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Mostrando entradas con la etiqueta Mujeres Destacadas. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 12 de junio de 2019
lunes, 31 de diciembre de 2018
Remedios Loza, la voz que se volvió un grito
Remedios Loza Alvarado tenía 16 años cuando una mañana prendió la radio y escuchó a tres jóvenes hablar en aimara. Era septiembre de 1965 en La Paz y quedó sorprendida porque entonces, pese a que buena parte de la población hablaba el idioma originario, era raro que alguien lo use en un medio de comunicación. En ese momento, emocionada, tomó una decisión que marcaría su vida y la llevaría a ser la primera mujer de pollera en entrar al Congreso de la República de Bolivia como diputada.
“Escucho a Los Caminantes en el programa Sabor a Tierra, de radio Illimani y ese rato digo: ‘voy a llevar mis artesanías, quiero conocerlos, voy a llevar mis sombreritos y les voy a regalar’”, cuenta por teléfono desde la sede de Gobierno. Al día siguiente, a las 10:30, media hora antes de que comience el programa, estaba en la puerta de la emisora estatal preguntando al portero por los locutores que había oído. Se trataba de Carlos Palenque, José ‘Pepe’ Murillo y Tito Pe- ñarrieta, quienes a su vez conformaban el trío de música folclórica Los Caminantes.
“Estaba nerviosa, quería salirme, pero finalmente escucho reír a unos jóvenes, los miro y el compadre (Palenque) me dice: ‘¿qué hace esta cholita linda aquí?’. De nervios, le digo, los estoy esperando a ustedes, aquí está tu regalo de vos, de vos y de vos. Ese día cambió mi vida, porque me dijo: ‘vamos a entrar a la radio’”.
Remedios Loza está hoy retirada de la vida pública. Con 69 años cumplidos, el 21 de agosto, dejó atrás la radio, la televisión y la política. Actualmente pasa gran parte de su día descansando, viendo series de televisión y tejiendo mantas. “Soy artesana”, dice con orgullo, en alusión al oficio que heredó de su madre. Fanática de Bones y Game of Thrones, le puso “Oberyne” -el nombre de uno de los personajes- a su perro, “mi fiel compañero”.
Hasta no hace mucho trabajaba gran parte del año para participar de la feria de Alasita en La Paz en el puesto de venta de su mamá, doña María Cleofé viuda de Loza.
En aquella fiesta tradicional de cada 24 de enero vendían sombreros en miniatura. Pero en agosto, la señora falleció y eso cambió totalmente su rutina. Los fines de semana se iba a Guaqui, la tierra de sus antepasados, un municipio paceño aledaño al lago Titicaca. Allí se quedaba a contemplar el paisaje en silencio y volvía despejada a continuar con su trabajo, ahora el luto la alejó de esa costumbre. Muchas noches, a solas en su habitación, cuenta que todavía piensa en su vida y se pregunta cómo llegó a romper estructuras sociales tan definidas en la sociedad paceña y la boliviana, en general.
“¿Por qué no se podía dar educación a la mujer de pollera, por qué no podía terminar bachillerato, por qué no se le permitía entrar a la universidad, por llevar un atuendo diferente al occidental?, ¿cómo una patria puede ser grande marginando a sectores tan importantes? Esa mentalidad, tan discriminadora, nos llevó a ser un país que está en los últimos lugares, pero no por culpa de su gente, sino por culpa de la gente que manejó el país desde la Colonia”. En 1980, ya con años de experiencia en el trabajo radial, Carlos Palenque Avilés, ‘El Compadre’, abrió su propia emisora: Metropolitana, ‘la radio del pueblo’.
Para entonces Remedios Loza ya era conocida como ‘la cholita Remedios’. Aquella joven que llegó a regalar sombreritos a los tres músicos no solo se quedó como conductora radial, sino que se convirtió en parte fundamental del programa principal: La Tribuna Libre del Pueblo, cuya misión era escuchar las quejas y demandas de gente que llegaba de todas partes de la ciudad y del departamento.
El éxito fue tal que en 1985 se empezó a transmitir en televisión, ahí nació Radio Televisión Popular (RTP). En entrevistas con diarios de la época, Palenque siempre dejó en claro que su intención no era entrar a la política. Lo hizo –aseguraba- porque se dio cuenta del poder de convocatoria que había conseguido cuando en 1988 el entonces Gobierno de Víctor Paz Estenssoro ordenó la clausura de sus medios de comunicación tras emitir una entrevista de Roberto Suárez Gómez, considerado el ‘rey de la cocaína’. Un año más tarde surgió Conciencia de Patria (Condepa) y con el partido se abrió otro candado que estaba cerrado para la mujer de pollera: el Congreso.
En 1989, Remedios Loza no solo pisaba por primera vez aquellos salones del Palacio Legislativo como honorable diputada, sino que se enfrentaba —como le ocurrió prácticamente durante toda su vida— a una sociedad a la que le costó aceptar que una chola tome un micrófono, aparezca en televisión y, ahora, se encargue de fiscalizar los poderes del Estado.
Nada fue fácil para ella. Cuando era niña la expulsaron de la escuela porque vestía polleras y se negó a quitárselas porque sentía que de hacerlo perdía su identidad. Terminó el colegio en un CEMA y cuando llegó a la radio, su mentor le enseñó a vocalizar para que pudiera estar frente al micrófono. Sayuri Loza (38), su única hija, cuenta que una vez, ya siendo diputada, su madre fue invitada a un almuerzo en una embajada y el compadre la llevó a su casa, donde le enseñó a comer con cubiertos, porque estaba acostumbrada a servirse los alimentos
con cuchara. Para ella fue un reto, aunque más que vencer barreras, le gustaba desafiar a sus detractores. Solo así se explica –piensa Sayuri- que la metiera a estudiar la secundaria en el colegio San Calixto, uno de los colegios católicos más tradicionales y conservadores de La Paz en esa época. “Me pedían el certificado de matrimonio, porque no podía entrar una hija de madre soltera, entonces yo le discutí al director y le dije, ¿sabe qué?: esto es una iglesia católica, aquí tienen derecho a educarse todos los niños. Qué dice pues la religión católica, que no aborten y cuando tenemos a nuestros hijos, no los reciben.
Yo quiero ser soltera y tener mi hija, ¿ahora no la puedo educar?”, recuerda Remedios que dijo. Sayuri ha heredado esa fortaleza. Lejos de no querer volver al colegio porque le gritaban “chola”, según contó Remedios, cambiaba el dinero que llevaba a los recreos en monedas de 10 centavos y se paraba con su amiga Malú en el balcón a lanzarlas para que aquellos chicos que se creían “superiores” se mataran en el patio por un quinto que ella arrojaba.
“¿Por qué la mujer de pollera solo tiene que vender en el mercado?, y todavía te ofenden cuando dicen, ‘pareces vendedora del mercado’, como si eso fuera malo. ¿Por qué tiene que ser trabajadora del hogar, por qué tiene que ser ama de casa nomás?, ¿hasta ahí es su vida?, ¿esa es su meta? Con el compadre hemos roto la audición de todas las clases, pero esa lucha no fue fácil, nos criticaban.
El q’ara (blanco) Palenque, la chola, nos decían, como si fuera un insulto y a mí cuando me dicen chola, les digo: ‘lo soy, gracias, yo no escondo mis polleras’”. Alejada de la tecnología (no tiene celular ni piensa tenerlo nunca), Remedios aún vive en la casa donde la criaron sus padres, en la populosa zona de Alto Tejar de La Paz.
Desde allí ve los frutos de aquellos años de lucha; de viajes al extranjero como representante de Bolivia para coordinar políticas en pro de la mujer; de jefa de Condepa tras la muerte de Carlos Palenque (1997); de candidata a la presidencia (1997); de madre que muchas veces no iba al colegio a recoger a su hija porque no tenía tiempo. Desde ese inmueble con varios departamentos, donde ella, sus hermanos, su hija y su yerno comparten espacios, ve cómo hoy en día prácticamente todas las grandes redes de televisión cuentan entre sus presentadores y periodistas con mujeres de pollera; ve cómo la diseñadora Eliana Paco lleva sus prendas a Estados Unidos y cómo las cholitas que escalan nevados son noticia mundial por su hazaña. “Entonces pienso y digo: ‘compadre, ahí están los frutos, lo hemos logrado’”.
Un libro con sus memorias
Un día en un almuerzo, el yerno de Remedios Loza, Álvaro Pérez, la escuchó narrar una escena de su vida de una manera tan apasionada que le dijo a Sayuri que había que escribir un libro y grabarla. Desde entonces, diciembre de 2015, ambos trabajan en el proyecto, que esperan esté listo en febrero del próximo año. Para Sayuri es importante dar a conocer a la otra Remedios, aquella que mira el mundo de una manera poco idealista y no se guía por convencionalismos.
“Es totalmente abierta y eso es lo que yo amo de ella. Cuando era niña nunca me decía debes vestirte así, debes hacer esto, me dejaba ser. Me visto muy raro, tengo ideas extrañas, me casé a los 32 años y yo fui a pedir la mano de mi esposo, hemos decidido no tener hijos y, cuando me casé, la boda fue lo más sencilla posible”, dice. Esa personalidad, arrasadora como la de su madre, la ha llevado a estudiar Historia, a hablar varios idiomas (entre ellos japonés) y a dedicarse al diseño de ropa en su tiempo libre. ¿Su especialidad? Prendas inspiradas en la indumentaria de la mujer de pollera. “Yo iba a pasar clases vestida de pollera, me encanta”, dice y muestra una foto con un faldón amplio, que ella misma modela.
