viernes, 11 de mayo de 2012

Se multiplican el número de niñas-madres en América Latina

Entre 25 y 108 de cada mil mujeres de 15 a 19 años son madres en América Latina, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Sólo África tiene una mayor incidencia de embarazo adolescente. Los países centroamericanos son los que acumulan el mayor número de casos.

En Honduras, el 50 por ciento de los embarazos en menores se origina en violaciones, según un estudio de la Fiscalía de la Niñez.

Algo parecido ocurre en El Salvador, donde la mayoría de los alumbramientos adolescentes también está relacionada con la violencia sexual, informó Roberto Valent, coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas en ese país. Del total de víctimas, un 84 por ciento fueron menores de 20 años, de las que un 16 por ciento tenía menos de 10 años, según datos de la ONU.

También se detecta una relación entre los embarazos por violación y el suicidio, que es la principal causa de muerte entre jóvenes de entre 10 y 19 años en El Salvador, según datos del Ministerio de Salud.

Otra causa del fenómeno parece ser la ausencia de redes de contención estatales y sociales, según se puede inferir de estadísticas para Argentina. En Chaco, que se encuentra al norte del país y es una de las provincias más pobres, del total de las mujeres embarazadas, el 25,7 por ciento son adolescentes. En el otro extremo, sólo el 6,8 por ciento de los recién nacidos tienen madres menores de 20 años en Buenos Aires, capital y centro económico del país.

El aumento del número de jóvenes de entre 15 y 19 años que tiene hijos es tal que se duplicó su aporte a la fecundidad total de la región, donde representa un 14,3 por ciento. Es el único grupo de edad en el que creció el número de embarazos en lugar de disminuir.

Venezuela lidera el ranking sudamericano. De los 591.303 partos registrados durante 2010, 130.888 fueron de menores de 19 años, de las cuales 7.778 tenían menos de 15.

Panamá es el único país de la región en el que, durante los últimos dos años, disminuyó la cantidad de embarazos juveniles.

jueves, 10 de mayo de 2012

Obligan a casarse a niña de 14 años

Rabat. La familia de la víctima, apoyada por la Asociación “No toques a mi hijo”, denunció que su hija, Safae, fue presionada por un juez marroquí para que accediera a casarse con su violador, en una vista en la que estaban presentes los padres y el abogado del violador, pero sin que estuvieran los padres de la víctima. Safae dio a luz posteriormente a una niña, pero nunca vivió con su agresor, quien no dejó de acosarla hasta llevarla incluso a tentativas de suicidio, denunció la madre. EFE

Una menor de 12 años da a luz a su segundo hijo

Sorprendidos quedaron los médicos de la maternidad Percy Boland luego que una menor de 12 años identificada por las iniciales M.L.Ch.R. dio a luz a su segundo hijo fruto de una violación. Ana Calvo, sicóloga de la Maternidad, informó que la madre prematura fue ingresada el domingo con dolores de parto y el lunes pasado a las 6:00 nació su bebé con un peso de 3.400 gramos. Según la madre de la menor, Catalina R. que vive en la localidad de Zanja Honda, contó que el padre del bebé de su hija es un albañil de 49 años que al enterarse que estaba embarazada huyó del pueblo. "Mi hija quedó embarazada a los 10 años cuando vino a trabajar a Santa Cruz como empleada. Yo crío a mi nieta que tiene dos años", alegó la mujer. La madre prematura es la mayor de cuatro hermanos. La menor de todas tiene 4 meses. Ella será ingresada a un hogar para menores./LES.

jueves, 3 de mayo de 2012

La religiosa rebelde

Es una trotamundos y una mujer aventurera. A sus 73 años, esta ex monja no le teme a la penuria de los viajes hacia el campo o a la selva. Viste siempre de falda y lleva zapatillas deportivas, para las caminatas. Estuvo en la IX marcha en defensa del TIPNIS. Durmió en una carpa y marchó por algunos días junto a los indígenas. Viajó a Caranavi cuando se suscitaron los trágicos acontecimientos de 2010 en este pueblo yungueño. Es la presidenta departamental de La Paz de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos y una de sus fundadoras. Llegó a Bolivia en 1971, cuando el entonces coronel Hugo Banzer Suárez dio un golpe de Estado.

