miércoles, 6 de enero de 2016

Mujeres de pollera desafían los nevados

No parecen montañistas, salvo por el casco, los lentes polarizados y los zapatos de grampones. Sin embargo, este grupo de mujeres aymaras escalan la montaña vestidas con sus largas polleras tradicionales, mantas de flecos y un aguayo al hombro como si fueran de compras.

Preparan la comida para los turistas escaladores y varias de ellas acompañan a sus esposos, que son guías de montaña en el ascenso al nevado Huayna Potosí, a 6.088 metros de altura, cerca de La Paz.

Un día de diciembre, 11 de estas mujeres, de entre 20 y 50 años, emprendieron el ascenso acompañadas por periodistas de la agencia The Associated Press.

Con sus dos picos casi perfectos, el nevado es el preferido de los andinistas por su dificultad. Desde su altura, la ciudad de La Paz se acurruca en el fondo de una hoyada, con el lago Titicaca a las espaldas junto a la cadena de nevados andinos.

La vista sobrecoge, el viento filoso raspa la cara y falta oxígeno para respirar.

Ellas cargan comestibles y los equipajes de los escaladores hasta el campamento base a 5.130 metros de altura. Desde hace un tiempo van hasta la cima.

"Primero fui porteadora (cargadora), después cocinera pero los turistas me preguntaban cómo era el Huayna Potosí y tuve que subir para conocer y contarles'', dice Domitila Alaña, de 41 años.

Hace 15 años que Alaña trepa los nevados y quisiera ser guía pero carece de dinero para comprar un equipo propio.
"Mi pie es pequeño, no hay botas para mí, pero nada me detiene y he coronado cima en tres montañas'', entre ellos el Illimani, dice. "Subir con pollera no es fácil'', dice en referencia a su vestimenta tradicional. "Puedes pisar la punta de la pollera y caer, pero estoy acostumbrada''.

Debajo de las polleras, las 11 mujeres llevan buzos térmicos. Sólo en el último tramo para coronar la cima se quitan sus polleras para evitar accidentes.

Caminan como cabras de montaña, por la cornisa, pero siempre siguen al guía más experimentado Eulalio Gonzales, 54 años, líder desde sus 26. Todos trabajan para agencias de turismo.

El ascenso dura dos días. En el trayecto hasta el campamento base, el grupo pasa por una antigua pista para esquiar, que ha perdido su capa de hielo presuntamente debido al cambio climático.

El ascenso se inicia después de la medianoche para aprovechar la dureza de la nieve y alcanzar la cima cuando el alba despunta.
“El sol agrieta la nieve y es peligroso el ascenso en pleno día”, dice Gonzáles.

“Me gusta trabajar en la montaña y algún día me gustaría escalar el Aconcagua”, agrega.

Seis de estas mujeres, las más jóvenes, sueñan con coronar un día los 6.960 metros de altitud del gigante nevado más alto del continente americano.

Condecoran a 25 mujeres de las cooperativas mineras

En el teatro Modesto Omiste se desarrolló ayer el acto de entrega de la condecoración municipal “Mérito ciudadano Chaqui Katari”, que otorga el Concejo Municipal de Potosí, a 25 mujeres trabajadoras socias de las cooperativas mineras de Potosí, conocidas como Palliris.
La condecoración se hace en cumplimiento de la Ordenanza Municipal 036/2015 en reconocimiento a su contribución y trabajo desempeñado en bien de la economía nacional y regional en su condición de trabajadoras mineras de la ciudad de Potosí.
La Federación Departamental de Cooperativas Mineras de Potosí (Fedecomin) solicitó el reconocimiento en año pasado y enviaron una lista de 25 mujeres que trabajan asociadas a 22 cooperativas afiliadas.

lunes, 4 de enero de 2016

NUEVA DIRECTIVA DE AMPU

En acto celebrado en el Club de Ejecutivos fue posesionada la mesa directiva de la Asociación de Mujeres Profesionales Universitarias (AMPU).