Reconocimiento a la lucha
Muy pocas veces, si no es la única, se ha visto que los diputados de oficialismo y oposición tomaran una decisión por unanimidad. Eso ocurrió el 31 de octubre, cuando, sin excepción, todos votaron a favor de entregar la medalla al Mérito Democrático Marcelo Quiroga Santa Cruz a Remedios Loza Alvarado, “por su lucha en la profundización de la democracia, la igualdad de género y los derechos de las mujeres”.
El miércoles 7 de noviembre se realizó el acto oficial. Un día después de aquella jornada llena de emociones y aplausos, cuenta que hizo un gran esfuerzo para ponerse en pie, ya que la aqueja una anemia.
Pero lo hizo porque no podía faltar a recibir el reconocimiento. “Yo estoy feliz”, contó por teléfono a este diario.
“La vida no es eterna. No es porque te has muerto que te tienen que reconocer. En vida han reconocido lo que he logrado en beneficio de nuestra sociedad, de las mujeres de pollera. Con estas luchas, a través de los medios de comunicación, hemos podido enfrentar a los gobernantes de entonces”. Con la voz algo cansada, insiste que le gustaría ver mujeres de pollera ingenieras, médicas, arquitectas, todas aquellas profesiones que aún les falta por alcanzar. “Hemos avanzado mucho –dice- pero no hay que descansar”
sábado, 15 de diciembre de 2018
Falleció Remedios Loza, la primera mujer de pollera en el parlamento
La exdiputada del partido político Conciencia de Patria (Condepa) y primera mujer de pollera en el extinto Congreso de la República, Remedios Loza, falleció hoy en la tarde, aquejada por un cáncer, informó la televisora Radiodifusoras Populares (RTP), donde fue presentadora.
“Cumplió 69 años el 21 de agosto, se dedicó muy joven a la radio, televisión y luego incursionó en la política. Falleció este viernes de un cáncer y se realizan los preparativos para homenajear a la primera diputada de pollera”, dice el mensaje de RTP en la red social Twitter.
Carlos Palenque, líder de Condepa llevó a Loza al parlamento en 1989, donde estuvo dos gestiones como diputada y tras el fallecimiento del jefe de su partido – en plena campaña electoral – fue elegida como candidata a la presidencia para las elecciones de 1997.
La “comadre Remedios” –como se la conocía– nació en La Paz el 21 de agosto de 1949 y también fue la primera conductora de noticias de pollera en la televisión boliviana. A principios de noviembre pasado fue condecorada por la Cámara de Diputados con la Orden Parlamentaria al Mérito Democrático “Marcelo Quiroga Santa Cruz”, por su lucha en la profundización de la democracia de Bolivia.
domingo, 2 de diciembre de 2018
Domitila Barrios de Chungara, la más conocida de las mujeres mineras de Bolivia
La culminación de todo ese proceso fue la célebre huelga de hambre de fines de diciembre de 1977 hasta la segunda quincena de enero de 1978, como una respuesta a la pseudoamnistía con la que Banzer estaba burlando los intentos del presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, para enfrentarse a la Unión Soviética y otros países de su órbita, presentándose como paladín de los derechos humanos. Por eso mismo Carter quería acabar al menos con algunas de las dictaduras más notorias, como la boliviana.
Las cuatro primeras mujeres mineras que iniciaron la huelga de hambre fueron: Nelly Calque de Paniagua, Angélica Romero de Flores, Aurora Villarroel Lora y Luzmila Rojas Pimentel. La empezaron junto con sus 14 hijos en un piso del Arzobispado de La Paz. Era la tarde del 28 de diciembre 1977 —solo después se dieron cuenta de que era el Día de los Inocentes—, por lo que el mismo Banzer pensó al principio que se trataba de otra inocentada más.
Pocos días después, al mediodía del fin de año (31 de diciembre de 1977), en la sala de visitas del periódico Presencia, se les unió Domitila, sin sus hijos, en el grupo de apoyo de la APDHB. Para conformarlo, sus 11 participantes barajaron varios criterios: uno, más coyuntural, fue sustituir a los niños, que siguieron junto a sus madres, pero alimentándose. Otro, más estructural, fue asegurar que la huelga de hambre seguía y se expandía después de los feriados de Navidad y Año Nuevo. Tercero, que el grupo fuera representativo de diversos sectores, dentro de lo que cabe en un grupo de solo 11 personas: hombres y mujeres; adultos ya maduros (la mayoría) y jóvenes (Rufus [Hugo Ernst]. Nano Calla y Waldy Caballero); grupos de la Iglesia católica: había tres curas (Luis Espinal y yo, ambos jesuitas, y Pastor Montero, salesiano y presidente de la APDH en Cochabamba), dos monjas lauritas (Margarita Montoya y Teresa Zubieta) y laicas y laicos comprometidos, como Rufus y Nano, que además habían formado un grupo de teatro popular; las minas, de donde eran ya las cuatro mineras del grupo inicial, y entonces se les unió en nuestro grupo de apoyo la Domi tila; otros grupos sociales afectados por lo que se pedía (doña Tomi de Llanos, que tenía a su yerno con su familia exiliados en Bélgica); e incluso, se tomó en cuenta el pluralismo político, sobre todo el MIR (con Rufus, Nano y Waldy), el POR (con María Pérez) y varios que, sin una militancia concreta, estábamos bien comprometidos (como la propia Domitila y Lucho Espinal).
Esa huelga de hambre pretendió también recuperar la seriedad y la credibilidad de las huelgas de hambre, sin trampas...
Para mí mismo, esta huelga de hambre es uno de los episodios más llenos de sentido de mi propia vida. Yo había entrado un poco de rebote, para que Lucho Espinal, que fue sin duda el principal orientador de ese primer grupo de apoyo, no se sintiera tan solo. Yo acababa de llegar de México, de donde traje el primer ejemplar de la primera edición de Si me permiten hablar... Se lo pasé en seguida a Domitila, que lo devoró y en seguida me dijo con satisfacción: «Está muy bien». A ella le habían llenado la cabeza con que Moema o los editores tal vez habrían cambiado cosas a su arbitrio. En la nota aclaratoria y la siguiente entrevista de Moema y Domitila en 1978 —que después se han mantenido en la mayoría de las ediciones y traducciones posteriores, aunque no en la presente edición pues ya se las da por innecesarias—, Domitila manifiesta su conformidad con lo publicado.
Existe ya un libro colectivo, La huelga de hambre (APDHB, 1978) centrada sobre todo en ese primer grupo de apoyo de la APDHB. Pero en lo que cuenta Domitila se privilegian los datos iniciales y complementarios desde la visión de las amas de casa y demás grupos mineros que la pusieron en marcha ya desde las minas, sobre lo que se ha escrito poco.
La bronca en las minas se remontaba a los tiempos de la Colonia con la mita obligatoria. Para nuestro tema, el antecedente más claro se refiere a cuando el presidente y militar René Barrientos (1964-1968) «se prestó» la mitad del ya precario sueldo de los mineros dizque para «salvar» a la Comibol. Prometió devolverlo en un año, pero ya no lo hizo nunca.
Recién en la corta presidencia de Juan José Torres (1970-1971), el único militar de izquierda, se les repuso el sueldo siquiera en forma parcial; a Torres lo asesinaron cinco años después en Argentina.
Las protestas, sobre todo a finales de la larga dictadura militar de Banzer (1971-1978), fueron aumentando y el malestar seguía creciendo.
Las radioemisoras mineras fueron intervenidas poco después del congreso minero de 1976 en Corocoro, que también reclamaba aquella devolución y cuyas principales conclusiones son las mismas que durante la siguiente década se usarán en la huelga de hambre. El Gobierno todavía se sentía fuerte y a todas esas demandas respondió: ¡No! Más aún, muchos dirigentes orgánicos fueron tomados presos y/o exiliados para ser de nuevo sustituidos por los llamados «coordinadores», aunque seguían siempre otras dirigencias clandestinas. Así lo cuenta Domi:
[ ... ] mi hijito es el que abrió la puerta y me dice:
—Mamita, a la casa ha entrado un campesino.
—¿Por qué le has dejado entrar? —le he dicho.
—Andá llamar a tu mamá —me ha dicho. «¿Quién será?», he pensado.
Y cuando entro a la casa, era pues el compañero Bernal que había estado disfrazado de campesino. ¡Una alegría de verlo! —He llegado a pie de Oruro —me ha dicho—, y ahora estoy viniendo con una misión.
Se habían reunido los de la Federación de Mineros y habían decidido empezar a luchar por la democracia y hacer que el pueblo vaya recobrando su fe en la Federación de Mineros [...] Que tienen que recordarse que ellos no están desorganizados, que tienen su organización y que en el Congreso de Corocoro [de 1976] se ha afianzado, que hay una nueva dirección y que ellos tienen que seguir los planteamientos de esa nueva dirección. [...]
Todos los miércoles es feria en Oruro, y a esta feria de todas las minas vienen a comprar los obreros. De Bolívar, de Santa Fe, de Machacamarca, de Huanuni, de Siglo XX. Porque es una feria grande de abarrotes, de mercaderías.