Nació en 1939 en León, España, en plena dictadura de Franco. Es la novena de 13 hermanos de una familia muy religiosa. Su aventura empezó cuando a los 20 años cayó en sus manos un calendario de la orden de las madres Mercedarias Misioneras Bérriz. Una de las características de la orden era el trabajo social, sobre todo en las cárceles. Escribió a la orden y pidió hacerse monja. A pesar de haber sido una mujer devota, a su madre no le gustó la idea de que su hija se hiciera monja por el orden jerárquico dentro de la orden de las mercedarias, que estaban divididas entre madres y hermanas; las hermanas provenían de un estrato socioeconómico inferior al de las madres y se ocupaban de las tareas domésticas del convento, pero Amparo a sus 20 años ya era profesora de piano, lo cual le permitió hacerse parte de las mercedarias como madre.

Por lo general, las religiosas ingresaban como madres por la dote que eran capaces de entregar a la orden.

El rechazo al hábito

Amparo estudió para ser educadora, primero con las madres teresianas y posteriormente en la Normal Santa María de Madrid. Sus calificaciones eran sobresalientes, pero se aplazó en religión. En uno de los trabajos de la materia le habían pedido que escribiera sobre Martín Lutero; en su texto defendió las posiciones del reformista protestante y criticó los privilegios que existían dentro de la Iglesia Católica; le exigieron que se retractara. Negarse le valió el aplazo.

La destinaron a un convento en Bérriz, en el País Vasco, y se puso a trabajar en un colegio de Marquina, un pueblo cercano. Su enamorado la fue a buscar al convento y allí ella le confirmó una vez más su decisión irrevocable de ser monja. Fue el único enamorado que tuvo. “Pues fíjate que no”, contesta cuando se le pregunta si alguna vez se enamoró.

Había aires de revolución en el convento. Las jóvenes monjas estaban cansadas de las jerarquías y muchas ya no querían usar hábito. Las reglas se flexibilizaron y después de una larga lucha las monjas pudieron dejar el hábito. Pero también empezaron a interesarse por algunos asuntos políticos del País Vasco. En aquella época estaba prohibido para las religiosas hablar el idioma vasco, el euskera. Las jóvenes empezaron a escuchar Radio París, la principal emisora, en español, de oposición a la dictadura de Franco y a tomar contacto con algunos grupos políticos, entre ellos ETA. Empezaron a aprender euskera y a rezar y cantar composiciones religiosas en ese idioma.

Pronto a Amparo se le dio la posibilidad de viajar a Japón con la orden, pero rechazó la propuesta debido a que las mercedarias del Japón aún no habían abandonado el hábito. “Habíamos luchado tanto para quitarnos el hábito que volver a usarlo era como volver atrás”, comenta. Sin embargo, esta religiosa mercedaria estaba decidida a dejar España. Poco antes una de sus amigas había decidido irse al campo del País Vasco para conocer de cerca la cultura y aprender euskera. “Mira, yo voy a llenar este formulario y que me manden a donde sea, porque yo me ahogo aquí”, le había dicho Amparo a su amiga.

En el país

También estuvo a punto de viajar a Nicaragua. Esta vez, Amparo estaba dispuesta a volver a vestirse de monja con tal de viajar. Pero finalmente recaló en Bolivia.

Llegó al país en noviembre del 71 para apoyar el proyecto de los centros educativos Fe y Alegría que dirigía el profesor Humberto Portocarrero. Las mercedarias tenían centros en Villa San Antonio y en la avenida Armentia.

Apenas llegó a Bolivia, Amparo Carvajal empezó trabajar en el colegio Fernando Bravo y a viajar por el país. Visitó a las monjas mercedarias de Yapacaní, viajó a las minas y pronto empezó a visitar las cárceles y a detenidos de la dictadura por cuya libertad abogaba. “¿Acaso no eres mercedaria? ¿Por qué no vas a las cárceles?”, le preguntó el sacerdote oblato Gregorio Iriarte, que ya llevaba años trabajando en el ámbito social en el país.

