domingo, 23 de junio de 2013

Centenaria mujer fue alfabetizadora de niños guarayos

En tres semanas cumplirá 100 años de vida, pero aparenta tener 75. Doña Blanca Montero Vaca viuda de Vargas nació en el cantón Santa Rosa del Palmar, provincia Ñuflo de Chávez, el 13 de julio de 1913. En su prolífica vida nunca dejó de trabajar, porque recién concluida la Guerra del Chaco se inició como alfabetizadora de niños en la misión guaraya de Yaguarú, pasando al trabajo de la panadería típica en San José de Chiquitos y desde fines de los años 60 en la capital cruceña a elaborar picolés de diversos sabores, los cuales eran distribuidos en sus propias bicicletas.
Con la mente lúcida y apoyada en un burrito solo por precaución, luego de una operación de seno a la que fue sometida en octubre del año pasado, doña Blanca llena de orgullo a sus tres hijas Blanca Luz, Eloína y Dina que están pendientes de su salud.
Esta longeva mujer se casó con Juan Antonio Vargas Zarco en 1937, con quien procreó 12 hijos, de los cuales 9 llegaron a ser mayores y 3 fallecieron siendo muy niños. Ahora su descendencia llega a 53 nietos y 94 bisnietos y, por el momento, a 36 tataranietos.
“Cuando tenía 14 años vi al que después sería mi esposo y me dije: con ese hombre me voy a casar”, recuerda doña Blanca, pues la vida los reunió pasados 9 años cuando don Juan Antonio apareció por Santa Rosa del Palmar, se enamoró de ella, y al poco tiempo se casaron y se mudaron a Yaguarú.
“En la década de los años 30 hubo un programa para alfabetizar a los niños que solo hablaban guarayo, yo fui maestra por 12 años en esa localidad donde mi esposo fue corregidor. Luego, en los años 50, nos fuimos a San José de Chiquitos donde me dediqué a hacer horneados típicos que eran muy cotizados”, manifestó.

En la ciudad
La familia se trasladó a Santa Cruz de la Sierra en 1969 donde en el barrio Lazareto instaló una heladería y además adquirió 10 bicicletas para fletar, siendo dos negocios florecientes. A los 70 años comenzó a tejer chalinas, gorros y otras prendas que las comercializaba hasta hace dos años. “Mi secreto de vida siempre fue trabajar con muchos ánimos y energía”, acotó doña Blanca

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