Entonces, el miércoles, desde las nueve de la mañana hasta la una está lleno eso de gente minera. Habían decidido que un miércoles un dirigente de esta nueva Federación va a aparecer de esta esquina, va a dar una vuelta por ahí, se va a venir aquí y en un taxi se va a ir rápido. Pero al hacer ese recorrido, va a hablar con los obreros.
Un miércoles aparecía Bernal, otro miércoles otro y así. Después la Policía salía a buscarlos y ya no estaban. El próximo miércoles les esperaban y ellos ya no aparecían, eran otros (Garcés, 2012: 156-157).
Por todo ello, Domitila y las amas de casa estaban cada vez más asociadas con la APDHB, casi los únicos que podían hacer algo pero con una capacidad de maniobra bastante reducida... Por primera vez en plena dictadura hubo huelgas y protestas abiertas; y en este contexto, se produjo también la huelga de hambre, a la que la parte IV este libro dedica una sección. En 1978, Domitila fue la primera mujer (y además minera) candidata vicepresidencial en Bolivia, formando binomio con el candidato a presidente —el dirigente campesino Casiano Amurrio— en el hoy extinto Frente Revolucionario de Izquierda (FRI). Después esas elecciones fueron anuladas por la Corte Nacional Electoral por el descarado fraude del vencedor, el general Pereda. En esa confusa transición a la democracia, un año después tuvimos por poco tiempo a la primera mujer presidenta: Lidia Gueiler Tejada (1979-1980). Lo de Domitila fue además un acto fallido del FRI, como ocurre tantas veces cuando se carece de un buen aparato electoral.
LA MARCHA POR LA VIDA DE 1986
El último esfuerzo orgánico multitudinario de los sindicatos mineros para defender sus puestos de trabajo fue la Marcha por la Vida, en 1986, exactamente un año después de la firma del Decreto Supremo 21060, que metió a fondo al país en el neoliberalismo.
Así lo resume Domitila, que también estuvo en la marcha:
En las minas empezaron a enviar cartas de despido, primero a los más antiguos y después a los otros. A René, mi compañero, también le mandaron la carta. Ellos decían: «Ya pasó la era del estaño. Así que ... ¡salgan de aquí, váyanse!». Y así los obligaron a salir. Más de 30 mil mineros pasaron por eso.
¡Nunca se había visto una cosa igual en Bolivia!
Entonces decidimos hacer una Marcha por la Vida. Miles y miles de obreros, mujeres y hombres, marchamos de Oruro a La Paz para exigir la permanencia de la empresa. Pero al final el Ejército nos hizo parar, con sus tanques y sus aviones ... y tuvimos que regresar (pág. 308).
Esa marcha avanzó sin mayores problemas, y más bien con la adhesión de nuevos marchistas, hasta Calamarca, a unos 60 km de la ciudad de La Paz. Pero ahí ya los estaba esperando el ejército con sus tanques y empezaron también a pasar vuelos rasantes de los aviones de combate.
Entonces Filemón Escóbar, en nombre de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), gritó: «¡Compañeros marchistas, es imposible romper el cerco militar!». Y la gente empezó a desconcentrarse hacia sus sedes o hacia sus casas. El CAC y sus amas de casa estuvieron también orgánica y militantemente presentes en esa marcha. Domitila, como acabamos de ver, también las acompañó. Fue la última gran marcha de los mineros y mineras relocalizados.
Hubo todavía otros actos de repudio contra el Decreto Supremo 21060; pero ya nada de esa misma envergadura. Igual pasó con las amas de casa y su comité.
Pero en 1988, después de sus intentos frustrados para encontrar nuevas formas de vida, un grupo significativo decidió regresar a sus minas, con el eslogan de «el minero es minero nomás». Así lo recuerda nuestra Domitila:
En Bolivia, la crisis económica en esa época era grande. ¡Había una devaluación terrible de nuestra moneda!... Por lo menos esa vez éramos todos millonarios: con un millón de pesos comprábamos cinco panes. El precio de todo subía a cada minuto. Siles había prometido que iba a solucionar la crisis en cien días de su gobierno.
Pero no solo no la solucionó, sino que las cosas se pusieron peores.
Los alimentos desaparecieron del mercado, como pasó con Salvador Allende en Chile..., ¿no? ¿Te acuerdas que los alimentos desaparecían del mercado?
Aquí fue igualito. Pero nosotros sabíamos que había alimentos, y entonces los mineros querían que se solucionara eso.
Además, nos decían que nuestro estaño tenía muy mala calidad. Entonces, la Federación de Mineros había estudiado todo eso: lo que se necesitaba era una máquina especial, más moderna y cierta cantidad de dinero para comprar esa máquina. Pedimos a la Comibol que nos prestara el dinero a los mineros de Siglo XX, para poder contar con esa máquina capaz de concentrar un mineral más fino para competir en el mercado internacional. Incluso sabíamos dónde podíamos comprar la máquina. Entonces fuimos a La Paz todos los mineros, hombres y mujeres, para apoyar a Siles. Habíamos llevado un proyecto sobre ese negocio del estaño. «Tenemos que ir, tenemos que apoyar al Gobierno para que tome medidas más radicales y que se solucione todo eso», decíamos[ ... ].
Pero Siles solo tenía el Gobierno, no tenía el poder. Eso, al final, quedó claro.
No solo no nos recibió, sino que después de todos esos días, ordenó lanzar gases contra nosotros, mandó a la Policía a golpearnos. Y tuvimos que irnos sin más.
Hernán Siles Zuazo tuvo que abandonar la presidencia (1982-1985) con un año de anticipación por falta de recursos del Estado para cubrir los gastos más elementales y entró como presidente, por cuarta vez, Víctor Paz Estenssoro. Cuando en 1985 estaba por firmar el célebre Decreto Supremo 21060, Paz Estenssoro sentenció: «El país se nos muere», y puso en marcha otra serie de cambios estructurales.
Paradojas de la vida y de los Estados: el mismo Paz Estenssoro que en 1952 había hecho todas las reformas conocidas ahora como «el Estado del 52», ahora lo desmantelaba. Y otra paradoja: todo empezó con un simple decreto, la inferior de todas las normas legales. Y el nombre más repetido era «relocalizado», entendido como «sacados de la mina a la calle», con una indemnización por los años trabajados y su categoría salarial. Así lo vivió la propia Domi, ella misma con su compañero René, «relocalizado»:
Fue un momento terrible. ¿Cómo pueden quitarnos el trabajo? Y no solo el trabajo, sino el lugar donde habíamos vivido, donde habíamos nacido, donde habíamos sido criados. Mirá: si tú tienes tu casita y te despiden del trabajo, te vas a casa y buscas otro trabajo, ¿no? Pero nosotros no. Habíamos venido de otro lugar, esa no era nuestra casa, era la casa prestada por Comibol; pero allí habíamos enterrado a nuestros padres, ahí habíamos envejecido, allí los niños tenían sus compañeros, teníamos comadres y compadres, vecinos.
Allí estaba nuestra vida, ¿sabes? De repente... era como si la madre hubiera muerto y nosotros, los hijos, no supiéramos adónde ir. Nos mirábamos, nos preguntábamos dónde nos íbamos a encontrar otra vez..., cuál era nuestra raíz... No sabíamos adónde ir (pág. 308).
Además, «sobre llovido, mojado». Muchos habían invertido sus bonos de retiro en agencias como la de los hermanos Arévalo, FINSA y otras.
Durante los primeros meses todo iba bien, recibían cada mes unos 180 dólares, según lo que hubieran depositado. Para muchos de ellos era la primera vez que recibían tantos dólares mensuales. Pero después la mayoría de esas agencias se hicieron humo, llevándose todos esos ahorros ...
Los relocalizados acabaron viviendo «de limosna». Por eso, en 1988, muchos de ellos decidieron retornar a las minas en las que ya sólo pudieron trabajar formando sus «cooperativas mineras», y sus esposas pasaron de amas de casa a comerciantes de todo tipo (chicherías incluidas). Fue también el fin del CAC.
lunes, 29 de octubre de 2018
Cumplió 118 años de edad “Mamá Julia”, la mujer más longeva de Bolivia
"Mamá Julia", como se conoce a Julia Flores Colque, nacida el 26 de octubre de 1900 en la región minera de Potosí, en el sur boliviano, festejó su cumpleaños junto a su familia, vecinos y autoridades de Sacaba, poblado de los valles de Cochabamba (centro del país), donde reside actualmente.
La anciana, que es un caso fuera de serie en un país donde la esperanza de vida al nacer es de 71 años, recibió un homenaje del gobierno municipal de Sacaba. Sin embargo, su caso no está registrado en el récord Guinnes.
Ataviada de blusón, mantilla y pollera rosados, la habitual vestimenta indígena, la anciana lució además un sombrero blanco de copa, distintivo del pueblo quechua.
En medio del festejo, rasgó un charango (instrumento andino de cuerdas), que en su juventud solía ejecutar con destreza, y disfrutó de un pastel de cumpleaños.
La anciana, que se comunica en quechua, vive en una pequeña casa de adobe con un pequeño jardín donde conviven perros, gatos y gallinas, y actualmente está al cuidado de su sobrina Agustina Verna, de 65 años de edad.
El gobierno municipal de Sacaba se ocupa de supervisar la salud de Julia, quien, por su edad, se desplaza en una silla de ruedas, según Carvajal.
