jueves, 6 de octubre de 2016

La falta de empleo empuja a los hombres a prostituirse

Estamos en una profunda crisis desde hace muchos años. Uno de los factores para que más hombres se dediquen a vender sexo es por la crisis económica.

Pienso que estas personas no tienen muchas oportunidades de trabajar y ven en la prostitución una opción más para generar algunos recursos económicos. En Cochabamba se está dando esta situación debido a que hay cierta demanda de parte de las mujeres y vemos, cada vez, que hay más damas que contratan hombres que bailan, haciendo “striptease”, en alguna fiesta. Ahí surgen los primeros acuerdos para tener relaciones sexuales.

La prostitución masculina no es tan abierta y conocida como en el caso de las mujeres. Que un hombre sea trabajador sexual en nuestro medio todavía es un mito o un tabú. Las relaciones que ellos ofertan lo hacen de una manera muy confidencial. Está dentro del ámbito de las cuatro paredes porque consideramos que el trabajo sexual de varones no es algo aceptado en Bolivia. Somos un país ambivalente. Muchas veces se motiva las relaciones sexuales y en otras situaciones se las reprime contundentemente. Todavía vivimos en una cultura del machismo.

Respecto al sexo express en los baños públicos, pienso que también se está dando en salas de cine y en algunos saunas de la ciudad. En los baños está muy camuflado.

Pienso que muchos jóvenes son tentados para experimentar y estar con otros varones. También lo hacen para conseguir ciertos ingresos económicos.

Este es un problema de salud pública. Nosotros no somos quiénes para juzgar a estas personas, pero nuestro objetivo es que estas sean atendidas en nuestros centros CDVIR donde se les presta un servicio de manera gratuita. Queremos que esta población se acerque a nuestros servicios de salud, sin embargo no lo hacen, posiblemente, por la estigmatización que existe. Piensan que llegando al CDVIR uno ya tiene sida.

Prostitución masculina clandestina utiliza códigos y las redes sociales

En Cochabamba se escucha de hombres que se paran en algunas plazas y calles ofreciendo sus servicios sexuales, pero no de manera tan clara como en La Paz, donde “el santo y seña” es llevar una flor en la solapa del saco y sombrero o como en Santa Cruz, donde se acercan a decir directamente que son “pre pagos”.

Sin embargo, la prostitución masculina en la Llajta todavía es un mito para algunos. Pese a ello, es real y está en calles y plazas de la ciudad, discotecas, saunas y baños públicos.

Aún es poco percibida por autoridades de Salud, Policía e Intendencia que ante la pregunta de este medio, atinan a decir que carecen de personal para el control, no está prohibido o dicen desconocer los pormenores.

Esta actividad usa códigos y redes sociales para conseguir clientes y autoprotegerse del machismo y la discriminación. Ubica muy bien sus lugares de acción. Se ampara también en la noche, por el estigma y rechazo de algunos sectores de la sociedad. Es un trabajo clandestino, pero tiene variadas formas que se han ido ramificando y “perfeccionando” entre los trabajadores sexuales y clientes que no son solo mujeres, sino también hombres heterosexuales, gays, trans y bisexuales, de acuerdo a testimonios recogidos por OPINIÓN. Es un entramado que crece y demanda, cuanto antes, que se hagan leyes para reglamentar este oficio.

PARA MUJERES

Freddy Zambrana, que trabaja en el programa VIH SIDA del Servicio Departamental de Salud (SEDES), considera que la prostitución masculina comienza en los espectáculos de striptease (desnudos masculinos) que demandan las mujeres, principalmente, en despedidas de soltera y cumpleaños. De ahí se pasa a formas más sofisticadas usando las redes sociales como el WhatsApp, Facebook y se han creado grupos cerrados donde el comercio va creciendo sin control de ningún tipo, principalmente, en el ámbito de la salud pública.

Hay anuncios explícitos en algunos medios impresos y esto ya ha llamado la atención de la Iglesia, como, en reiteradas oportunidades, lo dijo el padre Miguel Manzanera.

