martes, 22 de diciembre de 2015

EL IMPUTADO REALIZÓ VARIAS MANIOBRAS Dicen que andrea fue atropellada

Helen Álvarez, madre de Andrea Aramayo, víctima de presunto feminicidio, señaló que los resultados de nuevas pericias policiales confirmarían que su hija fue atropellada por William K. La madre dijo a radio Compañera que “los peritos encargados del análisis de la ropa y de las llantas han certificado de manera técnica y científica que el carro del imputado por feminicidio William K. ha pasado sobre el cuerpo de mi hija y sobre su cara, la ha pisado”.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Mujeres asambleístas piden a Marín Sandóval su renuncia y al MAS que lo expulse

Las mujeres asambleístas de distintos partidos políticos, con representación en la Asamblea Legislativa Departamental (ALD) de La Paz, pidieron hoy al gobernante MAS la expulsión de su correligionario, Marín Sandóval, por golpear supuestamente a su pareja el pasado viernes. También piden a Sandóval que en el curso de hoy renuncie, pues de no hacerlo –advierten- mañana tratarán su licencia indefinida en sesión extraordinaria.

"Nosotros como mujeres asambleístas de todos los partidos políticos pedimos la expulsión del Movimiento Al Socialismo (MAS) y la renuncia de la presidencia de la Asamblea de Marín Sandoval por acoso laboral y abuso de autoridad contra funcionarios públicos", señaló la vicepresidenta de la Asamblea Legislativa Departamental, Elizabeth Morales.

Anunció que la Asamblea Departamental esperará durante esta jornada que Sandoval presente su renuncia, caso contrario mañana se instalará una sesión extraordinaria para debatir una licencia indefinida sin goce de haberes para que el asambleísta asuma su defensa.



La brutal golpiza

El viernes 18 de diciembre, el asambleísta Gustavo Torrico (MAS) denunció contra Sandóval ante la Fuerza Especial de Lucha contra la Violencia (FELCV) porque, mediante la Vicepresidencia de la Asamblea, Elizabeth Morales, tomó conocimiento de la gravedad del hecho.

Torrico informó que él mismo visitó a la agredida en su domicilio y pudo constatar las heridas. Dijo que cuando la mujer buscó atención médica en el Hospital de Clínicas, Sandoval la hizo sacar con la ayuda de unos policías y la devolvió a su domicilio.

Torrico informó el viernes que la pareja de Sandóval quedó con el rostro desfigurado y sufrió graves lesiones en el resto de su cuerpo tras las fuertes patadas que recibió en el suelo. Incluso, dijo que la mujer no puede ni atender el teléfono por el grave estado en el que se encuentra. Agregó que Sandoval le "tiró” 4.000 bolivianos a la mujer para sus curaciones y después se fue de viaje.



Hay antecedentes

Sandóval es acusado de haber casi causado la muerte de su pareja el viernes, a quien prácticamente la desfiguró a golpes, pero también pesan sospechas que actuó de la misma manera en Caranavi, cuando su esposa estaba embarazada.

"Este caso no puede quedar en la impunidad. El asambleísta Sandóval ha cometido un acto que es tipificado como intento de feminicidio por la Ley 348", dijo Wilma Magne, jefa de bancada de SOL.Bo en la Asamblea, reportó ANF.

"Además, la justicia también debe investigar las denuncias de que habría cometido violencia también contra su esposa, en Caranavi, estando ella embarazada", agregó. Su pareja actual era también su secretaria en la ALD, dijo Magne, citando información todavía no confirmada.


Mujeres que enfrentaron al gigante de la violencia y hoy son unas guerreras

Apenas tenía 17 años cuando le presentaron al hombre que iba a ser su esposo. Esa fue la primera vez que sintió miedo porque su madre la miró fijamente a los ojos y le espetó una frase que la hizo sentir ajena, extraña y la certeza de que estaría sola. “Desde ahora ésta ya no será tu casa, si vienes serás una visita”.

Emilia no escogió a su esposo. Ni él la eligió a ella. Los obligaron a casarse ante un Oficial de Registro Civil de Oruro y la vida se hizo tortuosa para ella. “Yo nunca supe lo que es ser amada por un esposo, él jamás me trató con cariño ni me dijo mi amor”.