La nueva presidenta de la organización es Adela Monzón, quien dirigirá los destinos de AMPU por dos años.

En la directiva figuran también Danny Carvajal, Consuelo Lily Aguilar, Fabiola Linares, Sussy Alcalá, Ana María Calderón y Magnolia Carranza.

El acto de posesión culminó con un almuerzo de confraternidad y buenos deseos para las nuevas representantes de las mujeres profesionales.

Informe de la Defensoría del Pueblo sobre el tema feminicidios

El Informe del Defensor del Pueblo gestión 2015, en el tema sobre feminicidios, observa como bajo el número de procesamientos y condenas que se han dado hasta la fecha, considerando que la nueva tipificación que se confiere a estos casos es un delito que sanciona al autor con 30 años de presidio.

En el documento se menciona que entre 2008 y 2012, cuando aún no se tipificaba el feminicidio como delito, se estableció que un total de 335 mujeres fueron asesinadas. En ese período se emitieron 27 sentencias. “El análisis de la información oficial –dice el informe del Defensor– muestra vacíos y falencias en la recolección y emisión de datos oficiales, debido a la falta de implementación del Sistema Integral de Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia en Razón de Género y la adecuación del Registro Único de Violencia Intrafamiliar”.

Refiere luego que, desde la promulgación de la Ley 348, en marzo de 2013, los feminicidios se incrementaron así como las denuncias de impunidad y revictimización.

La Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv) declaró que entre 2013 y 2015 se presentaron 57.773 casos de violencia contra la mujer y 68 feminicidios, en tanto que los registros tanto de la Defensoría del Pueblo como del Cidem, cuadruplican la cifra. La fuente institucional se basa en informes de las oficinas regionales, registros hemerográficos, noticias de prensa radial y televisiva, con fotografías de las víctimas y las denuncias de familiares.

DATOS

El documento indica que en 2014 los feminicidios sumaron 117 casos y hasta el 10 noviembre de 2015 se registraron 107 casos. Desde marzo de 2013 a 30 de octubre de 2015 se han producido 30 sentencias.

Añade: “La recurrencia del silencio público, el abandono de causas generalmente porque la víctima o familiares no pueden acompañar ‘pruebas’ físicas, o porque el sistema es tan pesado y revictimiza a las mujeres o familiares, la persistencia de barreras de género, está reforzando la naturalización de la misma. Nuestras estimaciones establecen que menos del 4% de los casos de feminicidio conocidos llega a sentencia”.

OBSERVACIONES

En relación a los temas de violencia contra las mujeres, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer formula las siguientes observaciones:

Prevalencia de diferentes formas de violencia contra las mujeres, incluyendo física, sexual, psicológica y la violencia económica. El Estado Parte carece de una estrategia para prevenir la violencia contra la mujer.

Falta información desagregada actualizada sobre el número de denuncias de violencia contra la mujer: investigaciones, enjuiciamientos, condenas y penas impuestas a los autores.

El extremadamente bajo número de procesamientos y condenas de los autores en los casos de violencia contra la mujer, incluso en los casos de feminicidio.

La remisión de casos de violencia contra las mujeres a los procedimientos de conciliación, pese a que está prohibido.

El retraso en el establecimiento de las fuerzas especiales de la policía para combatir la violencia contra las mujeres (“Genoveva Ríos”), según lo dispuesto por la Ley N ° 348, en particular en las zonas rurales y remotas.

La falta de personal médico forense suficiente para examinar a las víctimas de violencia contra la mujer.