PARA GAYS

Para Jovito, un gay declarado y ahora activista, la prostitución masculina atiende a gays desde hace por lo menos tres décadas en la Llajta. Recuerda con nostalgia a la “Silpanchería”, un lugar de venta de este plato típico de día y bar gay de noche. En estos grupos considerados vulnerables, la prostitución ha ido creciendo, pero, a la vez, se han ido creando grupos cerrados en WhatsApp y Facebook. Basta hacer un recorrido por las redes sociales. La tecnología les ayuda en sus propósitos. La comunicación es inmediata porque las citas se hacen de manera efectiva y rápida, como lo describió OPINIÓN cuando visitó varios baños donde se practica y se promueve el sexo express.

Este grupo también ha definido algunos centros de internet para sus citas. Esto puede cambiar de acuerdo a la “moda” y ‘joda”, como ellos mismos refieren.

HOMBRES CON HOMBRES

El sexo de Hombres entre Hombres (HSH), poco escuchado, se conoce por testimonios de los propios trabajadores sexuales, principalmente, gays. “Son hombres de familia, bien puestos, padres que tienen hijos y no han salido del clóset, pero les gusta penetrar”, así describe Peppa, un gay que atiende a varios de ellos a quienes les califica como discretos, pulcros que algunas veces solo van a charlar y contar sobres sus problemas familiares.

Ni los sacerdotes se salvan, Jovito admite conocer a tres “curitas” gays, incluso fue pareja de uno de ellos.

De toda esta actividad, lo que más preocupa, por lo menos en palabra, es el poco cuidado que tienen algunos jóvenes y trabajadores sexuales que practican su actividad sexual sin precaución, tal como refiere el médico del CDVIR SEDES, Wálter Flores Murillo.

“Es imprescindible hablar de sexo en serio con los hijos. Las charlas sobre este tema en los colegios no son suficientes”, concluye.

“No gano mal, pero me escondo para no ser discriminado”

A sus 25 años, John no es arquitecto ni abogado como sus padres lo hubiesen querido.

Sin temor, reconoce que es un trabajador sexual. Sin embargo, dice que esa admisión la hace con quien tiene confianza y, claro, con los clientes que contratan sus servicios.

“Los hombres no podemos mostrarnos como trabajadores sexuales, porque la gente en Cochabamba no está acostumbrada a ver en las esquinas hombres ofreciendo servicios sexuales, así como lo hacen las mujeres en la Aroma o en El Prado”.

John tiene piel canela, pelo ondulado de color castaño y mide 1.75 de estatura. Ofrece sus servicios a través de anuncios en los periódicos y por facebook.

Lleva cuatro años en el negocio, que, según dice, le genera suficientes recursos para poder vivir. Sin embargo, admite que su trabajo no es sencillo, debido a que debe trabajar casi clandestino por temor a ser discriminado.

“Quien te descubre y más si eres hombre, te discrimina como si este trabajo no fuera también para hombres. No robamos ni maltratamos a nadie”.

John presta servicios exclusivamente a mujeres, quienes lo buscan generalmente los viernes y sábados. “Esos días son cuando más clientes tengo, pero eso no significa que no trabaje los otros”.

Consultado sobre cuánto es su tarifa, John sonríe y responde: “De acuerdo al pecador, en este caso, a la pecadora”.

Ya más serio, confiesa que su tarifa varía y va desde los 100 hasta los 250 bolivianos la hora. “Muchas mujeres no siempre te contratan por una hora, a veces lo hacen por tres, pero no para tener relaciones sexuales, sino también para hablar. Hay quienes se sienten solas y quieren compañía y yo se las doy”.

¿De qué edades por lo general son tus clientes? John se queda callado unos segundos y dice que la mayoría está sobre los 40 años.

RIESGOS

En los cuatro años que lleva como trabajador sexual, John dice que tuvo algunas dificultades con sus clientes, quienes a veces se resisten a pagar la tarifa acordada.