De niña conoció la violencia, aquella que los hermanos mayores muchas veces ejercen en contra de los menores, “cuando las travesuras son demasiadas”. Pero, no fue hasta que se fue a vivir con su marido, que supo el significado real del maltrato. Le tomó 35 años aprender que podía ponerle un fin a su sufrimiento.

El hombre que escogieron para Emilia se ganaba la vida como chofer de buses del transporte interdepartamental y, lógicamente, viajaba todo el tiempo.

Pero cuando llegaba al hogar, le exigía que lo atienda como un rey y a la menor falla la golpeaba, la humillaba, la ofendía y la trataba como a un ser inferior a él, en presencia de los niños.

El preguntaba a otras personas sobre el comportamiento de Emilia durante su ausencia y si le decían que la habían visto caminando por la calle, los puñetes se estrellaban contra sus ojos hasta dejarlos tapados por la hinchazón. Las patadas en su cuerpo también eran parte del violento repertorio de aquel extraño que llegaba de vez en cuando para recordarle a Emilia que ella le pertenecía y no podía tener una vida al margen de los límites que le imponía.

“Me arrastraba de las trenzas, me arrancaba cabellos, me lanzaba al piso y me pateaba en el estómago, así me rompió una costilla”, rememora, mientras coloca sus manos callosas sobre el costado izquierdo, como si aún le doliera aquella golpiza.

Su suegra fue la mujer que más la expuso ante su marido, pero sin fundamentos. El esposo no le dejaba suficiente dinero mientras viajaba a distintos departamentos llevando pasajeros. La plata no alcanzaba y ella tenía que hallar la forma de calmar el hambre de sus hijos.

“Mi mamá me había enseñado a costurar y me decía que yo no siempre iba a mirar el bolsillo de mi marido. Entonces costuraba, tejía a crochet y, después de hacer dormir a mi wawita, salía a vender y mi suegra me veía caminando y le avisaba a él para que me pegue”.

Catorce años vivieron en Oruro y luego se mudaron a Cochabamba, donde Emilia soportó otros 21 años de violencia psicológica, física y económica.

“¿Por qué tanto?”, la inevitable pregunta. “Por no deshacer mi matrimonio, para que mi familia y la gente no me juzgue. Además, no tenía a dónde ir, habría tenido que dejarlos a mis hijos porque no podía mantenerlos yo sola y no me imaginaba mi vida sin mis wawitas”.

En una oportunidad, doña Jacinta, una vecina que quería como una hija Emilia, le salvó la vida. “Todo el tiempo quería matarme ese hombre y ese día llegó con una pistola que puso a mi cabeza, mi hijita había corrido a llamar a mi vecina y ella con otros del barrio patearon la puerta y entraron a salvarme”. En Cochabamba, Emilia descubrió las infidelidades de su esposo y la existencia de otros hijos. A distintas mujeres y en su trabajo, él les decía que era viudo. “Me prohibía ir a la terminal de buses para que no lo vean conmigo. Cuando lo sorprendí con otra mujer, él me golpeó a mí”.

Prometía cambiar, pero las golpizas se hacían cada vez más crueles. El día que uno de los hijos de la pareja se casó, Emilia cocinaba y su esposo fue a reclamarle porque no les servía a sus parientes. El hombre la golpeó en el rostro con tal brutalidad que le fracturó la nariz y ella perdió el conocimiento. Los familiares de él lo ayudaron a escapar. El hijo recién casado tuvo que emplear el dinero que le regalaron en la boda para pagar la dolorosa cirugía de su madre.

“No he quedado bien, sufro de sinusitis. Cuando hace frío o calor me duele desde mi nariz hasta la frente”. Entonces, Emilia decidió ponerle un alto a tanto dolor. Buscó ayuda. Un policía que la vio desesperada esperando a un médico forense le dijo: “Si no tienes plata andá buscale a la Julieta Montaño”. Sin dinero, Emilia caminó varios kilómetros hasta la oficina Jurídica para la Mujer. Era mi única esperanza para que se acabe este maltrato. Llegué y encontré las respuestas”, afirma.

