lunes, 27 de mayo de 2013

Una mujer agro-minera en el Senado

CON 30 AÑOS EN EL SINDICALISMO | OCUPA HOY UN CURUL COMO SENADORA.

La imagen humilde que se percibe a primera vista se combina con un carácter fuerte y aguerrido que se reflejan en las palabras que conforman sus discursos.

Después de más de 30 años en las filas del sindicalismo, que le permitieron ser fundadora de la Federación de Mujeres Bartolina Sisa y del instrumento político, gracias a su liderazgo entre las mujeres mineras de Kami, en Independencia del Departamento de Cochabamba, Marcelina Chávez ocupa hoy un curul como Senadora titular, en la Tercera Secretaría de la Cámara de Senadores representando a Cochabamba. En la gestión 2012 fue Presidenta de la Comisión de Naciones y Pueblos Indígenas Originarios Campesinos e Interculturalidad, miembro del Parlamento Indígena de América. El 2011 fue Secretaria del Comité Autonomías Municipales, Indígena Originario Campesinas y Regionales, Sub-jefa de Bancada Nacional y miembro del Parlamento Indígena América. En la gestión 2010 fue Secretaria del Comité de Justicia Plural y Consejo de la Magistratura, Sub – Jefa de la Bancada de Cochabamba y Vicepresidenta del Parlamento Indígena de América.

"Mi niñez ha sido muy dura", dicea Marcelina Chávez, de 55 años. Además de perder a su padre cuando era pequeña, sufrió en carne propia el machismo y la pobreza que no le permitieron ser bachiller y surgir rápidamente.

"Yo veía a los del campo que no tenían verdura, carne, no había estudio y me preguntaba por qué…yo veía que no podía estudiar, sólo he terminado la primaria. Pensaba entrar a colegio pero no había en las provincias". Entonces, en su afán de prepararse, se fue a La Paz, donde tampoco pudo concluir sus estudios porque otra necesidad, la del hambre, la obligó a trabajar a la corta edad de 14 años como mucama, cocinera y sirvienta.

"He regresado a mi pueblo a trabajar en la mina, igual que los hombres, no hay diferencia, igualito hemos aprendido a trabajar como los hombres…dentro de la mina y fuera, por eso conozco la realidad de los mineros”, dice.

A pesar que no tenía hijos, Marcelina comenzó la actividad sindical en 1976 en el Club de Madres en el pueblo de Kami. “Desde mi comunidad trabajé a nivel sindical subiendo paso a paso a nivel provincial, departamental y nacional y así aprendí a luchar por mí misma.

“Yo decía cómo me voy a defender si soy mujer, trabajaré, estudiaré y lucharé, con esa idea después de varios años terminé la secundaria y crecí aún más como dirigente sindical. Aún faltan más conquistas para las mujeres del campo, amas de casa, mineras y de otros sectores sin excluir a ninguno, a nivel nacional”, opina. A lo largo de su vida sindical participó en los Congresos Provinciales Departamentales y Nacionales y fue protagonista de marchas históricas en Bolivia.

"Pongo era nuestro lugar de bloqueo, como agro- mineros teníamos que apoyar también la lucha por la coca, después por la Constitución Política del Estado, también hemos estado en la lucha por el agua". Gracias al apoyo de sus bases llegó a ser senadora el 2010. "Dios me ha dado ese don de luchar para toda Bolivia, trabajar sin sueldo...con coca y agua; ahora me siento feliz de estar aquí sin saber pero me he propuesto trabajar y demostrar todo lo que he aprendido en las organizaciones. Todos esos pedidos que hacían en los Congresos y ampliados, ahora se va a hacer como mujer con los derechos de los niños, de la juventud, dice.

"Ellos, de terno, bien vestidos, y yo era la de pollera, recién entrando pero con fuerza. Ábranme! Soy senadora, soy autoridad como ustedes, yo no sé de dónde pero eran exfiscales, ex abogados y yo como una mujer pido que se ponga así en la ley que las mujeres tenemos todo el derecho de ir adelante, de no ser atropelladas ", relata.