“Hay algunas muchachas que son malas y te tiran el dinero cuando les discutes, pero, por lo general, trato de evitar estos problemas. Los riesgos para quienes prestamos servicios a mujeres no son tan graves como para aquellos que tienen relaciones con otros hombres. Ahí la cosa es mucho más peligrosa, porque puede llegar hasta la muerte”.

Recuerda que hace unos meses un amigo fue golpeado por un cliente que solicitó sus servicios. “Lo mandó al hospital, porque le dio varias patadas en el estómago y en la cara, todo porque mi amigo no quiso hacer lo que el cliente le exigía”.

Para John, las trabajadoras sexuales corren similares riesgos que los travestis o los gay. “Hay gente violenta y malvada que luego de acostarse, termina insultando y golpeando. Ellos no los buscan, son los clientes quienes lo hacen”.

Ante esta situación, John pide que se respete a su gremio, sea hombre, mujer, gay o travesti. “Es un trabajo más como cualquier otro. No les robamos ni golpeamos, solo damos un poco de amor y compañía a quien nos solicita”.

Respecto al control preventivo para evitar enfermedades de transmisión sexual, comenta que lo hace por cuenta propia y no acude a ninguna institución como otros lo hacen.

“Yo tengo mi médico particular a quien acudo pasados dos meses o un poco más. Por lo general, yo trabajo protegido para evitar contraer cualquier enfermedad. Le temo al sida, porque mata y por eso siempre tengo preservativos y algunas cositas más”, cuenta y saca del bolsillo de su chamara un preservativo como prueba de los cuidados que tiene. Sin embargo, confiesa que no va a un centro como el Cedevir para evitar que lo identifiquen.

“El celular es clave para que mis clientes se contacten y tomen mis servicios”

Un celular Samsung J5 se ha convertido en el equipo inseparable de Manuel, un joven de 20 que desde hace un año ha decidido ser trabajador sexual.

Su acento lo delata de no ser de Cochabamba, sino del oriente, de donde dice haber huido porque su familia no aceptó su inclinación sexual, luego de que él confesara que no amaba a una mujer, sino a un hombre.

“No puedo negar, soy gay y me gusta ser lo que soy. Me enfada que mi familia no me haya aceptado, por eso estoy aquí, ofreciendo mis servicios porque es lo que puedo hacer”. Comenta que si sus padres y hermanos lo hubiesen aceptado, tal vez su vida habría tomado otro rumbo. “Hoy estaría estudiando alguna carrera o trabajando en otra cosa, pero me dieron la espalda”.

Aunque intenta justificar las razones por las que decidió ser trabajador sexual, afirma que no pierde la esperanza de que algún día pueda dejar esta labor y dedicarse a otra actividad menos riesgosa.

Mientras conversa no deja de ver su celular, porque explica que aguarda la llamada de un “pelado” que le pidió sus servicios.

“Yo ofrezco mis servicios por el periódico, a través de tarjetas que reparto en algunas discotecas y también por grupos de WhatsApp que se han formado. Tengo ya mis clientes”, dice mientras vuelve a mirar el teléfono para asegurarse que nadie escuche lo que está comentando a este medio.

Cuenta que algunas veces ha intentado ofrecer sus servicios a través del facebook, creando diversas cuentas, tal como le aconsejaron algunos colegas que también se dedican al oficio de la prostitución.

“La verdad es más complicado hacerlo de esa forma, porque por esa vía se tarda más buscando clientes. En cambio el periódico y las tarjetas son más efectivos”.

Manuel confiesa que su servicio es tanto para mujeres como para varones, “aunque soy gay, si una mujer pide que la atienda lo hago, porque de eso vivo”.

El costo de su servicio es 100 bolivianos la hora, aunque dice que a veces cobra un poco más. “Todo depende, porque si hay bastante requerimiento hay que subir la tarifa”, dice y sonríe.

Cuenta que en su rubro hay quienes llegan a cobrar hasta 300 bolivianos o más, “todo depende de conocer a las personas e ir a lugares donde hay demanda”.

Haciendo cálculos, Manuel manifiesta que al mes llega a reunir entre 4 mil y 5 mil bolivianos. Sin embargo, hay meses que logra ganar más.

