jueves, 21 de marzo de 2013

LA MUJER DEL SIGLO XXI LLEVA UN ESTILO DE VIDA EXITOSO, ES INDEPENDIENTE, INTELIGENTE, SEGURA Y ATRACTIVA…

Se despierta temprano para no fallar su cita en el gym, despacha a los niños al colegio, se prepara para afrontar el día con un estilo impecable y pasa horas al mando ejecutivo. Irradia seguridad, es exitosa, inteligente y multifuncional; goza de independencia económica y se encarga de las finanzas del hogar. Ella es la Mujer Alfa, la mujer post moderna.

Con el surgimiento del feminismo y la escalada progresiva de la mujer en el mercado laboral, comenzó a cambiar la psicología femenina. Tan es así que el prototipo clásico de abnegada mujer, ama de casa y dedicada a su marido, ha quedado atrás y ha surgido una nueva raza de mujer que ha sido denominada por la mercadóloga y experta en tendencias Marian Salzman como la “Mujer Alfa”: una mujer contemporánea, con éxito personal y financiero, que disfruta hoy de los logros de pasadas generaciones que lucharon por la equidad de género y la igualdad de oportunidades.

La Mujer Alfa, al tener un lugar igual al del hombre en el mercado laboral y trabajar muchas horas fuera de casa, exige a su pareja división en las tareas domésticas y en el cuidado de los hijos. Además de dedicarse a su trabajo, de sus importantes logros profesionales y éxito, ella cuida su imagen y aspecto personal; es activa y muy femenina. Estas nuevas “jefas de familia” se distinguen por contribuir con la porción más significativa del ingreso familiar, tomar las decisiones más importantes y ejercer roles tradicionalmente consagrados al hombre… todo ello sin arriesgar su feminidad.

“La Mujer Alfa toma este rol como nunca antes y es identificada como un nicho de consumidora de alto valor para la mercadotecnia, pues demanda productos adaptados a sus gustos, necesidades y valores”, explica Salzman, destacada estratega de comunicación y mercadotecnia y ejecutiva de la agencia JW Thompson de EEUU.

La proporción de este nuevo grupo de mujeres denominadas Alfa ha aumentado en los últimos cinco años y se espera que esta tendencia siga en alza, como ha ocurrido en diversos países donde el fenómeno es más evidente.

¿Adiós a los hombres?

Según la famosa y controversial escritora estadounidense Hanna Rosin, autora del libro The End of Men, en el nuevo orden económico, quienes están preparadas para salir adelante con éxito son las mujeres. De acuerdo a la autora, este nuevo paradigma social se da por varias razones. “Uno es el cambio de roles en los matrimonios; las mujeres se están convirtiendo en las cabezas de familia, son las que llevan el pan a casa, ya sea porque ganan más dinero o porque son madres solteras que sacan adelante a sus hijos solas. Se están educando más y mejor y nos hemos acostumbrado a verlas en el poder. Pero hay una nueva generación de mujeres que por fin se comporta de una manera muy diferente a las anteriores. Hablan de sexo –y lo practican–, se plantean su vida, sus carreras y sus matrimonios de manera muy diferente a cómo se hacía hasta ahora”, dijo Rosin en una entrevista al diario español El País.

La experta explica en su libro que no se trata de que las mujeres seamos más listas que los hombres, pero que además de adaptarnos mejor a los cambios sísmicos en la economía y cultura, nuestras habilidades naturales son más valiosas en el mundo actual.

“En la actualidad se necesita mucha educación y la realidad es que las mujeres son muy buenas en el colegio. Siempre lo han sido, pero antes no era tan importante. Hace 25 años si eras un chico que no quería ir a la universidad, trabajabas en una fábrica, ganabas bastante dinero y tenías una buena vida. Ahora eso es cada vez más difícil. Y mientras ellos se han estancado, ellas se han esforzado el doble para conseguir lo mismo, y se han adelantado”, explica Rosin.

Asimismo, la autora dice que los rasgos femeninos y masculinos tradicionales se invierten sin problemas. “Ahora las mujeres pueden seguir la ruta que deseen, ser más ambiciosas o agresivas en el trabajo. En el caso de ellos sucede lo mismo; cada vez más hombres pueden adoptar rasgos femeninos, como quedarse en casa a cuidar de los hijos, sin ser castigados socialmente”. De hecho, muchas mujeres viven esta situación. Mujeres alrededor del mundo, dice la autora, son cada vez más dominantes en el trabajo, la educación y los hogares; incluso en el amor y el matrimonio.