La falta de apoyo a las víctimas de la violencia, incluida la asistencia jurídica, atención médica, servicios de asesoramiento psicológico y refugios.

domingo, 3 de enero de 2016

Mujeres que enfrentaron a la violencia y hoy son guerreras

Apenas tenía 17 años cuando le presentaron al hombre que iba a ser su esposo. Esa fue la primera vez que sintió miedo porque su madre la miró fijamente a los ojos y le espetó una frase que la hizo sentir ajena, extraña y la certeza de que estaría sola. "Desde ahora ésta ya no será tu casa, si vienes, serás una visita”.
Emilia no escogió a su esposo. Ni él la eligió a ella. Los obligaron a casarse ante un oficial de Registro Civil de Oruro y la vida se hizo tortuosa para ella. "Yo nunca supe lo que es ser amada por un esposo, él jamás me trató con cariño ni me dijo mi amor”.
De niña conoció la violencia, aquella que los hermanos mayores muchas veces ejercen en contra de los menores, "cuando las travesuras son demasiadas”. Empero, no fue hasta que se fue a vivir con su marido que supo el significado real del maltrato. Le tomó 35 años aprender que podía ponerle un fin a su sufrimiento.



El hombre que escogieron para Emilia se ganaba la vida como chofer de buses del transporte interdepartamental y, lógicamente, viajaba todo el tiempo. Pero cuando él llegaba al hogar, le exigía que le atendiera como un rey; y a la menor falla la golpeaba, la humillaba, la ofendía y la trataba como a un ser inferior a él, en presencia de los niños.
Él preguntaba a otras personas sobre el comportamiento de Emilia durante su ausencia y si le decían que la habían visto caminando por la calle, los puñetes se estrellaban contra sus ojos hasta dejarlos tapados por la hinchazón. Las patadas en su cuerpo también eran parte del violento repertorio de aquel extraño que llegaba de vez en cuando para recordarle a Emilia que ella le pertenecía y no podía tener una vida al margen de los límites que él imponía.
"Me arrastraba de las trenzas, me arrancaba cabellos, me lanzaba al piso y me pateaba en el estómago. Así me rompió una costilla”, rememora, mientras coloca sus manos callosas sobre el costado izquierdo, como si aún le doliera aquella golpiza.

Su suegra fue la mujer que más la expuso ante su marido, pero sin fundamentos. El marido no le dejaba suficiente dinero, mientras viajaba a distintos departamentos llevando pasajeros. La plata no alcanzaba y ella tenía que hallar la forma de calmar el hambre de sus hijos.
"Mi mamá me había enseñado a costurar y me decía que yo no siempre iba a mirar el bolsillo de mi marido. Entonces yo costuraba, tejía a crochet y, después de hacer dormir a mi wawita, salía a vender y mi suegra me veía caminando y le avisaba a él para que me pegue”.
Catorce años vivieron en Oruro y luego se mudaron a Cochabamba, donde Emilia soportó otros 21 años de violencia psicológica, física, económica.
"¿Por qué tanto?”, la inevitable pregunta. "Por no deshacer mi matrimonio, para que mi familia y la gente no me juzgue. Además, no tenía a dónde ir, habría tenido que dejarlos a mis hijos porque no podía mantenerlos yo sola y no me imaginaba mi vida sin mis wawitas”.
En una oportunidad, doña Jacinta, una vecina que quería como una hija Emilia, le salvó la vida. "Todo el tiempo quería matarme ese hombre y es día llegó con una pistola que puso a mi cabeza, mi hijita había corrido a llamar a mi vecina y ella con otros del barrio patearon la puerta y entraron a salvarme”.
En Cochabamba, Emilia descubrió las infidelidades de su esposo y la existencia de otros hijos. A distintas mujeres y en su trabajo, él decía que era viudo. "Me prohibía ir a la Terminal de Buses para que no lo vean conmigo. Cuando lo sorprendí con otra mujer, él me golpeó a mí”.
Prometía cambiar, pero las golpizas se hacían cada vez más crueles. El día que uno de los hijos de la pareja se casó, Emilia cocinaba y su esposo fue a reclamarle porque no les servía a sus parientes. El hombre la golpeó en el rostro con tal brutalidad que le fracturó la nariz y ella perdió el conocimiento. Los familiares de él lo ayudaron a escapar. El hijo recién casado tuvo que emplear el dinero que le regalaron en la boda para pagar la dolorosa cirugía de su madre.
"No he quedado bien, sufro de sinusitis, cuando hace frío o calor me duele desde mi nariz hasta la frente”.
Entonces Emilia decidió ponerle un alto a tanto dolor. Buscó ayuda. Un policía que la vio desesperada esperando a un médico forense le dijo: "Si no tienes plata, andá buscale a la Julieta Montaño”. Sin dinero, Emilia caminó varios kilómetros hasta la oficina Jurídica para la Mujer. Era mi única esperanza para que se acabe este maltrato. Llegué y encontré las respuestas”, afirma.