¿De qué depende? “Todo de que te muevas y busques más clientes, el que te promociones solo por el periódico no es suficiente, hay que ponerse en campaña para sumar algo más”.

INICIOS

Ser trabajador sexual no fue fácil, dice el joven e indica que ingresó al mundo de la prostitución poco después de que abandonara su tierra y llegara a Cochabamba con la ayuda de un amigo, que también se dedica al mismo oficio.

“Los gay somos marginados, despreciados porque la sociedad todavía es cerrada y no comprende que somos como cualquier otra persona común. Nosotros también amamos, lloramos, sentimos”.

Mientras recuerda cómo llegó a la Llajta, los ojos de Manuel se enrojecen.

“Soy una persona más, si me dedico al trabajo sexual es porque fue lo único que encontré, pero además hallé amigos que me quieren y comprenden lo que soy”.

Manuel espera que pronto, todos quienes se dedican a este oficio puedan organizarse para protegerse frente algunos abusos de los que dicen ser víctimas.

“Hay organizaciones que nos apoyan, pero los que prestamos servicios sexuales no tenemos un ente como las mujeres lo han hecho hace muchos años. Ellas son más organizadas que nosotros”.

“Me dedico a esto porque se hace dinero más rápido...”

Peppa, así le dicen sus amigos a Roberto, nombre ficticio, quien salió del clóset a sus 18 años y desde hace dos se dedica al trabajo sexual. Es estudiante de Derecho y sirve, principalmente a gays.

Su padre es militar y su mamá profesora. Fue criado en un ambiente familiar estricto y machista. Cuando asumió su sexualidad cuenta que no lo tomaron bien. Desde chico sabía de sus inclinaciones porque nunca llevó a ninguna novia a su hogar. Ahora está aplicando para trabajar como Promotor Educador Par (PEP) en el Programa ITS-VIH SIDA del Ministerio de Salud. Quiere orientar a otros jóvenes que están siendo atrapados por la prostitución masculina.

P. ¿De dónde eres y dónde vives actualmente?

R. Soy de Cochabamba, pero mucho tiempo me fui a vivir a Santa Cruz. Actualmente vivo solo, en un cuarto. Antes vivía con mis padres. También estudio Derecho en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS). Estoy en cuarto año.

P. ¿Por qué te dedicas a la prostitución?

R. He recurrido a este trabajo porque se consigue dinero más rápido. No es fácil…pero…

P. ¿Vives de esto?

R. Sí.

P. ¿Cuánto ganas al día?

R. A veces hago una pieza, a veces dos o tres. La pieza cobro entre 70 y 100 bolivianos. Solo trabajo jueves, viernes, sábado y domingo. Los demás días los dedico a mis estudios.

P. ¿Desde cuándo haces esto?

R. Hace un par de años. Ahorita tengo 24 años.

P. ¿Cómo te iniciaste?

R. Cuando tenía trabajo nos pagaban mensualmente y uno tiene necesidades urgentes. No sabía qué hacer, hasta que un amigo me dijo por qué no colocas anuncios en el periódico, puede ser que te funcione. De ese modo pongo mi publicidad en el diario, grupos de WhatsApp y redes sociales. También agarro clientes por esa vía.

P. ¿De dónde sale más negocio?

R. Del periódico.

P. ¿Cuánto inviertes?

R. Gasto 12 bolivianos por anuncio.

P. ¿Tienes competencia?

R. Hartísima.

P. ¿Por qué?

R. Porque mucha gente se empezó a dedicar a esto. Es una forma de generar dinero rápido.

P. ¿Cuánto generas al mes?

R. Reúno entre 2.000 y 2.500 bolivianos.

P. ¿Te alcanza para vivir?

R. Más o menos me da.



P. ¿Tienes también tu pareja?

R. Sí.

P. ¿Vives con él?

R. No, de momento. Recién comencé mi relación, nos estamos conociendo.

P. ¿También es estudiante?

R. Mi pareja trabaja en un residencial, es casi como socio.

P. ¿Conoces dónde se reúnen para ejercer prostitución?

R. Hay gente que se reúne en la plaza San Sebastián a partir de las 10 de la noche. Hay chicos que trabajan ahí. En la esquinita o hacen parar taxi. Ahí solo es para gays. Los clientes hombres, a veces, son muy discretos, meticulosos o reservados. Algunos son casados y tienen familia.