Hay que saber



Qué es violencia

La violencia es una forma de “castigar” a quienes no obedecen los roles que la sociedad patriarcal les ha impuesto. Se expresa a través del maltrato psicológico, físico, sexual, económico y puede derivar en un feminicidio, si no se frena a tiempo.

La violencia es general

La violencia basada en género afecta a todos los sectores de la sociedad, a las familias de todas las condiciones económicas y ocurre en todas las regiones de Bolivia.

El alimento del maltrato

El maltrato se alimenta del silencio de las víctimas y de todo aquello que el sistema patriarcal ha internalizado en hombres y mujeres. La antropóloga e investigadora mexicana, Marcela Lagarde, dice, por ejemplo, que el sistema les ha enseñado a las mujeres a odiarse entre ellas, a enemistarse. Por ello se critican, se juzgan e incluso algunas justifican el que unas hayan sido golpeadas, por no haber cumplido el “rol de mujer” que le impusieron.

“Estaba muerta, ahora vivo”

Emilia confiesa que el día que llegó a la Oficina Jurídica, había decidido que si no encontraba ayuda, iba a quitarse la vida. “Yo estaba muerta en vida, ahora estoy viva, al fin he salido de ese círculo de la violencia”. En la Oficina la escucharon, la ayudaron legalmente con la denuncia, pero lo más importante, “me enseñaron que las mujeres no debemos aguantar la violencia. Tenemos derechos. No somos propiedad de los hombres y tenemos que querernos y ayudarnos entre nosotras”. Todos los viernes, sin falta, Emilia llega a la Oficina para seguir capacitándose como promotora. Ahora es una líder de barrio que enseña a otras mujeres a enfrentar la violencia. “Sonrío y hago chistes, converso, pero a veces recuerdo todo lo que aguanté me pongo triste y lloro. No es fácil. Pero me levanto y sigo adelante, ya sé cómo”.
Marina:“Cuesta mucho decir basta y pasar del rincón de casa a ser líder”

Por 26 largos años, Marina Poro soportó la violencia psicológica y física de su esposo hasta que comprendió que las golpizas se tornaban cada vez más crueles y que podía terminar muerta. Hace tres años enfrentó a su gigante y se separó de él. Hoy, Marina es la presidenta de la Red Municipal de Mujeres de Atocha, en Sud Chichas, Potosí y al fin vive una vida libre de violencia.

Marina se casó, llena de ilusiones, a los 21 años. Tuvo cuatro hijos con su esposo, pero casi desde el principio, las ofensas, los insultos y las humillaciones que él la hacía pasar, fueron socavando su autoestima hasta dejarla paralizada. “El era muy callado, pero cuando bebía salía toda la violencia que llevaba dentro. Me gritaba que yo no valía ni un centavo. Me comparaba con otras mujeres y me decía que ellas eran mejor que yo, luego me pegaba”.

Marina Poro le tenía terror a su esposo. Cuando se enteraba que estaba bebiendo, corría a esconderse debajo de las camas o donde él no la pudiera hallar. “Viví mucho dolor y con mi autoestima baja, no podía dejar a mi agresor. Tenía miedo a quedarme sola, al qué dirán si no aguantaba”, confiesa.

Hace 10 años, alguien la invitó a una reunión de mujeres del Centro de Promoción Minera (Cepromin), que ejecutaba el Plan Quinquenal Emancipación. Allí empezó a entender que la violencia contra las mujeres es inadmisible. “Muchas contaban sus testimonios y lloraba por dentro porque era lo que vivía. Vi a estas mujeres salir del círculo de la violencia y entonces lo comprendí. “Esa fue la última vez que me golpeó. Lo enfrenté y le dije que quería separarme, que él acabaría matándome o yo lo mataría a él en defensa propia. El quemó mi ropa y tuve que salir sin nada”. Hoy es una promotora contra la violencia y admite que si no hubiera contado con el apoyo de la red de mujeres, habría muerto. “Cuesta mucho decir basta. Salir del rincón de la casa para ser líder, pero vale la pena”. Marina cuenta que en los centros mineros, el maltrato a la mujer es terrible y no hay casas de acogida. “Hay compañeras que salen a mitad de la noche huyendo y no tienen a dónde ir”. Pide que la Ley 348 se cumpla y que las autoridades no obstaculicen la justicia.