¿Ellos las prefieren poderosas?

La pregunta que nos planteamos es: ¿Cómo se siente el hombre frente a la mujer Alfa?

Hubo una época en que incluso se acuñó el síndrome “el marido de la Thatcher”, como prototipo del cónyuge eclipsado por la carrera de una esposa brillante. Algunos hombres decían que este tipo de mujeres eran masculinas y renunciaban a su feminidad, pero los tiempos han cambiado. El estereotipo de la mujer sumisa, dispuesta a disimular su inteligencia delante de los hombres y el viejo concepto de masculinidad basado en ellos está cambiando: una mujer que conjuga poder, inteligencia, éxito y dinero es capaz de disparar la libido masculina.

Los hombres se sienten atraídos (cada vez con mayor frecuencia) hacia mujeres exitosas, independientes y seguras de sí mismas. Y es que estos rasgos ya no ponen en peligro la autoestima de un hombre, pues ellos buscan a una mujer igual, compañera en la vida y en la sexualidad.

Asimismo, la mujer Alfa necesita un hombre que tenga absoluta seguridad sobre su masculinidad y que no tenga problema a la hora de abandonar los roles tradicionales o permanecer en un segundo plano mientras su mujer brilla.

De alfa a beta

En las nuevas campañas de publicidad y en la pantalla chica y grande ya se aprecia un nuevo papel masculino en el que el hombre se muestra más tierno, familiar y cercano, y a sus protagonistas no les importa dejarse ver en plenas tareas domésticas o ejerciendo de padres ejemplares.

La publicista estadounidense Marian Salzman –autora de libros como El hombre del futuro – asegura: “El hombre actual presta atención a cuestiones consideradas típicamente femeninas. Se preocupa por la moda, la comida y el glamour. Y lo que es más significativo: no le importa que se sepa”. Ya no se quiere un canon griego ni un macho alfa, sino un miembro activo de la familia, que da el desayuno a los niños, como en el anuncio de Kellogg’s, y que no se queda en un rincón de la mesa esperando a que le sirvan”, continúa la experta. Y es que, como dijo una de nuestras entrevistadas: “lo más sexy en un hombre, es que sea un buen padre, atento con los niños y que no tema expresar sus emociones, pues demuestra que no duda de su masculinidad”.

La nueva mujer alfa de la política

Adiós al “modelo Thatcher”: el poder femenino se basa en el diálogo y el trabajo en equipo, tanto en la oficina como en casa.

Tomemos el ejemplo de Jóhanna Sigurðardóttir, una mujer que enderezó un país en bancarrota, nacionalizando bancos y denunciando a sus responsables. En plena crisis, la primera ministra islandesa, afirmó que aún nos movíamos “en torno a la exaltación de las nociones más estereotipadas de la masculinidad”, y que debía combatirse “feminizando el poder”. Sigurðardóttir se ha liberado de los tópicos que rodean a las mujeres con poder, apostando por la cercanía y la humanidad. Hoy su país es descrito como el más igualitario según el Foro Económico Mundial.

Sigurðardóttir es el perfecto ejemplo de que, como asegura la reconocida socióloga Kristen Springer, “nos enfrentamos a un nuevo momento de la sociedad, en el que las mujeres están haciéndolo mejor que los hombres” y que antes la mujer era de dura presencia física e inflexible, con un caracter “masculino”; su máximo exponente era Margaret Thatcher, primera ministra del Reino Unido y líder del Partido Conservador, implacable en sus decisiones de carácter tradicional y católico. Es decir, una mujer en un mundo de hombres.

Johánna Sigurdardóttir recientemente ha declarado que “hay un crash de valores masculinos”. Y es que con la llegada de cada vez más mujeres –pero aún no las suficientes– a los puestos directivos, se ha situado a cada género en su lugar. “Sin mujeres directivas ya es imposible ser competitivo”, asegura Ursula Burns, presidenta de Xerox. Y es que en los grupos de investigación liderados por mujeres está comprobado que se reconoce la voz de todos los trabajadores. Además, nuestros proyectos son reconocidos por ser más innovadores y flexibles.


QUICKIE

Se habla de “alfa” para identificar, en general, a los líderes y, en el caso de la mujeres, ha venido usándose para identificar a quienes han pasado a desempeñar roles dominantes tradicional y socialmente reservados sólo para los hombres.

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