Otro caso, que tampoco está consignado en el libro de récords mundiales es el del indígena aymara Carmelo Flores, que no es familiar de "mamá Julia", y murió en 2014, en una región del altiplano boliviano, a la edad de 123 años.
jueves, 19 de julio de 2018
miércoles, 18 de julio de 2018
jueves, 1 de marzo de 2018
martes, 20 de febrero de 2018
Murió la destacada historiadora Teresa Gisbert
“Esta mañana (ayer) ha muerto nuestra madre, Teresa Gisbert, nos deja un inmenso legado de amor y a Bolivia una vida entera dedicada a desentrañar su pasado”, confirmó Mesa a través de su cuenta de Twitter.
Teresa Gisbert escribió junto a su extinto esposo José Mesa uno de los textos más consultados y populares del país “Historia de Bolivia”. Asimismo, dirigió el Museo Nacional de Arte y el Instituto Boliviano de Cultura.
Quienes la conocieron en vida deploraron la pérdida que sufre el país. El director ejecutivo de la Fundación “Flavio Machicado Vizcarra”, Eduardo Machicado, señaló que fue una mujer pilar de la cultura arquitectónica.
“La conocí personalmente y le tuve gran admiración. Ella fue una gran investigadora y una mujer pilar dentro de la cultura arquitectónica de la ciudad de La Paz. Es una pérdida muy grande. Doy mi sentido pésame a toda la familia”, dijo.
El jefe de la Unidad de Extensión y Difusión del Musef, Milton Eyzaguirre Morales, sostuvo que Teresa Gisbert fue una de las personalidades más importantes para la consolidación del Museo Nacional de Arte, en la década de los 70. Además, muchos de sus documentos son bases iniciales para hacer análisis de arquitecturas.
Asimismo, destacó la conjunción que realizó del arte barroco mestizo y la inserción indígena, para ello realizó viajes hacia el altiplano no solamente boliviano sino también de Chile y Perú.
“Ella es uno de los grandes baluartes de lo que en su momento se llamó barroco mestizo, que era la conjunción del estilo arquitectónico - español con la arquitectónica - indígena, por ello en esta presentaciones se nota la inserción de varios elementos de la representación indígena”, sostuvo.
VELORIO
El velorio de Teresa Gisbert se realizó anoche, en la avenida Muñoz Reyes, de la Urbanización La Colina, en el sur de la ciudad. La misa se realizará hoy, a las 15.00 horas, en el mismo lugar. El entierro tendrá lugar a las 16.00 horas en el Cementerio Jardín.
Nació el 30 de noviembre de 1926, en la ciudad de La Paz. En 1950 se casó con José de Mesa, con quien tuvo cuatro hijos: Carlos, Andrés, Isabel y Teresa Guiomar.
OTROS DATOS
Nacida en La Paz en 1926, estudió Arquitectura en esta ciudad y posteriormente Historia del Arte en Estados Unidos y España, entre las décadas de 1940 y 1950.
Especializada en restauración e investigación del patrimonio artístico, trabajó en el Instituto Velázquez de la Universidad Complutense de Madrid.
Sus trabajos de investigación fueron distinguidos consy ingreso a la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia, en 1965l,convirtiéndose en la primera académica de número en esta entidad.
Posteriormente, dirigió el Museo Nacional de Arte en La Paz y el Instituto Boliviano de Cultura, en las décadas de 1970 y 1980, además de la Sociedad Boliviana de Historia.
Autora de varios libros, uno de los más destacados es “Historia de Bolivia” editado en 1997. Recibió numerosos premios a lo largo de su carrera, en la que destacó por sus proyectos de restauración, entre ellos del edificio que acoge el Museo Tambo Quirquincho, en La Paz.
Además, en su trayectoria como docente transmitió sus conocimientos sobre el barroco mestizo todavía vigente.
Personalidades lamentan partida de Teresa Gisbert
Fue su propio hijo, Carlos, quien dio la noticia de la partida de su mamá: “Esta mañana ha muerto nuestra madre, Teresa Gisbert, nos deja un inmenso legado de amor y a Bolivia una vida entera dedicada a desentrañar su pasado”, escribió Mesa en su cuenta de Twitter e inmediatamente la noticia se hizo viral.
En una entrevista en radio Compañera, Carlos Mesa, informó que su señora madre se encontraba bien y que ayer en la mañana perdió el conocimiento “fue una persona excepcional”, destacó la exautoridad.
Apenas se conoció la noticia, la misma se hizo viral en las redes sociales, en especial en el Twitter y Facebook, medios donde políticos, escritores y personalidades expresaron su pesar y condolencias a la familia Mesa.
Una de esas personalidades fue el presidente, Evo Morales, quien también expresó sus condolencias por la pérdida de la destacada historiadora boliviana.
“Lamentamos el fallecimiento de la destacada arquitecta, investigadora, historiadora y restauradora Teresa Gisbert, madre del expresidente Carlos D. Mesa Gisbert. Expresamos nuestra solidaridad a su familia por esta irreparable pérdida”, destacó el dignatario.
Ante este mensaje, el expresidente agradeció el gesto de Morales y enalteció el legado que dejó su madre a la cultura y el arte. “A nombre de mi familia, agradezco sus palabras Presidente, estamos muy tristes, pero orgullosos de una madre que contribuyó tanto al conocimiento de las raíces de nuestro país”, destacó Mesa.
El velorio de Teresa Gisbert se realiza en su domicilio de la Urbanización La Colina en la calle 25 de Calacoto de la ciudad de La Paz. Se prevé que hoy a las 15.00 horas se efectué una misa en el mismo domicilio y posteriormente el entierro en el cementerio Jardín.
VIDA
Teresa Gisbert Carbonell de Mesa fue docente universitaria por más de 25 años. Nació el 30 de noviembre de 1926, en la ciudad de La Paz. Hizo sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Santa Ana de la ciudad de La Paz, en el año 1950 se graduó como arquitecta de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y luego se especializó en Historia del Arte en España y Estados Unidos.
En mérito a su trabajo y aporte cultural fue nombrada Académica de Número por la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia.
Se casó con José de Mesa Figueroa con quien tuvo cuatro hijos: Carlos (ex Presidente de la República), Andrés, Isabel y Teresa Guiomar.
LEGADO
Dirigió el Museo Nacional de Arte y el Instituto Boliviano de Cultura. Trabajó en la restauración del templo de Jesús de Machaca, comunidad del área rural del departamento de La Paz y del Tambo Quirquincho que hoy es un repositorio importante de la sede de Gobierno.
Dictó, además, varias ponencias en México, Perú, España y en la Escuela de Altos Estudios de París. Escribió textos, entre ellos El Paraíso de los Pájaros Parlantes, Iconografía y mitos indígenas en el arte e Historia de la Pintura Cuzqueña.
Junto a su esposo José de Mesa y a su hijo Carlos Mesa publicó el libro “Historia de Bolivia”, uno de los más usados en la enseñanza en los establecimientos educativos del país. De este libro se han publicado 38.000 ejemplares.
La destacada mujer de ciencia Teresa Gisbert de Mesa, madre del expresidente Carlos Mesa y vocero de la causa marítima, falleció ayer en la ciudad de La Paz a los 91 años. Sus restos serán enterrados hoy en el Cementerio Jardín.
lunes, 19 de febrero de 2018
martes, 10 de octubre de 2017
Hoy entregan distinciones a profesionales meritorias
Esta noche la Asociación de Mujeres Universitarias Profesionales (AMUP), a propósito del Día de la Mujer, homenajeará a 26 destacadas de cada colegio de profesionales.
La distinción a la profesional meritoria se entregará en el Club Social a partir de las 20:00. Serán distinguidas: Sandra Velarde, Wilma Gil, Martha Busch, Karen Esther Infantas, Lidia Noelia Vildoso, Miriam Bazán, Fabiola Marcó, María Morales, Teresa Teruya, Anahí Cortez, Patty Ayala, Cinthia Roca, Roxana Delgadillo, Maribel Verde Ramo, Marilín Torrico, Aidee Flores, Vanessa Gómez, Carmen Alba, Silvia Arteaga, Sonia Pérez, Mary Cruz Lijerón, Rebeca Ibsen, Ana Domínguez, Rim Safar, Ingrid Leigue y Marisol Echalar.
martes, 2 de mayo de 2017
María Inés Carrasco, la mujer todo terreno en la venta de vehículos
Criada en una familia donde el ser independiente no era una elección, debido a que su padre y madre siempre trabajaron y le dejaron cumplir con sus responsabilidades, María Inés aprendió a ser disciplinada, pero nunca dejó de lado sus sueños, empezó a tejerlos desde muy pequeña preparándose para el mundo.
Para María Inés no hay día que pase sin aprender algo nuevo.
En el mundo automovilístico, las especificaciones de los motorizados y modelos están en constante cambio y avance, situación que la obliga a actualizarse a diario. Por cuenta propia continúa estudiando.
“Solamente soñando y capacitándonos las mujeres podemos conseguir todo”.
El camino para María Inés no ha sido fácil. Inició desde muy pequeña cuando decidió salir por ocho meses a Alemania como parte de un intercambio escolar con el colegio Alemán de Santa Cruz, su tierra natal.
Al retornar al país, rindió la prueba de bachilleres para la Universidad Privada de Santa Cruz y obtuvo una beca para estudiar la carrera de Administración de Empresas.
Gracias a un convenio de esa casa superior de estudios con una universidad de Valparaíso, Chile realizó su maestría y hace pocos meses terminó un diplomado en ventas en la Universidad Domingo Savio.