P. ¿La zona no es peligrosa? porque por ahí andan inhaladores de clefa.

R. Nos conocen. Además los que trabajan por ese lugar tienen que arriesgarse.

P. ¿Qué tipo de clientes tienes tú?

R. Mayormente son personas discretas. Son casados, tienen familia o novia.

P. ¿Cómo te enteras de eso?

R. Ellos me cuentan. Me charlan.

P. Si tienen familia o novia ¿por qué crees que te buscan?

R. Porque no han salido del clóset y no se aceptan como son. O les gusta el morbo y el fetichismo. Algunos dicen “a mí me gusta acostarme con hombres porque es otra clase. No me gustan los hombres, solo me acuesto para penetrarlos”.

P. En el caso tuyo ¿eres pasivo, activo o versátil?

R. Depende de lo que el cliente te pida. Hago las dos cosas.

P. ¿A quiénes atiendes más?

R. Activos. Gente varonil. De 25 a 30 años. También tengo taxistas que siempre me llaman.

P. ¿Tienes controles en el CDVIR-SEDES?

R. No. No tengo carnet de sanidad. Para los hombres no hay prostíbulos masculinos. En Santa Cruz sí. El comercio que yo me dedico es un comercio sexual gay. Pero también hay chicos con mujeres mayores y todo eso.

P. ¿Has tenido algún problema en el oficio que realizas?

R. Algunos son algo violentos. Otros no quieren pagar lo que les pides. Ha pasado eso y por ello procuro cobrar por adelantado. Y sin condón no lo hago.

P. ¿Han pensado en organizarse como en La Paz?

R. Lo que pasa es que estamos desunidos aquí. Cada uno jala por su lado. Sin embargo, hemos pensado formar una asociación de trabajadores sexuales.

P. ¿Cuántos hay en Cochabamba?

R. Unos 50. Son los que anuncian en el periódico.



P. Tu pareja ¿sabe que trabajas?

R. No.

P. ¿Le dirás o cuándo lo harás?

R. No creo. Hago este trabajo para terminar mi profesión.

P. ¿Y tu familia sabe lo que haces?

R. No. Saben que soy gay, pero no saben que me dedico a la prostitución.

P. ¿Dónde están tus familiares?

R. En Cochabamba.

P. ¿Te encuentras alguna vez con ellos?

R. Me veo cada fin de semana.

P. ¿Piensas avisar a tu familia a lo que te dedicas?

R. No. Les ha costado hartísimo aceptarme como homosexual. Sería más complicado que acepten eso más.




Las mujeres intensas no detienen su rutina

La mujer de hoy demuestra con creces que no existen límites en el desarrollo de sus habilidades. No importa el campo de acción en que se interese, sabe combinar conocimiento, destreza, entrega absoluta y pasión por lo que hace, como ingredientes que aseguran el éxito de sus empeños.

Hoy, demostrarlo sigue siendo un reto, pero la confianza se agiganta cada vez. Entonces la mujer de este siglo sabe que debe participar, quiere participar y lo está haciendo en todos los campos, sin escatimar esfuerzos, a veces sobrepasando expectativas con el solo deseo de demostrar sus capacidades. Pero más allá de los impulsos y ejemplos del buen hacer, existe algo mucho más profundo y es saberse capaz, saberse útil, y estar convencida de que es independiente y sólo dependiente cuando decida serlo, por propia voluntad.

Es justamente para destacar este estereotipo de mujer, que nace la corriente Let´s move on, creada por Kotex, para demostrar los méritos de la mujer actual, que no permite que el periodo menstrual intervenga ni interrumpa el ritmo de su vida.