Oficina capacitó a 1.500 mujeres, pero falta dinero

“He llorado tanto que ya no tengo lágrimas. Mi pareja me fracturó varios huesos y mi nariz ha quedado desfigurada, pero ya no estoy con él. Hice todo para que reciba ayuda psicológica, pero no quería cambiar y si no hubiera sido por que aprendí de dónde viene la violencia y cómo podemos cambiar nuestros pensamientos, ya estaría muerta”, dice Carla, de 34 años. Ella fue invitada por una promotora legal de su barrio a las reuniones en la Oficina Jurídica para la Mujer.

Esta institución ha capacitado gratuitamente a más de 1.500 mujeres como promotoras legales contra la violencia en los últimos años. Muchas de ellas, literalmente, fueron rescatadas de las garras de la muerte y de la depresión.

Cada año, en el mes de febrero, comienzan los cursos de capacitación que duran 6 meses. Una vez a la semana, las mujeres inscritas vienen desde distintas provincias de Cochabamba, y de la misma ciudad, a los talleres para aprender sobre el origen de la violencia basada en género, la discriminación, sus manifestaciones, la equidad de género, sexualidad, sobre sus derechos, las leyes, cómo interpelar a la justicia, y otros. La directora de la Oficina Jurídica para la Mujer, Julieta Montaño, relata que estas mujeres, a manera de práctica, se reúnen con el Comandante de Policía, de la FELCV, la presidenta del Tribunal de Justicia, el Fiscal del Distrito, el Defensor del Pueblo, quienes les explican personalmente cómo deben presentar denuncias de violencia y cuál es la ruta que debe seguir la investigación para que termine en el juzgado.

Sin embargo, la falta de recursos para sostener estos talleres, que son gratuitos para las mujeres, ha obligado a la Oficina Jurídica a dictar un solo taller al año (antes eran dos) y a disminuir su servicio legal a una abogada de medio tiempo en la ciudad y a una abogada de tiempo completo en Quillacollo. “Pese a todo, vamos a seguir apoyando a las mujeres”, asegura Montaño.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Gonzales se pone una pollera y causa críticas de feministas



El presidente de la Cámara de Senadores, Alberto Gonzales, apareció ayer con pollera en una conferencia de prensa, en desagravio a lo ocurrido con el Alcalde de Caquiaviri, quien fue vestido con esa prenda en “castigo” por una supuesta mala administración.

Acompañado de cuatro senadoras del oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS) que visten pollera, Gonzales dijo que decidió usar la pollera para mostrar su respeto por quienes utilizan este atavío de origen indígena y rechazar su uso como mecanismo de sanción.

“Quiero desagraviar a la pollera y a las mujeres que usan pollera. Reivindicamos a la pollera, reivindicamos a la mujer que utiliza pollera y consideramos que ese intento de castigar o sancionar, o de poner en ridículo a alguien haciéndole poner una pollera, viene de personas que definitivamente no están entendiendo que estamos en un país diferente”, indicó.

Comunarios de Caquiaviri (La Paz) vistieron al alcalde, Bruno Álvarez, con pollera, manta y sombrero para “castigarlo” por la supuesta mala administración de los recursos del municipio. Junto a la denuncia circuló una fotografía del momento de la “sanción”, que se hizo viral en redes sociales y que desató una ola de críticas.

Al respecto, dos activistas por los derechos de las mujeres calificaron, por separado, de “show” la acción del senador y coincidieron en que es un acto discriminatorio contra el sexo femenino.

“Si bien ciertas comunidades usan la pollera como signo de vergüenza, escarmiento y discriminación, lo que ha hecho el senador cae en esa arena; de ningún modo es un desagravio a las mujeres originarias. Este tipo de hechos terminan evidenciando cuán profundamente interiorizado está el patriarcado y machismo en la perceptividad mental e histórica de nuestros gobernantes”, expresó Patricia Flores, activista.

