martes, 18 de abril de 2017

7 formas invisibles de machismo



Muchas veces es difícil reconocer el machismo. A menudo se camufla en comportamientos que parecen inofensivos. La cultura misma lo alimenta y hace que se transmita en pequeñas dosis cotidianas. Pero esas pequeñas dosis, sumadas, conforman toda una cosmovisión que sigue otorgándole un papel cuestionable a la mujer.

Ningún espacio de la vida diaria está a salvo del machismo. Es una conducta tan acendrada que se transmite y retransmite inconscientemente.

La mujer enfrenta día a día insinuaciones o actitudes de discriminación que muchas veces pasan desapercibidas, pero que implícitamente la agreden profundamente.

Aunque las mujeres han alcanzado derechos que antes no tenían, todavía falta mucho. Se sabe por ejemplo que en general ganan salarios menores. Y que en muchos trabajos tienen que probar una excelencia fuera de lo normal para obtener ascensos.

La calle también es uno de esos escenarios en los que muchas veces se libra una batalla de géneros. Hay ciudades en el mundo que debieron implementar transportes públicos exclusivamente femeninos para proteger a la mujer. En pleno siglo XXI esto es, por lo menos, preocupante. También hay otras formas de machismo cotidiano que vale la pena examinar y que enseguida te presentamos.

Frases cotidianas disfrazadas de machismo

1. Te hace falta un novio

Esta frase tiene que ver con tus estados de ánimo. Si estás triste poco importa el porqué. La conclusión es que necesitas un hombre a tu lado. Es que se supone que las mujeres se ponen insoportables si no tienen un hombre al lado.

Se tiene la idea de que la mujer es el “sexo débil” y que necesita, sí o sí, de un hombre para ser feliz.

2. Si no cuidas tu apariencia, ¿quién se va a fijar en ti?

Debes arreglarte siempre, tener un cuerpo armónico, lucir agradable. De lo contrario estás condenada a la invisibilidad. Se asume de entrada que la belleza física es el único atributo que le otorga una presencia social a la mujer. El problema de este tipo de afirmaciones es que confinan el papel social de la mujer a la seducción. Minan la seguridad y el amor propio; y reafirman la idea de que la mujer existe para gusto del hombre y no para ningún otro propósito.

3. El día que te cases…

Es una frase que los padres, y muy especialmente la madre, le repite incansablemente a sus hijas en ciertas culturas. Se habla de “El día que te cases…” como su destino final. En el fondo, lo que están afirmando es que su proyecto de vida debe apuntar al matrimonio y ser una buena esposa. Quizás piensan que otras mujeres pueden escalar hacia grandes posiciones, pero su hija o su hermana no.

4. Deberías ser más femenina

Esta es una llamada de atención para que la mujer suavice sus modales, cuando al mismo tiempo también es una invitación a no cuestionar su rol. A adaptarse pasivamente a lo que la cultura le impone. Al tiempo, implícitamente, define las maneras que se consideran “impropias” en los varones.

5. Los piropos en la calle

Es una situación muy incómoda tener que aguantar ciertas frases que pueden dedicarte por la calle; pero muchos hombres se sienten con ese derecho, mientras no sean frases ofensivas ni groserías, aclaran. Pocos aceptan que es una agresión injustificada. Las mujeres que se oponen a este tipo de prácticas son llamadas “feminazis” o “amargadas”.

6. No seas mojigata o no seas tan fácil

El mensaje de la cultura es: está bien que te veas bonita, que seas simpática y que te comportes de manera seductora. Pero no exageres. Lo demás corre por cuenta del hombre. Él es el encargado de conquistarte y tú de aceptar después de un tiempo. Nada de tomar la iniciativa. Si lo haces dejarás de ser una mujer interesante.

7. No seas tan ilusa, el amor es un sueño romántico de las mujeres

El machismo te advierte que el amor es inalcanzable. Solamente se da en los cuentos de hadas. Tú no eres una princesa, sino una simple mortal que vive de sueños e ilusiones. Los hombres no pueden ser románticos y, por lo tanto, no tienes derecho a esperar que lo sean. El amor al estilo “femenino” no es más que una ingenuidad. Atrapa al primer hombre que encuentres o se te puede escapar, es preferible tener un hombre asegurado o te puedes arrepentir.

Todas estas formas de micromachismo hacen daño. No solamente a las mujeres, sino también a los hombres. Cada persona es única y el rol de género a veces le queda estrecho a muchos. Ya es hora de abrir la conciencia a esas fórmulas cotidianas y erradicarlas para siempre.

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