Bajo el hashtag No te detengas en redes sociales, la marca de higiene femenina rinde homenaje a la mujer e incita a contar cómo logran sus metas, con el objetivo de ver al periodo como algo natural, saludable y no como un problema que se interpone entre ellas y el éxito.

La conductora de televisión Elu González y la campeona nacional de natación Karen Tórrez son algunas de las influenciadoras que la marca eligió para contagiar este movimiento en las bolivianas.

martes, 27 de septiembre de 2016

Cada año se embarazan en el país 80.000 adolescentes



¿Qué riesgos tiene la T de cobre en el organismo?, ¿las pastillas anticonceptivas afectan la fertilidad?, ¿se puede tomar la píldora del día después dos veces en el mismo año?, fueron algunas de las preguntas de estudiantes de la Universidad Privada Domingo Savio durante la charla sobre métodos anticonceptivos en conmemoración del Día de la Prevención del Embarazo no Planificado en Adolescentes, que se llevó a cabo ayer.

“En Bolivia 80.000 muchachas entre 15 y 19 años quedan embarazadas cada año y de esa cifra, al menos el 70% son embarazos no planificados, y el 20% termina en aborto”, informó Maribel Rovetto, de la empresa Bayer Bolivia, una de las impulsoras de la iniciativa mundial denominada Es tu vida. Es tu futuro, que tiene por misión permitir que los jóvenes puedan tomar decisiones informadas sobre su salud sexual y reproductiva.

Rovetto explicó la situación en Bolivia en base a datos de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (Endsa) 2008 y del último informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) en 2011, que señalan que en el país solo el 34% de las mujeres utiliza métodos anticonceptivos, y en las adolescentes solo el 12%. “La prevalencia del uso de anticonceptivos es muy baja”, afirmó la especialista, que explicó también que después de Haití, Bolivia es el país con mayor índice de prevalencia en Latinoamérica.

Al respecto, la doctora Beatriz Durán, directora de la maternidad Percy Boland, señaló que del total de partos que atienden en ese hospital, el 23% son casos de adolescentes.

Educación y pobreza
El embarazo y la maternidad en adolescentes se registran con mucha mayor frecuencia en mujeres adolescentes con menor acceso a educación, que viven en zonas rurales y en condiciones de pobreza.
Paula (20), estudiante de la UPDS, consideró como muy valiosa la información que recibió para poder decidir cuándo embarazarse, al igual que Valeria (19), quien señaló que la información es importante para no truncar su sueño de profesionalizarse.

“Tratamos de orientar a los adolescentes para que sean conscientes de que deben cuidarse, informarse, ir al ginecólogo y que conozcan que en todos los centros de salud pueden tener acceso a los métodos anticonceptivos más convenientes para cada persona”, señaló Rovetto, quien considera que el tema de la sexualidad aún es un tabú en el seno familiar en Bolivia

lunes, 26 de septiembre de 2016

Icla, donde los hombres se embarazan



"Los hombres también se embarazan”, es la frase con la que se promueve un proyecto en Icla que busca incluir a los padres en el cuidado de la mujer embarazada para evitar la muerte materna. La iniciativa, que ya tiene tres años de vigencia, ha logrado que los hombres asuman su responsabilidad en el periodo de gestación del futuro hijo.

El proyecto, que nació en 2014 como una iniciativa ganadora de un concurso del Programa de Apoyo a la Democracia Municipal (PADEM). en ese entonces contemplaba encuentros educativos, asistencia integral y promoción de alimentación saludable para mujeres embarazadas, pero sólo con la participación de ellas, explica la coordinadora de la red de Salud II de Tarabuco, María Elena Ponce.

Pero al ver que al terminar el año se había registrado una muerte materna, se vio que era necesario que los hombres se involucraran en el cuidado de las futuras madres, pues no había un llamado oportuno para la atención de la mujer que iba a dar a luz y porque en sus hogares ellas realizaban tareas como el pastoreo de animales que ponían en riesgo su integridad.

Es así que el proyecto decidió incluir a los padres. En 2014, sólo ocho mujeres acudieron con sus parejas; en 2015, un 50% y en 2016, un 90%.

La inclusión es prácticamente un éxito.