Patricia Brañez, también feminista, sostuvo que el acto de Gonzales fue un “show para los medios de comunicación” y que con esa actitud “está haciendo lo que supuestamente no quiere: discriminar a todas las mujeres”. “No está, ni remotamente, llegando al meollo del asunto; él debía sancionar públicamente a los que vistieron con pollera al Alcalde y hacer respetar las leyes vigentes, desde su posición”, señaló.


Sánchez: Pericias confirman que a Andrea A. ‘la arrollaron’



Los resultados de dos estudios prueban que Andrea A. A., fallecida el 19 de agosto, fue arrollada por el auto de su expareja William K. D., reveló ayer el abogado de la parte acusadora. Su defensor aseguró que el informe establece que “pudo haber contacto”.

“Tengo dos pericias: la médica y la de la ropa que llevaba puesta Andrea la noche del hecho, que de manera científica han demostrado que el vehículo no solo la ha golpeado, sino que la ha arrollado”, dijo William Sánchez, abogado de la familia de la víctima. “La de la ropa determinó que el pantalón tiene una huella de la llanta del vehículo, y la médica señala que la segunda trilla de la llanta del auto le ha marcado la cara”, agregó el entrevistado.

Caso. Andrea A. A., de 27 años, falleció el 19 de agosto de este año, luego de haber sido presuntamente atropellada de forma intencional por su expareja, un empresario que guarda detención preventiva en el penal de San Pedro y está imputado por el delito de feminicidio.

La pareja coincidió en el bar Mongo’s, ubicado en el barrio de Sopocachi de la ciudad de La Paz. La joven falleció a causa de un traumatismo cráneo encefálico grave complicado con fractura de bóveda y base de cráneo asociado a una hemorragia, traumatismo cerrado de tórax, entre otras lesiones.

Ernesto Vásquez, abogado del empresario detenido, aseguró que el examen realizado a la ropa de la víctima indica que “hubiera podido existir un cierto contacto entre la pierna izquierda y la llanta de atrás del vehículo, más o menos a la altura de la rodilla”.

Pero —agregó el profesional—será “la pericia de accidentología vial la que demostrará cómo esas dos (la de la ropa y la médica) tienen relación con el hecho. Mientras tanto, los dos informes sueltos no nos dan mucha información, en cambio la de accidentología explicará cómo sucedió el hecho en realidad”.

Pese a ello, Vásquez puso en duda la cadena de custodia de la ropa de Andrea A.A. Según dijo, el abogado de la familia de la víctima la tenía en su poder, cuando debió entregarla inmediatamente ocurrido el hecho a la comisión de fiscales que investiga el caso. “Nosotros sospechamos que han plantado evidencia, ya que en la solera que usaba la joven esa noche hay manchas raras que no son de una llanta de vehículo”.

Otro elemento del informe de la ropa de Andrea A.A. —destacó— es que las botas que usaba no tenían tapillas y que en las suelas se puede observar “que resbaló con el pie izquierdo y que giró sobre su pie derecho”. Respecto al examen médico, Vásquez afirmó que no existe ningún informe emitido por el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) que señale que había una huella de un neumático en el rostro de la joven.

Entrega. “El informe médico solo puede determinar la causa de la muerte y no así el tipo de huellas que hubieran en el rostro de la víctima, porque no corresponde. Además, este informe ya se lo conocía hace tiempo”, apuntó. Las conclusiones de la prueba de accidentología fueron entregadas al Ministerio Público, y las partes no han tenido acceso a ellas, ya que se encuentran en el despacho del fiscal departamental de La Paz, Marcelo Rollano, confirmó el propio Vásquez. Entretanto, los peritos del IDIF llevan a cabo la valoración psicológica a los involucrados, incluidas las testigos de K.D.

Afirman que sambleísta acusado de violencia, también golpeó a su esposa

El presidente de la Asamblea Legislativa de La Paz, Marín Sandoval (MAS), acusado de haber golpeado con extrema violencia a su pareja, tendría antecedentes de haber cometido abusos también contra su esposa, en Caranavi.

Sandóval es acusado de haber casi causado la muerte de su pareja esta semana, a quien prácticamente desfiguró a golpes, pero también pesan sospechas que actuó de la misma manera en Caranavi, cuando su esposa estaba embarazada.

