ministerio de Salud hasta 2009. La esperanza de vida es de 80 años.
164 países del mundo fueron parte de la evaluación de Save the Children, una organización no gubernamental que tiene oficinas en Bolivia.
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