Recuerda que cuando las puertas se le abrieron al mercado laboral ella era una de las pocas mujeres en la banca, rubro donde inició su carrera.
El banco Santa Cruz fue su primera escuela laboral. Debido a las responsabilidades que le asignaron, tuvo que ir a La Paz a cumplir con su trabajo en el banco. Posteriormente Imcruz, empresa en la que lleva 17 años de trabajo la contrató para trabajar en su tierra natal y posteriormente traerla a Cochabamba.
Actualmente la cruceña es la única mujer que gerenta una importadora de Imcruz a nivel nacional, en el resto del país estos cargos están en manos de varones.
Pero, María Inés no siente que haya una distinción de género en su empresa, que tiene en planta a cientos de mujeres en todo el país que se desempeñan como vendedoras y jefas de salón.
“Hemos roto los mitos de que las mujeres no sabemos de vehículos. Considero que un hombre y una mujer pueden incursionar en varias áreas de trabajo”.
Asegura que durante toda su vida laboral no ha sentido discriminación de género. Para no ser víctima de ningún tipo de exclusión, la mujer tiene que prepararse en todo aspecto.
CARGOS DIRECTIVOS
En Cochabamba, María Inés ha logrado también ocupar cargos directivos en distintas instituciones como la Cámara de Comercio, de la cual fue presidenta en dos oportunidades.
Hace poco dejó este ente empresarial donde desempeñó varios cargos desde tesorera, hasta segunda vicepresidenta, primera vicepresidenta y presidenta.
Ahora fue elegida como tesorera de la Federación de Entidades Empresariales de Cochabamba (FEPC) una de las instituciones que todavía no ha sido presidida por una mujer.
EN LA CASA
Además de una destacada profesional, María Inés es también esposa y madre de dos hijos, uno de 20 y otro de 13 años.
“Hay que darles más calidad que cantidad”, contesta cuando es interrogada sobre la combinación de ambas labores que debe desempeñar día a día.
La forma en la que fue criada por sus padres, es la misma que aplica para que sus hijos sean totalmente independientes.
Es decir, que deja que estos se desenvuelvan por sí solos en la vida.
Todos los días se levanta muy temprano. Pasa la hora del desayuno en las mañanas y el mediodía con su familia, aprovechando al máximo su tiempo libre al igual que los fines de semana.
Su jornada laboral termina todos los días cerca de las 20:30 horas y trata de disfrutar un poco más de tiempo con sus seres queridos por la noche.
“Todos los días me encargo de llevar y recoger a mi hijo menor del colegio, son los momentos que más disfruto con él, pero siempre trato de darle calidad de tiempo a mi familia”.
Mitos
“Hemos roto los mitos de que las mujeres no sabemos de vehículos. Considero que un hombre y una mujer pueden incursionar en varias áreas de trabajo, sin importar el género”
María Inés Carrasco
Gerente General de Imcruz
domingo, 23 de abril de 2017
Lorena, la tarijeña que arregla autos desde niña
De esa manera tan natural y sencilla, Lorena de 22 años de edad, habla de la mecánica automotriz y sus conocimientos que tiene sobre los autos y motores, puesto que es la única mujer mecánica conocida en la ciudad.
Metida en este oficio desde los 11 años, logró de manera destacada su título de técnica superior en mecánica automotriz el año pasado en el Instituto Tecnológico Tarija y ahora sueña con abrir su propio taller especializado en electricidad del automóvil y espera que esté cerca del negocio de su padre, para trabajar con él. A eso, tiene también el deseo de enseñar y trasmitir sus conocimientos a otras mujeres que tengan la misma pasión que ella por este oficio.
Su historia
Lorena es hija de Hipólito Cadena (reconocido mecánico tarijeño) y de Bertha Ortiz, es la tercera de cuatro hermanos. Viene de una familia que está completamente inmiscuida en la mecánica automotriz, puesto que además de su padre, su tío (hermano gemelo de Hipólito) es también mecánico y sus dos hermanos mayores siguieron la profesión que les heredó su papá. Sumado a eso, su madre, adquirió también conocimientos sobre el rubro, debido a que se dedica a la venta de repuestos para autos, ahí en su mismo hogar.
De esta manera, rodeada de un ambiente entre tuercas, motores y autos, Lorena adquirió desde pequeña el gusto por los carros y la mecánica, por lo que se inclinó por esta profesión.
Natural de Tarija, relata que nació en la comunidad de Tablada Grande y recuerda que de niña vivía con toda su familia en aquel lugar, mientras que su padre tenía su taller en la ciudad, en el barrio la Pampa.
Como él debía salir temprano de su casa para ir al taller, volver a comer a su hogar al mediodía y después retornar a su lugar de trabajo, para volver donde su familia a descansar, sus padres terminaron comprando un lote en la ciudad, ubicado arriba de la avenida Circunvalación y avenida La Paz, en el afán de ahorrar dinero y tiempo. Por este motivo, cuando Lorena tenía once años ella dejó el campo y vivió con toda su familia en la capital.
“Cuando venimos aquí, la casa no tenía ventanas, no había puertas y ni siquiera estaba el tinglado en el taller, por lo que mi papá trabajaba bajo el sol, pero a medida que pasaba el tiempo poco a poco fueron mejorando la casa”, recuerda.
Así, ella ingresó a la unidad educativa La Paz a continuar sus estudios en el turno de la mañana y como en la tarde estaba libre, solía salir al taller de su padre a colaborarle en lo que él necesitaba.
“Tendría once años cuando empecé a ir al taller a ayudarlo, después fui creciendo un poco más y él ya me mandaba a hacer las cosas, como desarmar motores, bajar motores, lavarlos, o sea, los dejaba listo para que él los arme. Yo recuerdo que tenía 13 años cuando desarmé mi primer motor, obviamente con la supervisión de él, aunque tampoco es muy difícil”, relata.
Consultada sobre cómo se las ingeniaba para un trabajo que es en realidad pesado y requiere de fuerza, ella dice que “solo había que pensar un poquito” para hacer más fuerza. Dice que utilizaba las llaves con tubos, barrotes y con eso se hacía más liviano el quehacer. Si requería más fuerza, aumentaba un tubo y “listo”. “Para bajar el motor lo sacábamos con la pluma”, dice.
De esa manera ella pasó parte de su adolescencia aprendiendo el oficio de su padre, hasta que a sus 16 años conoció a un chico con el que enamoró y terminó embarazada.
“Cuanto tenía cuatro meses de embarazo, él apareció con otra persona, decidió irse, dijo que no reconocería a mi hijo porque no era suyo y me dejó abandonada. Yo estaba en la pre-promoción y como nunca se apareció, su familia tampoco, yo dejé el estudio, me puse a trabajar en el taller de mi papá durante mis primeros meses”, recuerda.
Como ya el trabajo en el taller se hacía pesado debido a su embarazo, dejó aquello y empezó a trabajar junto a una costurera, pero el ajetreo era igual de cansador ya que debía empezar a trabajar a las tres de la mañana, porque el taller de costura tenía mucho trabajo; así que estuvo sólo dos meses trabajando y después llegó a una inmobiliaria, donde estuvo hasta tres semanas antes de su embarazo.
Trabajar durante todo su periodo de gestación le permitió a ella ahorrarse algo de dinero para afrontar su parto y el tiempo después del nacimiento de su hijo. Sus padres la ayudaron con la estadía, comida y todo lo que ella necesitaba en ese momento.
Su hijo nació el 2011, por lo que al año siguiente ella se inscribió a un Centro de Educación Media Acelerada (CEMA), donde hizo dos cursos en un año y el 2012 salió bachiller. Para el 2013 se inscribió al instituto técnico para estudiar mecánica, pero el día que tenía que dar su examen de admisión, su hijo se enfermó y no pudo dar el examen de ingreso. Había perdido su única oportunidad de estudio esa gestión, por lo que retornó nuevamente al trabajo en el taller de su papá.
Al año siguiente volvió a inscribirse al tecnológico y en esa ocasión sí pudo hacer la prueba de admisión.
El estudio
Consultada sobre cómo tomó la decisión de estudiar una profesión que no es muy común entre las mujeres, ella cuenta que la contagió la pasión y entusiasmo de su padre en los autos. Dice que sentir la emoción al momento de escuchar rugir al motor, la primera vez que lo enciendes después de haberlo arreglado, es algo indescriptible.
Entonces con esa pasión contagiada por los autos y al no tener otras opciones que llamen su atención de la misma manera, ella se inclinó por la mecánica automotriz. Tenía el apoyo de su familia y estaba decidida. Como no tenía a quien más consultar, otras amigas o alguien por el estilo, porque había perdido todo tipo de vida social tras su embarazo, la decisión ya estaba tomada.
Recuerda que cuando fue a dar su examen de ingreso al instituto vio que un montón de personas estaban reunidas en el patio principal, pero eran los postulantes a varias carreras. Turismo, contaduría, mecánica automotriz, industrial y electricidad era lo que ofrecía el tecnológico en ese entonces, por lo que para dar el examen los fueron separando de acuerdo a sus áreas de interés.
Dice que separaron primero a los postulantes de las carreras de turismo y contaduría, por lo que todas las mujeres que había visto estaban ya dentro de esos grupos. Ese momento se sintió sola entre tantos hombres y sin saber qué hacer. Cuando llamaron a todos los postulantes para mecánica automotriz, era la única mujer entre 119 muchachos.