"Este caso no puede quedar en la impunidad. El asambleísta Sandoval ha cometido un acto que es tipificado como intento de feminicidio por la ley 348", dijo Wilma Magne, jefa de bancada de SOL.Bo en la Asamblea.

"Además, la justicia también debe investigar las denuncias de que habría cometido violencia también contra su esposa, en Caranavi, estando ella embarazada", agregó la asambleísta a ANF.

Su pareja actual era también su secretaria en la Asamblea, dijo Magne, citando información todavía no confirmada.

SOL.Bo demandará la expulsión de la Asamblea de Sandoval, "porque una persona con estos antecedentes no puede presidir un cuerpo legislativo", agregó la asambleísta Magne.

Dijo que tanto la Constitución como la ley de violencia contra la mujer establecen como requisito para mantener su cargo que el funcionario o autoridad no sean acusados de violencia contra la mujer.

El asambleísta Gustavo Torrico (MAS), fue el primero en denunciar públicamente el hecho y puso el caso en conocimiento de la Fuerza Especial de Lucha contra la Violencia (Felcv).

Torrico dijo que tomó conocimiento del caso por información de la Vicepresidenta de la Asamblea, Elizabeth Morales.

"Yo hice denuncia pública porque son abusos y excesos que uno no puede cometer, más allá de que la señorita sea su pareja o esposa. Estamos convocando, la vicepresidenta y los jefes de bancada para a sesión extraordinaria para definir su alejamiento", dijo Torrico. La citada asamblea será el martes próximo.

El asambleísta aseguró que existe consenso para su alejamiento porque "es un delito penal, flagrante, es un intento de feminicidio, porque caso contrario en qué queda la moral de la Asamblea si su presidente es uno de estos tipos".

Torrico informó que la pareja del todavía presidente de la Asamblea quedó con el rostro desfigurado y sufrió graves lesiones en el resto de su cuerpo tras los numerosos golpes de puño y pie que recibió.

Incluso, dijo que la mujer no puede ni atender el teléfono por el grave estado en el que se encuentra.

Circulan fotografías del rostro de la pareja de Marín en la que se observa la extrema gravedad de la violencia a la que fue sometida.

martes, 15 de diciembre de 2015

Video Un cambio de 'chip' para atender y resolver casos de violencia de género

Basados en enseñanzas de la Escuela de Gestión Pública, combinadas con contenido propio elaborado por la Casa de la Mujer, más de un centenar de personas vinculadas a la atención y tratamiento de violencia intrafamiliar, recibieron capacitación y fortalecieron sus conocimientos en derechos humanos.

La institución que atiende casos y recibe denuncias de este tipo, brindó orientación a efectivos policiales que son parte de la Felcv y a personal de los servicios legales e integrales del municipio cruceño que de forma diaria, trabajan con las mujeres y adolescentes que son víctimas de maltrato en sus hogares.

"Hemos impartido conocimiento sobre la ley 348 y 263 lo que sustenta un enfoque desde la perspectiva de género", explicó Mirian Suárez, directora de la Casa de la Mujer, encargada de llevar adelante los cursos.

Suárez destacó también que la formación impartida ayudará a las personas y policías que atienden los casos de violencia y que deben tratar de forma directa con las víctimas, a "adoptar aptitudes de comportamientos sociales diferentes; eso es como cambiar el chip que tenemos", ya que se deja en claro que "la violencia no es natural, sino que es la representación más grotesca del machismo".

De este diplomado se puede resaltar que ha habido un intercambio total de experiencias entre todos los involucrados que han expuesto la parte humana y social del policía, del abogado, de la sicológa y de las mujeres que víctimas de violencia.


Ley No 348
Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia
Aquí se reconoce 16 formas de violencia, pasando su tratamiento al ámbito penal, a través de la simplificación de algunos aspectos del procedimiento.

Ley No 263
​Ley Integral Contra la Trata y Tráfico de Personas
​Tiene por objeto combatir la Trata y Tráfico de Personas, y delitos conexos, garantizar los derechos fundamentales de las víctimas a través de la consolidación de medidas y mecanismos de prevención, protección, atención, persecución y sanción penal de estos delitos.