"Estaba muerta, ahora vivo”
Emilia confiesa que el día que llegó a la Oficina Jurídica había decidido que si no encontraba ayuda, iba a quitarse la vida. "Yo estaba muerta en vida, ahora estoy viva, al fin he salido de ese círculo de la violencia”. En la oficina la escucharon, la ayudaron legalmente con la denuncia, pero lo más importante, "me enseñaron que las mujeres no debemos aguantar la violencia. Tenemos derechos. No somos propiedad de los hombres y tenemos que querernos y ayudarnos entre nosotras”.
Todos los viernes, sin falta, Emilia llega a la oficina para seguir capacitándose como promotora. Ahora es una líder de barrio que enseña a otras mujeres a enfrentar la violencia. "Sonrío y hago chistes, converso, pero a veces recuerdo todo lo que aguanté, me pongo triste y lloro. No es fácil. Pero me levanto y sigo adelante, ya sé cómo”.



Oficina capacitó a 1.500 mujeres, pero falta dinero

"He llorado tanto que ya no tengo lágrimas. Mi pareja me fracturó varios huesos y mi nariz ha quedado desfigurada, pero ya no estoy con él. Hice todo para que él reciba ayuda psicológica, pero no quería cambiar y si no hubiera sido por que aprendí de dónde viene la violencia y cómo podemos cambiar nuestros pensamientos, ya estaría muerta”, dice Carla, de 34 años.
Ella fue invitada por una promotora legal de su barrio a las reuniones en la Oficina Jurídica para la Mujer.
Esta institución ha capacitado gratuitamente a más de 1.500 mujeres como promotoras legales contra la violencia en los últimos años. Muchas de ellas, literalmente, fueron rescatadas de las garras de la muerte y de la depresión.
Cada año, en el mes de febrero, comienzan los cursos de capacitación que duran seis meses. Una vez a la semana, las mujeres inscritas vienen desde distintas provincias de Cochabamba, y de la misma ciudad, a los talleres en los que aprenden sobre el origen de la violencia basada en género, la discriminación, sus manifestaciones, la equidad de género, sexualidad, sobre sus derechos, las leyes, cómo interpelar a la justicia, y otros.
La directora de la Oficina Jurídica para la Mujer, Julieta Montaño, relata que estas mujeres, a manera de práctica, se reúnen con el comandante de Policía, de la FELCV, la presidenta del Tribunal de Justicia, el fiscal del Distrito, el Defensor del Pueblo, quienes les explican personalmente cómo deben presentar denuncias de violencia y cuál es la ruta que debe seguir la investigación para que termine en el juzgado.
Sin embargo, la falta de recursos para sostener estos talleres, que son gratuitos para las mujeres, ha obligado a la Oficina Jurídica a dictar un solo taller al año (antes eran dos) y a disminuir su servicio legal a una abogada de medio tiempo en la ciudad y a una abogada de tiempo completo en Quillacollo.
"Pese a todo, vamos a seguir apoyando a las mujeres”, aseguró.



El maltrato se alimenta del silencio
Qué es violencia La violencia es una forma de "castigar” a quienes no obedecen los roles que la sociedad patriarcal les ha impuesto. Se expresa a través del maltrato psicológico, físico, sexual, económico y puede derivar en un feminicidio, si no se frena a tiempo.
La violencia es general La violencia basada en género afecta a todos los sectores de la sociedad, a las familias de todas las condiciones económicas y ocurre en todas las regiones de Bolivia.
El alimento del maltrato El maltrato se alimenta del silencio de las víctimas y de todo aquello que el sistema patriarcal ha internalizado en hombres y mujeres. La antropóloga e investigadora mexicana Marcela Lagarde dice, por ejemplo, que el sistema les ha enseñado a las mujeres a odiarse entre ellas, a enemistarse. Por ello se critican, se juzgan e incluso algunas justifican el que unas hayan sido golpeadas, por no haber cumplido el "rol de mujer” que le impusieron.
Las cifras 108 mujeres fueron víctimas de feminicidios, hasta el 10 de noviembre de 2015, según datos de un monitoreo de la Defensoría del Pueblo. 117 mujeres fueron asesinadas por la violencia machista el año 2014