“Cuando quedó la carrera de mecánica automotriz, vi que no había ni una sola chica, era solo yo entre 120 postulantes. No sabía qué hacer ese rato y sólo pensaba ¿Qué voy a hacer entre tantos hombres?”, recuerda.
Así contra viento y marea logró ingresar al instituto, en uno de los tres paralelos que se abrieron y al final fue una de las 10 de su curso que terminaron los estudios sin ningún problema.
Recuerda que para ella fue difícil todo ese tiempo de estudio, pues con su hijo pequeño, le dolía dejarlo cuando se iba a estudiar, pero pese a ese sufrimiento, ella sabía que debía continuar con su cometido si quería ofrecer un buen futuro a su familia.
Recuerda que los primeros meses de estudio conoció a un docente que los intimidó a todos e incluso les hablaba como incitándoles a dejar esa carrera, algo que le dolió mucho a ella. Pero al final del curso, entendió que aquellas palabras eran sólo para dejar en el curso a quienes realmente sentían la pasión por la mecánica y ella fue uno de los “sobrevivientes”.
Una de sus mejores experiencias que tuvo durante sus tres años de estudio es el haber logrado un reconocimiento por un trabajo de investigación que hizo y que permitía analizar y diagnosticar los cerebros de los autos, pero con materiales e insumos reutilizables. De hecho, gracias a ese trabajo final que hizo viajó hasta La Paz para presentar en una feria nacional el resultado de esa investigación.
Pero lo negativo de ese viaje fue que ante la ausencia de la madre, su pequeño hijo estaba perdiendo el apetito y eso la presionaba bastante a la distancia. Al final tuvo que sacar fortaleza y continuar con aquella experiencia, pues el trabajo que presentaba es el que le dio al final su título de técnica superior en mecánica.
Ella ahora se encuentra embarazada por segunda ocasión, pero esta vez el padre de su segundo hijo no escapó. Por el momento dejó las llaves, el trabajo con grasa y autos, porque su embarazo es de riesgo, pero dice que cuando todo esto pase buscará abrir su propio taller y presionará para que pueda impartir sus conocimientos en algún colegio o unidad educativa que se lo permita, toda vez que la educación técnica en los colegios está permitida.
martes, 18 de abril de 2017
Cholitas de altura, mujeres y guerreras
A un año de su salto a la fama –gracias a la cobertura internacional iniciada por la agencia AP (Associated Press)– Lidia Huayllas (50), su hija Suibel Gonzales (32), Cecilia Llusco (30), y Domitila Alaña (45), llegaron a nuestra ciudad a través de las gestiones de ACHcom, para ser oradoras de la Jornada Motivacional para la Mujer, llevada a cabo el pasado fin de semana.
El coloquio en el que ellas disertaron se denominó “Cómo llegar a lo alto”… algo que ellas conocen metafórica y literalmente. Más allá de los metros escalados en el Illimani o el Huayna Potosí, lo que todas ellas tienen en común es la fortaleza que impulsa a las personas a desafiar las montañas de la vida, y que se manifiesta, de una forma particular, en la mujer indígena aymara.
CAMPO ALTO
“Viajábamos con ellos; ellos iban de guías, nosotras de cocineras”, así describe Huayllas los inicios del grupo en la actividad. En ese entonces, la rutina de estas mujeres era simple – pero nunca sencilla–, tras llegar a “campo alto” (a una altura aproximada de 5.130 metros), mientras los escaladores se alistaban, ellas preparaban el desayuno y para la una de la madrugada, despedían a los hombres, en su camino hacia la cima.
Después, 10 horas de espera y contemplación. “Yo siempre tenía esa curiosidad, de ir y también hacer la cumbre, pero siempre cada varón nos decía ‘tú anda ve, y recién vas a saber’”, recuerda Lidia. Con el tiempo, los relatos no bastaron y Lidia decidió subir.
“Yo no fui la primera, hubo otra señora que lo logró y antes de ella, una que está aquí”, aclara, en referencia a Alicia Quispe Tincuta, considerada una de las primeras mujeres de pollera en llegar a la cumbre del Huayna Potosí, y a Domitila, quien ascendió a esa cumbre (tercera del país, tras el Illimani y el Sajama) el año 2004.
“Hacía caminatas con los clientes y me preguntaban si alguna vez había subido a la montaña”, cuenta Domitila, quien siempre contestaba que no. Fueron turistas españoles los que la convencieron de ascender la primera vez, grabada en su memoria con la imagen de la última pared antes de alcanzar la cima; pese a que los europeos le prometían que faltaba poco, sentía que se alejaba más. "Yo decía ´basta, hasta aquí nomás´, pero me seguían jalando… y llegué, hasta la cumbre del Huayna Potosí", narra Alaña. Cuando al año siguiente, se vio escalando el Janq´u Uma –con turistas austríacos que hasta instalaron una cuerda fija para su mayor seguridad– su motivación fueron sus cinco hijos. "Ya no tenía señal para comunicarme, sí había en la cumbre, así que sí o sí tenía que llegar", recuerda. Al culminar el ascenso, la felicidad de hablar con sus pequeños fue mayor. "Para eso yo ya estaba sola, era padre y madre, y para mantenerlos tenía que aguantar hasta 20 días en la montaña", confiesa Domitila, de cuyas proezas Lidia no sabía hasta muy entrada su curiosidad. Fue con ese conocimiento que comenzó a organizar a un grupo más grande de mujeres.
"En principio éramos cinco, para la noche ya éramos 11", relata Huayllas, sobre esa madrugada del 17 de diciembre de 2015, cuando, por primera vez como grupo, ascendieron los casi 6.200 metros del Huayna Potosí.
Para fines de ese mes, distintos medios extranjeros escritos daban cuenta de la proeza.
FAMA SÍ, APOYO NO
A segundos de abordar el vehículo que nos llevaría a la cumbre emblema de Cercado, Eulalio, quien pasó décadas escalando sobre los cuatro mil metros sobre el nivel del mar, tose un poco, su esposa le pregunta qué tiene. “Mucho oxígeno”, responde ocurrente.
De hecho, todo el grupo dice disfrutar mucho del clima cochabambino. En el camino, se entusiasman al ver la palestra de escalada en una zona de la Costanera. “Tenemos que venir”, exclama una, y el resto apoya la sugerencia. Generar espacios como este es el propósito final del grupo, escuelas donde niños y jóvenes puedan aprender y practicar este deporte.
Mientras avanzamos sobre la colina de San Pedro, Lidia y Cecilia hacen un reconocimiento del lugar, para Suibel y Domitila es un descubrimiento, es su primera visita a la Llajta. Ya en la cima, los grupos de paseantes concentran sus miradas en ellas. Además de sus llamativas polleras y mantos, se han colocado sus equipos, que constan de más de 10 herramientas, que deben alquilar cada vez que quieren escalar (¿dónde está el apoyo estatal?)
Ya a los pies del Cristo de la Concordia, miran la ciudad. ¿Cómo se sintió la primera vez, en la cumbre del Huayna Potosí? "Sientes como si estuvieras encima del cielo. Ayer hemos volado en el avión, es lo mismo. Las nubes abajo de nosotros", describe Cecilia.
LAS MONTAÑAS DE ABAJO
Arriba, si no es el viento helado o la nieve, es el calor del sol o la falta de respiración. La montaña no es amable, pero “abajo” no es mejor. ¿Cuál es la peor montaña que las cholitas escaladoras encontraron en “la llanura”? "La discriminación”, contestan a unísono. “En la ciudad siempre te miraban, como al decir ´esta´", dice Suibel; Domitila rememora insultos y humillaciones. Aunque reconocen que la situación ha mejorado, no pueden negar que la exclusión sigue presente, sobre todo a nivel económico y laboral.
"Ahora por lo menos tenemos fuerza, entre hartas", añade Domitila."Regresando hemos escuchado comentarios como "¿qué hacen las mujeres en la montaña? ¿no pueden estar en la casa?", cuenta Cecilia –"Peor va a derretir el hielo" escuchó Domi– "eso un poquito nos ha dolido pero seguimos adelante, seguimos queriendo escalar otras montañas más, demostrar que las mujeres no se caen", finaliza.
En realidad, han soportado más de una caída, pero ninguna las detuvo definitivamente: tras cada retroceso, se acomodaron la pollera y continuaron la marcha. Apoyadas por sus familias, las 16 cholitas escaladoras tienen en la mira las siguientes cimas: el Aconcagua y su propia escuela de escalada.
Polleritas
“La pollera a veces perjudica", admiten las cholitas escaladoras. A pesar de eso, ni siquiera imaginan subir sin ella. Domitila cuenta que la primera vez que subió lo hizo "como una gringa”, con pantalón; nunca más lo haría así.
¿Por qué realizar una travesía que por sí sola es tan trabajosa usando esa indumentaria?
Para ellas, llevar la pollera no responde solo a la tradición, están subiendo como mujeres aymaras bolivianas, y simbólicamente, están acompañadas por todas “las de abajo”.
Alquiler
Pese al reconocimiento que han ganado en la esfera internacional, ninguna de las cholitas escaladoras tiene equipos propios para escalar, por lo que deben alquilarlos, lo que cuesta entre 300 a 500 bolivianos por persona, por una noche de escalada. "Es carito, pero tal vez, Dios mediante, con la ayuda de otras personas, podemos conseguir nuestro propio equipo y ya no alquilar", dice Lidia. "Nuestro sueño es tener nuestros propios equipos", acota Cecilia.