“Iba a ver a los universitarios que estaban detenidos por Banzer en Achocalla y empezamos a hacer el pedido de defensa que ahora se llama hábeas corpus. Empecé a trabajar con la Comisión de Justicia y Paz que dirigía Luis Adolfo Siles Salinas”, cuenta. Fue entonces cuando se inició su camino en defensa de los derechos humanos, su “carrera social”, la llama ella.

La memoria de esta mujer enérgica y parlanchina está llena de anécdotas y datos sobre la historia de Bolivia. Uno de los tantos eventos que vivió de cerca fue la masacre del valle, en la que fue asesinada una multitud de campesinos de Cochabamba que pedía la anulación de decretos emitidos por Banzer con respecto a una elevación de los precios de los alimentos y la devaluación del peso boliviano.

“Me tocó vivir la masacre del valle cuando hubo la devaluación de Banzer. El primer cuaderno que publicó Justicia y Paz se llamó Humillados pero no vencidos, que era con una tapa roja; en el segundo se publicaron las fotografías de la masacre. A raíz de la masacre y esa publicación, fueron detenidos y expulsados de Bolivia algunos sacerdotes que ayudaban en la difusión de este material”, rememora.

Amparo se movía en la esfera de lo clandestino, ayudaba a ubicar a gente desaparecida en medio de la violencia banzerista, gestionaba viajes al exterior, salidas al exilio. Recuerda el episodio de aparición de la niña Carla, hija de Graciela Rutilo y también del desaparecido uruguayo Enrique Joaquín Lucas López. Rutilo había sido detenida en Oruro y su pequeña hija apareció en un orfanato.

“Una trabajadora social me avisó que había llegado al hogar una niña de nombre NN, era la hija de Graciela Rutilo”. La niña fue trasladada a La Paz. Su madre había sido torturada pero también fue liberada y ambas pudieron abandonar el país. “Era el tiempo del entonces ministro del Interior Juan Pereda Asbún”. Es un nombre que se repite con frecuencia en el discurso de Amparo. El ministro de Banzer y posterior presidente de facto de Bolivia intentó expulsarla del país también a ella por internar un folleto minero a la cárcel.

Mucha gente operaba desde la clandestinidad con otros nombres y caía en manos de la represión con esos nombres falsos. Hoy Amparo prefiere no revelar la identidad de algunas personas que conoció en aquella época. “Muchos de ellos están vivos y están aquí, y no sé si les gustaría que su nombre aparezca en un artículo”, dice.

Emborrachó a un paramilitar

Entre algunas de sus anécdotas, está la de un padre que buscaba a su hijo desaparecido. Amparo llevaba consigo una lista de nombres de la Cruz Roja y podía entrar a ver a los detenidos. El nombre del hijo no figuraba en la lista y el padre estaba al borde de la desesperación. En la cárcel, la religiosa se encontró con un joven que había sido torturado y al que le habían roto los lentes; el chico le pidió a Amparo que le ayude a conseguir unos anteojos nuevos, ya que sin ellos casi no podía ver; afuera, el padre reconoció los lentes de su hijo y pudo saber así que estaba vivo “y logramos sacarlo”, dice.

La monja se pasaba horas enteras en la cárcel, conversando con los detenidos y escuchando sus historias para conocer a fondo la situación en la que se encontraban y sus posibilidades de salir en libertad; en una oportunidad logró la liberación de 70 mujeres que estaban detenidas en Achocalla.

A veces regresaba a altas horas de la noche a su residencia. No era un comportamiento propio de una monja, pese a que también sus compañeras, incluida la madre superiora Ana María Ajuria, actuaban políticamente.