Marina: "Cuesta mucho decir basta y pasar del rincón de casa a ser lideresa”

Por 26 largos años, Marina Poro soportó la violencia psicológica y física de su esposo hasta que comprendió que las golpizas se tornaban cada vez más crueles y que podía terminar muerta. Hace tres años enfrentó a su gigante y se separó de él. Hoy, Marina es la presidenta de la Red Municipal de Mujeres de Atocha, en Sud Chichas, Potosí, y al fin vive una vida libre de violencia.
Marina se casó, llena de ilusiones, a los 21 años. Tuvo cuatro hijos con su esposo, pero casi desde el principio las ofensas, los insultos y las humillaciones que él la hacía pasar fueron socavando su autoestima hasta dejarla paralizada. "Él era muy callado de sano, pero cuando bebía, salía toda la violencia que llevaba dentro. Me gritaba que yo no valía ni un centavo; me comparaba con otras mujeres y me decía que ellas eran mejor que yo, luego me pegaba”.
Marina Poro le tenía terror a su esposo. Cuando se enteraba que estaba bebiendo, corría a esconderse debajo de las camas o donde él no la pudiera hallar. "Viví mucho dolor y con mi autoestima baja no podía dejar a mi agresor. Tenía miedo a quedarme sola, al qué dirán si no aguantaba”, confiesa.
Hace 10 años, alguien la invitó a una reunión de mujeres del Centro de Promoción Minera (Cepromin) que ejecutaba el Plan Quinquenal Emancipación. Allí empezó a entender que la violencia contra las mujeres es inadmisible. "Muchas contaban sus testimonios y yo lloraba por dentro porque era lo que yo vivía. Vi a estas mujeres salir del círculo de la violencia y entonces lo comprendí.
"Esa fue la última vez que me golpeó. Lo enfrenté y le dije que quería separarme, que él acabaría matándome o yo lo mataría a él en defensa propia. El quemó mi ropa y tuve que salir sin nada”. Hoy es una promotora contra la violencia y admite que si no hubiera contado con el apoyo de la red de mujeres, habría muerto. "Cuesta mucho decir basta, cuesta salir del rincón de la casa para ser lideresa, pero vale la pena”. Marina cuenta que en los centros mineros el maltrato a la mujer es terrible y no hay casas de acogida. "Hay compañeras que salen a mitad de la noche huyendo y no tienen a dónde ir”. Pide que la Ley 348 se cumpla y que las autoridades no obstaculicen la justicia.
Callar mata
"Hay autoridades que dicen a las víctimas: si ya has aguantado 10 años, seguí aguantando. Callar y aguantar mata. Estas autoridades no sirven”.

