martes, 16 de junio de 2015

Dieciocho mujeres asesinadas por feminicidas en casi 6 meses

Pese a la existencia de una Ley que sanciona con drasticidad a los agresores, los índices de violencia van en aumento, ante la falta de políticas estatales preventivas y educativas

Treinta y seis mujeres en Cochabamba se enfrentaron con la muerte este año. Solo 18 de ellas lograron sobrevivir. Las otras 18 fueron víctimas de la violencia de personas que juraban amarlas y que creían que podían decidir sus destinos. Esas 18 mujeres dejaron enormes e insustituibles vacíos en sus hogares. La violencia machista dejó este año familias destrozadas y desconsuelo.

Las otras 18 sobrevivientes son mujeres que lidian con el trauma y el miedo, que son presionadas por abogados y familiares para que renuncien a la justicia y retiren sus denuncias.

Mientras tanto, la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) de Cochabamba sigue recibiendo una enorme fila de mujeres atacada física y psicológicamente todos los días. De enero a mayo de este año, 2.161 mujeres se animaron a presentarse delante de las policías para contar horribles historias de humillación y exhibir las huellas físicas del dolor en sus cuerpos. Todas coincidieron en admitir que las heridas que no se veían, las de sus almas quebradas, eran las que más les dolían.

El director de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) de Cochabamba, coronel Alejandro Pozo, está preocupado por el aumento en los índices de violencia contra la mujer en la Llajta.

La autoridad estuvo al frente de la FELCV de El Alto y pensó que no hallaría ciudad más agresiva contra las mujeres, pero los casos que ha tenido que atender en Cochabamba han cambiado su parecer.

El año 2014 terminó con 34 feminicidios y en esta nueva gestión las tragedias familiares se siguen repitiendo, sin que hasta la fecha se diseñen y ejecuten políticas estatales que realmente frenen las manifestaciones del machismo.

¿PERTENENCIA? “Por supuesto que las razones de fondo tienen su origen en el machismo”, asevera Pozo mientras se acuerda de un agresor que intentó quemar a su esposa. Cuando le preguntó porqué lo hizo, el hombre tomó el carnet de su víctima y señalando con su dedo índice el nombre completo que aparecía en la tarjeta le dijo: “Porque ella es Mi mujer, vea, es Raquel De Fernández (nombre y apellido cambiados). Es mía y si me falta al respeto yo la pongo en su sitio”.

La preposición “de” que algunas mujeres llevan en su identificación es tan solo una expresión simbólica de lo que en realidad piensan muchísimos habitantes acerca de la pertenencia y dependencia de una mujer, respecto del hombre.

Si bien está en vigencia la Ley 348 de Lucha Contra la Violencia Hacia las Mujeres, que prevé sanciones de cárcel para quienes agredan psicológica, física, sexual y económicamente a las mujeres, en los hechos la normativa no ha logrado disminuir los índices de agresiones ni de feminicidios.

Al contrario, las cifras demuestran que Cochabamba atraviesa una profunda crisis social. La comunicadora Sandra Aliaga, experta en temas de violencia, decía en un diplomado, que el tejido normativo está avanzado en Bolivia, pero el tejido social aún está en pañales en cuanto al respeto a la mujer como ser autónomo, pensante, independiente y con derecho a elegir.

En Bolivia todavía prevalecen los roles impuestos a mujeres y a varones según el sexo con el que nacieron y cuando las mujeres desafían o incumplen esos roles, son atacadas, golpeadas, humilladas y asesinadas.

La crisis aflora porque los tejidos normativo y social no han sido compatibilizados con políticas educativas en colegios, universidades, con una inversión suficiente en campañas de prevención que transformen pensamientos y actitudes. No existe infraestructura de apoyo (casas de acogida para mujeres que huyen de la violencia), las FELCV y Fiscalías adolecen, por lo general, de recursos humanos, vehículos, combustible, y otros recursos para atender denuncias de las víctimas.

A ello se suma la presión de los parientes y abogados que convencen a las víctimas de retirar sus denuncias, la debilidad de las mujeres que brindan una y mil oportunidades a sus parejas sin entender que el ciclo de la violencia es una espiral que comienza con insultos y ofensas, pero que crece imparable, si no se recurren a terapias familiares a tiempo, hasta derivar en los feminicidios.

Pozo agregó que existe, también, una crisis de valores que debería motivar a repensar la educación en el seno familiar y en todas las instituciones.

18

Mujeres casi mueren asesinadas por sus parejas, de enero al 7 de junio de 2015. Seis de los 18 agresores estaban ebrios. De los 18, solo tres agresores están detenidos.

2.261

Mujeres denunciaron violencia en su hogar entre enero y mayo de 2015. Cada mes, un promedio de 464 víctimas de golpizas de sus parejas llegan hasta la FELCV en busca de auxilio.

40 OTB hablan de la violencia

Hay instituciones que se esfuerzan por prevenir, pese a no contar con recursos. Efectivos de la FELCV comenzaron a visitar distintas Organizaciones Territoriales de Base (OTB) para explicar qué es la violencia, dónde denunciarla y cómo prevenirla. Ya hemos visitado 40 OTB desde el 3 de enero con reuniones en colegios, organizamos un festival en la plaza de las Banderas y estamos trabajando con estudiantes de psicología de la UMSS para poder brindar una ayuda multidisciplinaria, aunque nos faltan estudiantes de Derecho”, explicó el coronel Alejandro Pozo.

Las autoridades municipales de la anterior gestión declararon alerta faltando poco tiempo para irse y se desconoce cómo se emplearán los recursos asignados ahora. En el discurso todos están en contra de la violencia, pero en los hechos la ignoran.


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