Icla es uno de los municipios con mayor cantidad de muertes maternas, cada año se registra una, pero con el proyecto se logró mejorar los índices de atención en centros hospitalarios e identificar por qué razones se daban estas muertes.

“Se pudo lograr esa concientización en la pareja y la familia de que el embarazo no solamente es responsabilidad de la mujer, sino es corresponsabilidad con el esposo porque él no está brindado una ayuda, sino es también responsable del embarazo”, precisa la coordinadora de red de esa zona.

En las conferencias, las madres y los padres reciben información sobre los cuidados del embarazo, el parto y post parto; además de que los hombres aprenden a cocinar distintos platos que hacen degustar a sus parejas y a los participantes del evento, con lo que se educa también sobre alimentación saludable.

UN PROYECTO QUE SE REPLICA

La iniciativa se replicó la semana pasada en Mojocoya, donde los hombres participaron con sus parejas; y en Presto, donde adquirió una modalidad diferente al trabajar por subcentralías.

Hace poco, el representante de la embajada de Suiza en Bolivia viajó a Icla para conocer el avance del proyecto, junto con 20 directores nacionales de diferentes proyectos “por lo que sabemos que está traspasando fronteras”, destaca Ponce.
ANTECEDENTE

Siguiendo la iniciativa de Icla, en Presto y Mojocoya ya se realizaron talleres en busca de promover la responsabilidad paterna durante la gestión del futuro hijo.



Asimismo, recibió la invitación de parte del Ministerio de Salud para presentar la iniciativa a un concurso internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a fin de este año.

ACCESO A COMUNICACIÓN

Uno de los problemas principales para la referencia de las embarazadas a los centros de salud, ha sido la falta de acceso a medios de comunicación para contactarse con los médicos en caso de una situación de riesgo de parto, explica Ponce.

Es así que el municipio decidió entregar teléfonos celulares corporativos a sus funcionarios de salud para que ellos puedan llamar cada semana a las futuras madres y en caso de recibir sólo “un timbrazo”, devolver la llamada para que puedan saber qué pasó con la paciente.

El personal médico logró involucrarse mejor con el estado de cada mujer que tenga su hijo en gestación, para evitar la muerte materna.

Uno de los resultados más notorios es el hecho de que ahora más mujeres acuden a centros de salud para ser atendidas durante el parto, lo que permite un mejor cuidado de su salud.

De un total de 150 nacimientos que se registran en Icla al año, sólo de dos a tres tienen su parto en domicilio. En promedio, hace diez años, unas seis o siete mujeres daban a luz en sus casas, ahora, 9.2 mujeres acuden a un centro de salud o son atendidas por personal médico, explica Ponce.

“Debemos cambiar al Departamento y al país”, concluye Ponce al destacar la relevancia de trabajar con proyectos de este tipo, ya que la salud de una madre no es sólo responsabilidad de ella o del personal de salud, sino del padre, de la familia y de toda la sociedad.


domingo, 25 de septiembre de 2016

Fundación “Munasim Kullakita” de El Alto. Alarmante aumento del comercio sexual en Bolivia

El año 2015 en el eje troncal de Bolivia (El Alto, La Paz, Cochabamba y Santa Cruz) las defensorías de la niñez y adolescencia reportaron, 52.626 casos de maltrato, de los cuales, 60.5% son casos de niñas y adolescentes mujeres que también son víctimas de hechos ligados a la violencia sexual, según revela la investigación “Dinámicas del Comercio Sexual de Niñas, Niños y Adolescentes- CSNNA” efectuada por la Fundación “Munasim Kullakita” de la ciudad de El Alto.

Esta misma investigación señala que las defensorías de la Niñez y Adolescencia, durante el mismo año, reportaron 44 casos denunciados por trata con fines sexuales, mientras que la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), reportó 26 casos de trata de personas y el Observatorio de Trata y Tráfico de Personas registró 36 casos.