Objetivo
“Queremos compartir lo que sabemos, tener una escuela, con palestras artificiales y enseñar a los niños, incentivarlos en este deporte, porque no solo es fútbol", comenta Lidia, riendo.
Su esposo, Eulalio, actual presidente de la Asociación Andina de Promotores de Turismo en Aventura y Montaña (AAPTAM) cuenta que ya presentaron una propuesta de ley para profesionalizar a los guías turísticos, lo que permitiría la creación de una escuela.
viernes, 14 de abril de 2017
Ximena Jiménez
El mundo de la comunicación corporativa y las relaciones públicas crece cada vez más en Bolivia. Existen profesionales bien posicionados a nivel nacional que son un referente en estos ámbitos. Si hablamos de un exponente en organizaciones de eventos a nivel nacional, hablamos de Ximena Jiménez. Es fundadora y Directora General de Ximena Ximénez, una empresa especializada en relaciones públicas y eventos que opera desde Santa Cruz, la cual genera a través de sus servicios experiencias memorables para la marca y sus públicos.
Ximena estudió una licenciatura en Relaciones Públicas en la NUR (Santa Cruz). Tiene un diplomado en Reputación y Marca de la Harvard Extension School (Boston, Estados Unidos). También tiene un MBA de Aden Escuela de negocios (Santa Cruz).
Esta emprendedora cruceña cuenta que su empresa nació en abril de 2003, en el living de su casa, entre sus hijas pequeñas y sus mascotas que corrían por todos lados. “Luego de una experiencia anterior en el rubro, me di cuenta que esa era mi vocación y mi familia me animó y me lancé al mercado con mi nombre como marca, pues la gente me relacionaba con el servicio”, añade.
La entusiasta profesional indica que la ayudaron a comenzar el haber trabajado en empresas donde pudo potenciar dos importantes ramas: el área comercial en una multinacional y su relación con la prensa en una agencia de modelos.
“Mi propuesta era formar parte de una gran estrategia de comunicación para comunicarlo mediante los eventos a diferentes públicos. Empecé con miedos, pero con la fortaleza y positivismo de saber que, si haces una buena siembra, la cosecha también será buena”, enfatiza.
Algunas de las marcas y empresas con las que trabaja son desde grandes multinacionales hasta pequeñas empresas. Por nombrar algunas: Samsung, Tigo, YPFB, Coca Cola, Imcruz y Mercedes Benz, entre otras.
Desde su experiencia, el secreto para posicionarse como profesional en las activaciones estratégicas y organizaciones de eventos es la suma de muchas variables pero sobre todo, la pasión, compromiso y responsabilidad con la que asumes cada reto.
Ximena aconseja a las personas que están iniciándose en el mundo de los eventos que tienen que ser lo bastante profesionales para asumir desafíos. “La confianza no es tan fácil de ganar, pero muy fácil de perder”, agrega.
Esta persistente profesional cuenta que su principal plan es seguir creando y creciendo con su equipo. “Soy una convencida de que la educación y la capacitación constante son lo único que nos diferencia e impulsa”, subraya.
Actualmente su empresa tiene dos grandes unidades de negocios: experiencias corporativas (relaciones públicas, eventos, Btl y ferias) y experiencias sociales (bodas, quince años, fiestas y celebraciones).
“Vamos a seguir innovando y liderando el mercado a nivel nacional y recibir el 2018, nuestros 15 añitos”, finaliza.
LO DIJO:
“Empecé con miedos, pero con la fortaleza y positivismo de saber que, si haces una buena siembra, la cosecha también será buena”.
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Ximena Ximénez
Enrique Menacho
Una persona que admires. ¿Por qué?
Abraham Lincoln, por ser un líder que cambió el mundo con la abolición de la esclavitud, transformando la vida de generaciones y generaciones de una raza oprimida por siglos.
Un recuerdo.
Mis hijas pequeñas jugando.
¿Qué querías ser cuando eras niña?
Astronauta.
Una frase.
“No hagas lo que no quieres que te hagan”.
Un hábito malo que tengas.
Rompo mis dietas.
Lugar del mundo que quisieras conocer. ¿Por qué?
Bali y Tailandia, por su belleza exuberante.
¿El lugar que más te impactó?
¿Por qué?
Australia, por sus riquezas naturales y su privilegiada ubicación.
Si pudieras cenar y conversar con cualquier persona de la historia, ¿A quién elegirías y qué le preguntarías?
A Jesús, para que me cuente qué es la vida, qué hay más allá de ella y más allá de este mundo que conocemos.
Un libro.
“Ensayo sobre la ceguera” de José Saramago.
Una noche perfecta es…
Estar con la gente que amo, no importa qué haciendo, solo compartiendo.
Los domingos en la mañana son para…
Tomar sol y descansar.
Una mujer no está completa sin…
Una carrera, un amor, Dios y una familia.
El amor es…
Energía pura. Es la vida misma.
Lo más importante en una relación es…
Dar y amar sin miedos.
Es imprescindible que el hombre sea…
Un caballero, un compañero y te apoye en todo como pareja.
Las amigas son…
Alegría, vida y compromiso.
La clave para mantenerte en forma…
Ir al gym y comer sano.
El mejor consejo que te dieron.
Constancia y práctica hacen al maestro.
SU ESTILO
Tu style icon.
Victoria Beckham y Carolina Herrera
Tu vestimenta básica del día a día.
Clásica y elegante.
Ni loca usarías…
Hip hop style.
Un accesorio must.
Cartera y reloj.
¿Cómo describirías tu estilo?
Clásico-urbano.
Una prenda (o prendas) infaltables en el closet de toda mujer.
Jeans, sacos y básicas.
Un beauty tip.
Cuidarse mucho la piel y maquillarse natural.
miércoles, 22 de marzo de 2017
“Talentos Ocultos”, historia de las ingenieras negras en la NASA
Las mujeres son las primeras ausentes en la lista de reconocimientos y, dentro del género, un grupo en particular: las matemáticas e ingenieras afroestadounidenses que ayudaron a la agencia espacial de EEUU a concretar proyectos de la envergadura de las misiones Apolo o Mercurio.
Su contribución fue ignorada hasta que Margot Lee Shetterly, escritora e hija de un investigador afroestadounidense del Centro de Investigación Langley de la NASA (LaRC) en Virginia, publicó un libro titulado "Hidden Figures" (traducido al español como "Talentos ocultos") que detalla el trabajo de estas mujeres cuyos nombres no aparecen en las publicaciones académicas ni en los registros históricos.
El libro acaba de ser llevado al cine en una película del mismo nombre protagonizada por Octavia Spencer, Taraji P. Henson y Janelle Monáe que fue la más taquillera en EEUU en los dos fines de semana posteriores a su estreno y está nominada a tres premios Oscar.
Calculadoras humanas
Las afroestadounidenses llegaron en los años 40 a trabajar a Langley -el centro más antiguo de la NASA- para realizar cálculos matemáticos fundamentales para el desarrollo de proyectos aeronáuticos y de aviación.
Lograron entrar allí después de que el entonces presidente de EEUU, Franklin D. Roosevelt promulgara la Orden Ejecutiva 8802 que impedía el ejercicio de la discriminación racial en la contratación de servicios federales y vinculados con la guerra.
Estas calculadoras humanas se encargaban de las ecuaciones y describían cada una de las funciones de una aeronave, pero no estaban involucradas en la totalidad del proyecto.
Años antes, mujeres blancas ya habían empezado a hacer este trabajo.
Por las normas y costumbres de la época, la mayoría pasaba allí solo unos años, hasta que les llegaba el turno de convertirse en esposas y madres. Pero otras, gracias a su desempeño brillante, lograron dejar el rol de computadora viviente para pasar a trabajar en proyectos específicos.
El nombre por el que se conocía a este grupo de mujeres afroestadounidenses era el de "computadoras del ala oeste", donde se agrupaban las mujeres de color que realizaban esta labor.
"En la oficina, las mujeres se sentían iguales", dice en su libro Shetterly, "pero en la cafetería y en los baños diseñados para jóvenes de color, los carteles eran un recordatorio de que incluso dentro de la meritocracia de la función pública en EEUU (...) unos eran más iguales que otros".
Contar platos, estrellas,
escaleras...
No se sabe con exactitud cuántas computadoras humanas trabajaron en NACA (la agencia que más tarde pasó a llamarse NASA), pero Shetterly estima que fueron miles las que aportaron su conocimiento entre 1935 y 1970.
Cuatro en particular llamaron su atención: Katherine Johnson, quien calculó la trayectoria de las misiones Apolo y Mercurio, Dorothy Vaughan, la primera supervisora afroestadounidense de la NASA, Mary Jackson, que se convirtió en 1958 en la primera ingeniera afroestadounidense de la NASA y Christine Darden, quien trabajó en el desarrollo de los vuelos supersónicos.
A sus 98 años de edad, Johnson, recuerda que su fascinación con los números comenzó desde pequeña.
"Desde niña empezó a contar: estrellas, platos, escaleras... Cualquier cosa", reseña Shetterly en su libro.
Su curiosidad y conocimientos de geometría y matemáticas la llevaron a ocupar un lugar importante dentro de la institución.
Johnson se encargó, entre otras cosas de calcular la trayectoria de la nave de Mercury Redstone 3, que llevaba al astronauta Alan Shepard.