“O cuando emborraché al Guido Benavides”, dice con picardía. Un grupo político le había pedido que interceda con urgencia por la liberación de un detenido. Ablandar la voluntad del entonces director del Departamento de Orden Político DOP, el paramilitar Guido Benavides, con whisky le pareció la mejor opción. Era la noche de Navidad y la monja se fue a buscar a Benavides con una botella del mejor whisky; entre copa y copa, le empezó a relatar la historia familiar del detenido, la pena de sus hijos pequeños que no podían estar con el padre en Navidad; la soledad de la esposa.

“¡Mañana a las 9:00 le entregan a esta madrecita el detenido que está pidiendo!”, ordenó con ímpetu Benavides a uno de sus agentes. “Y me lo entregó”, dice encogiéndose de hombros y con el acento español que aún no ha perdido, pero que se mezcla con modismos y expresiones paceñas.

La noche de su tertulia con Benavides llegó a su casa a eso de la medianoche. “ ¿Y qué hace una monja volviendo a casa a medianoche en Navidad? ¿Qué les podía decir a mis monjas? Eran cosas que no se podían decir, que no se podían hablar”, comenta en voz baja, como si aún se tratara de un secreto.

A cualquier parte

Volvió a España a visitar a su familia después de cinco años. En España le informaron que no volvería más a Bolivia, debido a que “no estaba formada política ni emocionalmente” para seguir trabajando en Bolivia. “Puedes ir a trabajar a cualquier parte de la Tierra, menos a Bolivia”, le dijeron. “Pero claro que voy a volver”, afirmó Amparo con la contundencia que la caracteriza.

Existían divergencias políticas también entre las monjas. La mayoría apoyaba al partido comunista chino, pero Amparo nunca se decidió por partido ni por grupo político alguno; era parte de la resistencia, creía en la democracia, en los derechos humanos, pero nunca se inclinó por grupo político alguno. No tenía dinero para volver a Bolivia. “Quien me ayudó y me prestó el dinero para el pasaje fue el padre Gregorio Iriarte”, sostiene.

Un tiempo después, en La Paz, Amparo firmó su salida de la orden y dejó de ser monja.

Iba a ver a los universitarios que estaban detenidos por Banzer en Achocalla y empezamos a hacer el pedido de defensa que ahora se llama hábeas corpus. Empecé a trabajar con la Comisión de Justicia y Paz que dirigía Luis Adolfo Siles Salinas, cuenta. Fue entonces cuando se inició su camino en defensa de los derechos humanos, su “carrera social”, la llama ella.


Esta nota fue publicada en el suplemento MIRADAS de Pagina Siete del domingo 06 de mayo.

Mujeres de cuatro municipios de Oruro intercambian experiencias productivas

Varias mujeres de los municipios de Huari, El Choro, Challapata y Caracollo participan desde ayer en el Taller Internacional de Intercambio de Experiencias Productivas que se realiza en la ciudad de Cochabamba, del 2 al 3 de mayo.

En el taller participan también operadoras de Santa Cruz, Cochabamba y Potosí; en especial la operadora de la organización Onudi-Semilla, que en Oruro es la Fundación Altiplano.

Presentaron como tema la articulación a nichos de mercado, departamentales y nacionales, de manera sostenible por parte de unidades económicas rurales liderizadas por mujeres de los municipios locales señalados del departamento de Oruro, a través del fortalecimiento de sus capacidades técnicas y gerenciales como explicó ayer el director ejecutivo (a.i.) de la Fundación Altiplano de Oruro, Beimar Saavedra.

En la exposición de experiencias se tuvo la presencia de diferentes productoras; las más destacadas fueron de artesanía, marroquinería grande, repostería, derivados lácteos, gastronomía y heladería; todos esos emprendimientos de los municipios de Huari, El Choro, Challapata y Caracollo.

La capacitación consistió en la creación, desde sus logotipos, capacitación en contabilidad básica para que sepan el manejo económico de sus emprendimientos y otros temas de interés.

Los productos que son elaborados por las mujeres emprendedoras, fueron mostrados en el taller internacional, que se destacó desde su modo de presentación.

PROGRAMA

El Programa Conjunto (PC) Productivo y Ciudadanía para Mujeres Productoras y Emprendedoras Rurales – Semilla, es una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia.