CAUSAS

El mencionado documento, establece que la estructura socioeconómica marcada por la migración rural a centros urbanos, la condición de familia disfuncional que desata condiciones de violencia intrafamiliar y la falta de reconocimiento a la niñez y adolescencia en una cultura adulto-centrista, marcada por la falta de ingresos económicos, determinan que el comercio sexual de menores se manifieste de manera alarmante en Bolivia.

El mecanismo y dinámica de la violencia sexual y comercio en menores, señala que los tratantes, proxenetas y facilitadores, como actores directos han construido una ruta y circuito desde los ejes de mayor tráfico comercial tanto en ciudades intermedias como de las capitales de departamento.

RED

Esta estructura, según la investigación, cuenta con el soporte de actores indirectos que operan desde la omisión, negligencia y/o desconocimiento de sus responsabilidades en el ejercicio de la función pública, no realizan acciones contra el delito de la trata de personas y violencia sexual.

Estos operadores secundarios están vinculados principalmente a los operadores de justicia, comunidad de los sectores poblacionales de alto riesgo y a las representaciones sociales machistas, transmitidas y legitimadas dentro de las culturas en Bolivia.

Por otra parte, estas estructuras sustentan la burocratización y/o creación de mecanismos de protección a la niñez y adolescencia fuera del contexto real, planteados por entidades gubernamentales, los cuales se constituyen en cuellos de botella legal, según el reporte “Dinámicas del Comercio Sexual de Niñas, Niños y Adolescentes- CSNNA” en Bolivia.

El adulto-centrismo que ignora la opinión y participación de la niñez y adolescentes en aspectos cotidianos que le afectan directamente, es un indicador que promueve en los menores la sumisión y aceptación de esta forma de vejamen.

ROL DE MEDIOS

La comercialización de sexo representa una de las actividades más lucrativas en el mundo, involucrando a la prostitución, pornografía, venta de productos sexuales, turismo sexual que como toda actividad comercial se maneja en base a la demanda y oferta con el apoyo de la difusión de medios de comunicación de venta libre.

Por otra parte, la coerción y la servidumbre sexual por deuda, ya sea por protección, alimentación, vestimenta, vivienda, droga o belleza, también tienen como origen los entornos callejeros en puntos de tránsito comercial entre éstos algunos espacios cerrados como los alojamientos, casas de cita, prostíbulos y salas de masaje.

Asimismo, los centros de entretenimiento como las denominadas, rocolas, bares, discotecas y chicherías son puntos de enlace y captación de menores.

jueves, 22 de septiembre de 2016

“He for She” Campaña de igualdad de género busca un cambio en la sociedad

Las Naciones Unidas para la igualdad de Género y el Emprendimiento de las Mujeres (ONU Mujeres), busca en la sociedad lograr compromisos de igualdad de género, eliminando la violencia no sólo para las mujeres sino también para los varones.

ONU Mujeres lleva adelante un movimiento a favor de la igualdad de género y la lucha contra la violencia hacia las mujeres y niñas, con el objetivo central de la campaña, de crear conciencia y la necesidad de hacer acciones concretas, para lograr la igualdad entre hombres y mujeres, y luchar contra la violencia y discriminación.

Por ello, ayer Carolina Taborga, representante de la ONU, presentó oficialmente la campaña para generar conciencia frente a la desigualdad de género que existe en nuestro país, además de iniciar acciones e incidir en la responsabilidad que tienen las personas, especialmente los hombres, para eliminar cualquier forma de discriminación y violencia hacia las mujeres y niñas.

Hasta la fecha, HeForShe desplegó en Bolivia una serie de acciones que lograron que 2.014 personas, se sumen a la tarea de luchar contra estereotipos de género, que consolidaron la brecha de poder entre hombres y mujeres, vulnerando sus derechos.

CIFRAS

Según datos de la fiscalía, de enero a junio de este año, se registró 45 feminicidios en Bolivia, cifra que supera la del 2015, mientras que la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia informó que hasta mayo se registró 15.556 casos de violencia.

Mientras que el fiscal General, Ramiro Guerrero, informó que desde la promulgación de la Ley 348 se han obtenido 47 sentencias condenatorias por delito de feminicidio.