Y tal era su capacidad que continuó haciendo cálculos incluso cuando ya existían las máquinas que podían hacerlo. En 2015, el presidente estadounidense, Barack Obama, la condecoró con la Medalla de la Libertad en reconocimiento por sus servicios, convirtiéndola en la única mujer de la NASA en recibir este honor.
Camino por recorrer
Pero aunque el libro y la película ya están acabados, Shetterly continúa buscando información sobre estas mujeres.
Su objetivo es crear una lista lo más completa posible que pueda compartirse en internet.
Además, la escritora cree que aunque se ha avanzado enormemente en cuanto a la discriminación, todavía hay mucho camino por recorrer.
“Se ha hecho un progreso tremendo”, le dijo a la publicación Motherboard, “pero parte del problema es la invisibilidad”.
“No es solo el hecho de que se necesita más cantidad y más inclusión en estas áreas, pero la gente que está allí, que son mujeres o gente de color, tiene que ser reconocida. No solo por la mayor parte de la sociedad, sino también entre ellas”.
Nominada al Óscar
Esta noche, a partir de las 22:30, esta película estará disputando la preciada estatuilla de los Óscar en tres categorías, Mejor película, Mejor actriz de Reparto y Mejor Guion Adaptado.
Talentos ocultos, también denominada en español Figuras ocultas (original en inglés Hidden Figures, que juega con el doble significado de figure/cifra y figure/silueta) es una película biográfica estadounidense de 2016 dirigida por Theodore Melfi y escrita por Melfi y Allison Schroeder.
La película cuenta la historia de la matemática afroamericana Katherine Johnson y sus dos colegas, Dorothy Vaughan y Mary Jackson, quien, mientras estaba trabajando en la división segregada de Ordenadores de Área Del oeste de Langley Research Center, ayudaron a la NASA en la Carrera Espacial. Utilizando sus cálculos, John Glenn se convirtió en el primer astronauta estadounidense en hacer una órbita completa de la Tierra.
De este modo, las tres mujeres consiguen convertirse en las primeras mujeres afroamericanas en alcanzar metas hasta entonces imposibles.
viernes, 17 de marzo de 2017
Bolivianas Notables Mujeres que apuestan por la justicia
Inicialmente, ellas quedaron en calidad de suplentes, pero tras la suspensión de 4 magistrados, ambas asumieron la titularidad el 3 de enero de 2017. Roxana Orellana en la Sala Disciplinaria y Magdalena Alanoca en la Sala de Control y Fiscalización.
Desde entonces han pasado dos meses y sienten que el peor enemigo en su labor es el tiempo. La magistrada Alanoca dice que del periodo que dura 6 años, ellas solamente tienen este año. A pesar de ello, su propósito es generar un cambio de imagen del Consejo de la Magistratura. “Los consejeros que han empezado en la titularidad y han sido suspendidos están socialmente como descalificados. Al presente ya estamos incorporándonos en la labor administrativa y disciplinaria que es la esencia del Consejo”.
La magistrada Orellana expresó su complacencia porque en vísperas del Día Internacional de la Mujer, se lanzó el Protocolo del Comité de Género, para Juzgar con Perspectiva de Género, el cual responde al mandato constitucional para que los jueces y juezas promuevan el derecho a la igualdad y la no discriminación, además de facilitar el acceso de grupos vulnerables a la justicia. A nivel particular, sobre la violencia de la mujer, la magistrada pide que los juzgados cumplan con lo que establece la ley 348, y se dé la celeridad que corresponde a los procesos de violencia.
Ambas autoridades de la Magistratura fueron quienes impulsaron el Comité, junto a las magistradas y consejeras tanto del Tribunal Supremo de Justicia como del Tribunal Agroambiental, en el marco de Política de Género, el mismo que tuvo el apoyo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y la Cooperación Suiza (Cosude). Orellana dice que este documento ya está empezando a promover la igualdad de género en los ejes del país.
Respecto al empoderamiento femenino, Orellana opina que es positivo, porque da mayores oportunidades en el ámbito laboral y deja de lado el machismo.
“Lo que se debe hacer es llegar a las provincias para recoger la información, estamos organizándonos siguiendo las recomendaciones de la cumbre iberoamericana, y este es el primer paso para viabilizar este Protocolo”.
Por su parte, Magdalena Alanoca comenta que está muy entusiasmada con la presentación del Protocolo para juzgar con mirada de género. “Considero que hay todavía discriminación, incluso a nivel laboral”, afirma al referirse a las mujeres en su conjunto.
Para Alanoca, ahora su tarea está centrada en la comisión que involucra al Ministerio de Justicia, las presidencias de las cámaras de Diputados, Senadores, lo que les facilita solicitar un apoyo para avanzar en la ejecución del POA, además se debe designar a los jueces en los 9 departamentos. Porque de no cumplir con este cometido en los meses que quedan, su labor también quedaría descalificada. “Este tiempo, estamos tratando de superar las dificultades con las estrategias que nosotras mismos generamos siempre apoyándonos las dos como mujeres, y también con las compañeras del Tribunal Agroambiental”.
¿QUÉ ACONSEJARÍAN A LAS MUJERES DISCRIMINADAS?
Al respecto, Magdalena Alanoca afirma: “Estamos pensando en reponer buzones para que la gente pueda denunciar y esos sean los elementos que nosotras podamos acompañar para presentarlos a las instancias de coordinación. Yo hice un llamado a las autoridades del Órganos Legislativo y Ejecutivo para que se pueda implementar políticas a fin de que se haga la valoración correspondiente del trabajo desplegado por la mujer. No estoy pretendiendo que sea radical y no se haga la valoración del trabajo de los varones, sino una valoración equitativa y vayamos eliminando ese patriarcado que se encuentra fundamentado en todas las sociedades, ya que no solamente hay un patriarcado de los varones, también las mujeres generamos ese escenario”.
Por su parte, Roxana Orellana dijo que “Es un reto que hemos asumido, y también esta vivencia la tenemos que replicar en otras mujeres, como en los departamentos, provincias y observar la lucha que hacemos cada día desde un nivel tan alto, para llegar a un nivel más bajo. Estamos fortalecidas y luchando sobre todo por el Protocolo que se lanzó y la fortaleza que nos dio la Presidenta de la Cámara de Diputados, que también está apoyando este documento para poder seguir adelante. ¡La lucha sigue!
miércoles, 8 de marzo de 2017
Mujeres alteñas serán condecoradas
La Directora de Género de la Alcaldía de El Alto, Ana María Saavedra, informó que en la actividad se iniciará a las 9.00 en el Teatro Raúl Salmón de Barran, donde se prepara un acto especial para reconocer el rol, la participación y el aporte de las mujeres en esta urbe.
“Son mujeres que aportan en la defensa de los derechos como la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv), entre otras instituciones, pero también queremos motivar y brindar este reconocimiento a aquellas personas que su sacrificio muchas veces no es reconocido, como las lustrabotas”, destacó la autoridad, al momento de aclarar que este acto se realiza en el marco de las actividades por el Día Internacional de la Mujer que se celebra hoy.
sábado, 10 de diciembre de 2016
Mujeres que inspiran Michelle Obama será inolvidable
La (todavía) Primera Dama ha protagonizado su tercera portada para la revista, después de hacer su debut en 2009 y repetir en 2013. Y, de nuevo, la encargada de inmortalizar el momento ha sido Annie Leibovitz; en esta ocasión, enfundada en un vestido de Carolina Herrera blanco impoluto. Sí, después de que su última aparición la hiciese en un significativo color morado, el tono níveo vuelve con más fuerza para reiterar, quizás, el mensaje asociado al Power Dressing que desde hace un tiempo para acá viene transmitiendo. Aunque, por si quedaban dudas, sus palabras se encargaron de confirmarlo:
“Podría haberme pasado ocho años sin hacer nada y, de algún modo, habría estado bien. Podría haberme centrado en las flores. En la decoración. Podría haberme centrado en el entretenimiento. Porque cualquier primera dama, por derecho, tiene la opción de definir su rol. No hay una autoridad legislativa; no has sido elegida por los votantes. Y eso es un gran regalo de libertad”.
Y Michelle supo hacer buen uso de ese papel: la defensa por la igualdad salarial de hombres y mujeres, la escolarización de las más pequeñas a través de Let’s girls learn, la apuesta por la vida sana con campañas contra la obesidad infantil... Más allá de una simple consorte, Michelle se ha erigido como una de las mujeres más queridas en Estados Unidos (e incluso fuera de sus fronteras). Ha conseguido presentarse como una figura perfecta pero sin impostación extrema, fuerte pero sensible (en la misma entrevista confiesa que llora a menudo), con una sensatez que es palpable tanto en sus declaraciones que son pura motivación (¿o acaso alguien puede olvidar ese “que si trabajas duro puedes conseguir lo que te propongas; que con coherencia entre tus palabras y hechos, cumples con tu palabra y llevas a cabo con lo que te has comprometido”?) como en sus consideraciones sobre el poder:
“Creo que nuestra democracia ha sido muy exacta: dos legislaturas, ocho años. Es suficiente. Porque es importante tener un pie en la realidad cuando tienes acceso a esa clase de poder”.
Ya lo dijimos, pero esta portada lo confirma: Michelle no es como las demás y su sombra es cada vez más alargada. Lo sentimos Melania, pero después de esta entrevista, el listón está más alto que nunca.
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