Este programa conjunto fue aprobado en agosto del año 2008 y tuvo su inicio de actividades de manera efectiva a fines del año 2009. Este programa contribuye a desarrollar el pilar productivo del Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades (PIO) a cargo del Viceministerio de Igualdad de Oportunidades (VIO) del Ministerio de Justicia.

El objetivo de este Programa es brindar apoyo a Unidades Económicas Rurales (UERs) con Servicios Financieros y No Financieros, con asistencia técnica de la Organización Mundial para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi).

miércoles, 2 de mayo de 2012

ONU reconoce prácticas de higiene en mujeres bolivianas

Mujeres de cuatro municipios de Cochabamba recibieron un reconocimiento de la Organización de Naciones Unidas (ONU - Agua), por sus prácticas de higiene, debido a que lograron que los comunarios consuman agua purificada, aprendan a lavarse las manos y no defequen al aire libre.

De acuerdo con un informe del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) y la Fundación SODIS, en este emprendimiento participaron mujeres, especialmente madres de niños menores de cinco años y de pequeños que están en edad escolar de los municipios de Arque, Tacopaya, Bolívar y Sacabamba.

Con el propósito de lograr el cambio social en su comunidad, para que tengan mejores prácticas de higiene (lavado de manos con agua y jabón o ceniza), consumo de agua segura (tratamiento, almacenamiento a nivel domiciliario) y disposición adecuada de excretas.

Respecto al consumo de agua segura, las mujeres aprendieron y luego replicaron en sus comunidades el proyecto SODIS, el cual consiste en primero reciclar botellas de plástico, lavarlas y luego llenarlas de agua.

Después, colocarlas al sol, para que ese líquido se caliente y ese proceso mate a las bacterias, para que luego se la consuma.

En cuanto al lavado de manos, la fundación SODIS enseñó a las mujeres el manejo de agua, que consiste en colgar de una pita las botellas PET que tengan la base cortada, para poder llenar de agua y que a través de las boquillas pueda chorrear el agua y así lavarse las manos.

Y, por último, se promocionó la higiene y el saneamiento básico, para evitar que la gente no defeque al aire libre.

Los resultados de la Estrategia de Comunicación para el Cambio Social y de Comportamientos para la Promoción de tres prácticas clave y el uso adecuado de los servicios mejoró los conocimientos y las prácticas respecto al tratamiento del agua.

De acuerdo a los datos del monitoreo, antes sólo el 33,6% bebía agua correctamente, pero con la implementación el indicador subió a 89,5%.

En cuanto al lavado de manos el índice subió del 33,6% al 89,5% y el uso correcto de los baños aumentó de 21 a 65%.

Esta mejora en el uso del agua permitió que se declare a las comunidades “libres de defecación a campo abierto”.

De acuerdo con la directora de la Fundación SODIS, Elsa Sánchez, la decisión de articular a la mujer en un proceso de participación comunitaria y empoderamiento respecto a la temática de agua, higiene y saneamiento se sustentó en el análisis de las estadísticas nacionales en relación al tema de mortalidad, tasas de analfabetismo y prácticas de higiene.

Sánchez aseguró que eso permitió constatar que la población más vulnerable era integrada por las mujeres, quienes presentan mayores índices de mortalidad y de analfabetismo entre otros, esto debido al desconocimiento de sus derechos.

Asimismo, se evidenció que quienes acarrean agua para el consumo en el hogar, son las mujeres, ya sean niñas o mujeres adultas. Por esas razones se consideró que las mujeres tenían que pasar de un proceso pasivo a uno activo, a través del fortalecimiento de su participación, toma de decisiones e involucramiento en la implementación de proyectos.

Michelle Obama baila como el ornitorrinco

El pasado fin de semana Disney Channel le dedicó un día al ornitorrinco Perry, la mascota del dibujo animado Phineas y Ferb.

Muchas celebridades bailaron al ritmo de la coreografía creada para este personaje y la sorpresa del día fue la primera dama de EEUU, Michelle Obama, que junto a Perry bailó toda la canción.