Trabajó especialmente en que los derechos de las mujeres sean incluidos en las cinco leyes fundamentales. Fue también impulsora de la Ley Integral de Lucha Contra la Violencia a la Mujer, entre otras. Marcelina dice que otro aspecto que no permite avanzar con la equidad de género y otras demandas de las comunidades es la falta de formación orgánica.

"Yo quisiera que entren, que manejen de forma orgánica porque tienen que conocer las realidades y así para defender dentro del senado, diputadas y diputados, quiero que las mujeres sean como el agua cristalina, que no se hagan llevar por el dinero o cualquier otro ofrecimiento porque eso se termina pero la limpieza nunca se termina...nuestra sinceridad nunca se termina".

La senadora valora que en los últimos años, y sobre todo en el proceso de cambios, se haya valorado la participación de las mujeres en el ámbito político pero aún hace falta trabajar más en la reivindicación de las mujeres para que tengan mayor participación no sólo en la política sino en otras áreas.

MADRE Y DIRIGENTE

Entre las infinidades de experiencias, Marcelina Chávez cuenta que ser madre y dirigente a la vez es aún más complicado porque una vez cuando participaba en el Congreso de la Confederación de Bartolina Sisa, que se desarrollaba en el Beni, perdió a su niño de 4 años cuando logró rescatar algunos documentos de la dirigencia en medio de gritos y peleas internas.

“Las mujeres no tienen apoyo a pesar de ser parte de una directiva… he tenido que ocultar dinero para que pueda trasladarme y participar en los Congresos, me salía a vender antes de que se levante mi familia”.

Es un reto para ella lograr la participación equilibrada entre hombres y mujeres en los encuentros de las organizaciones sociales y otros que sean de interés general, porque hasta la fecha las organizaciones no financian los gastos para las mujeres, lo que no sucede con los hombres que por ser afiliados, tienen garantizada su participación en todos los eventos.

LA PREPARACIÓN ES FUNDAMENTAL

“Yo he aprendido harto de mi mama... ‘hijita vos no tienes que hacer como yo. No vas a ser como yo, aprende a leer y a escribir, no te vas a parar detrás de la puerta como yo me paro`. Yo decía qué me quería decir, entonces comprendí que ella no podía decir nada porque no sabía ni leer ni escribir, el hombre le tenía que decir qué tenía que hacer”.

Estas enseñanzas y las experiencias vividas donde llegó gracias a su carisma y liderazgo, la impulsaron a seguir aprendiendo de las personas que conocía pero también de las experiencias, sean buenas o malas, por las que atravesó desde su niñez.

"Todo eso me ha llevado a estudiar porque siempre me ha gustado defender a los niños y mujeres maltratadas". Por esa razón decidió estudiar Derecho en la Universidad, cursando el sexto semestre de forma paralela a su trabajo legislativo.

"De esa manera estoy estudiando, por ejemplo cada sábado tengo que venirme, ya estoy en sexto semestre, pienso acabar, no voy a retroceder porque tengo que ayudar a los que necesitan”, asegura.

Cuenta que el trato de sus compañeros de clase en la universidad, a pesar de ser mayor y utilizar una vestimenta diferente, no es desigual sino por lo contrario, tratan de ayudarla para estar al día en sus estudios debido a que su trabajo en el senado no le permite disponer de mucho tiempo.

Su objetivo es concluir con sus estudios y ejercer la abogacía para defender a los más necesitados, sobre todo a las mujeres y niños que según ella son las personas más afectadas y vulneradas en sus derechos.

“Quiero agradecer a Dios por haberme dado el don de ser mujer y darme las fuerzas de lograr estar firme para colaborar a mi prójimo, y dar gracias a nuestro presidente del Estado Plurinacional de Bolivia – Evo Morales Ayma por tomar en cuenta a las mujeres y escucharnos en nuestra lucha constante. Feliz día a todas las madres”, concluye la senadora.



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