Ocho de cada diez mujeres agredidas retiran su denuncia

Al menos ocho de cada 10 mujeres que presentaron una denuncia por agresión de sus parejas en el Ministerio Público desiste de continuar con el proceso por tres factores, que van desde la dependencia económica hasta la psicológica.
"El 80%, tal vez un poco más, deja el caso porque se dejan influenciar mucho por el esposo, el concubino o los hijos. En estos casos hay un núcleo familiar que busca preservar o cuidar”, informó la fiscal Karina Cuba.
El caso de mayor repercusión se registró a mediados de diciembre e implicó al exasambleísta departamental Marín Sandoval (MAS). En aquella oportunidad su pareja, Litzi Rasguido, lo denunció por agresiones; sin embargo, a los pocos días retiró su denuncia e incluso brindó una conferencia de prensa minimizando el hecho.
Estas acciones no bastaron para que el proceso continúe y ahora el asambleísta se encuentra detenido en el penal de San Pedro.
Pero no todos los casos concluyen de esta forma. La fiscal Cuba informó que su despacho, entre el 2014 y 2105, anotó 2.500 denuncias por agresiones, pero 2.000 víctimas de violencia abandonaron el proceso, lo que equivale a un 80%.
No obstante, algunos casos ya tienen acusación formal y están en la etapa de juicio oral.
Los factores para retirar las denuncias, según la fiscal, son: la dependencia económica que tiene la mujer, la influencia psicológica que ejerce del agresor contra su pareja y la búsqueda de una "integración familiar”.
La ministra de Justicia, Virginia Crespo, exhortó a la víctima del exasambleísta del MAS a no retroceder en el proceso.
"Yo quisiera decirle a la hermana que no se deje llevar porque ha sido un ratito o le ha dado un golpecito, no es así”. No obstante, Rasguido retiró la denuncia.
Incluso, después de que las mujeres desisten del proceso evitan que continúe de oficio.
La fiscal Cuba dijo que en ocasiones los investigadores son agredidos verbalmente por las víctimas para evitar la continuidad de la investigación. "Les riñen a los investigadores que reciben agresiones verbales”, dijo.
"Lo peor es que pasa un tiempo y cuando el hombre es agresor, vuelve a incurrir en el mismo delito, vuelve agredir no sólo a la pareja, sino también a los hijos. Vuelve a abrirse el caso, siguen con las denuncias y es una carga más para el Ministerio Público, porque se apertura cinco o seis procesos”, manifestó Cuba.
Por ejemplo, María Eugenia C. (de 34 años) presentó una denuncia en enero de 2105 contra su pareja por agresión física. La Fiscalía realizó el seguimiento, pero ella dejó el caso, porque después de casi dos meses retornó con su esposo por un factor económico.
"Yo tengo cuatro hijos, todos son varones y están pequeños. ¿Con qué los voy a mantener? Para mí es difícil sacarlos adelante, además él me prometió que no volverá a pegarme, por eso volvimos a la relación”, contó la víctima.

Problemas en el proceso judicial
Observación La representante adjunta a la Defensoría del Pueblo, Griselda Sillerico, manifestó que las mujeres víctimas de violencia no son atendidas de manera inmediata por las autoridades que registran la denuncia. Según ella, éste es otro factor por el cual se dejan de lado los procesos.
Casos En la fiesta de fin de año, seis mujeres solicitaron una revisión médica forense para establecer el grado de agresión y los días de impedimento. Sin embargo, hasta ayer ninguna de ellas presentó su denuncia, por escrito, contra su pareja en las dependencias del Ministerio Público

jueves, 31 de diciembre de 2015

Ministerio Público registró 93 feminicidios en el país

El fiscal general del Estado, Ramiro Guerrero, informó que en esta gestión se logró 1.322 sentencias por delitos tipificados en la Ley 1008, del Régimen de la Coca y Sustancias Controladas, además de 93 feminicidios en todo el país.

“Vamos a adelantar algunos temas como el de sustancias controladas, se ha logrado 1.322 sentencias, de las cuales 1.072 fueron mediante salidas alternativas por procedimientos abreviados”, explicó la autoridad, según un reporte de radio Aclo de la red Erbol.

El Informe de Gestión con éste y otros detalles se darán a conocer el próximo lunes 4 de enero.

La autoridad también ponderó la implementación de un nuevo modelo de gestión fiscal en seis departamentos para mejorar el servicio a la población.

“Recordarán que en enero de este año hemos empezado en Chuquisaca, posteriormente en Potosí, en Oruro, en Tarija, en Beni y en Pando y desde enero del próximo año vamos a implementar en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Es un modelo de gestión fiscal que cuenta con una plataforma de atención inteligente, amigable a la gente, con unidades de análisis y solución de conflictos de orientación”, informó Guerrero. (Erbol)