viernes, 31 de julio de 2015

Diputada Montaño: “Despatriarcalizar es liberar a mujeres y también a hombres”

La presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño, durante su participación en el taller sobre “Despatriarcalización” que se desarrolló este jueves en ciudad de México, en el marco del Foro de Sao Paulo, dijo que “despatriarcalizar no es sólo liberar a las mujeres, también a los hombres, ambos oprimidos de diferentes formas”.

La diputada Montaño participó del taller temático sobre despatriarcalización, junto con otras líderes de partidos de izquierda como Mayte Mola, del Partido de la Izquierda Europea; Dolores Padierna y Marta Lamas (México) y Silvia Solórzano Fopa (Guatemala), además del ex senador boliviano Adolfo Mendoza.

El Vigésimo Primer Encuentro del Foro de Sao Paulo, que se desarrollará hasta el 1 de agosto en ciudad de México, los representantes de partidos políticos de izquierda de Latinoamérica y el Caribe buscan vincular, articular y estrechar las actividades de las bancadas de los partidos miembros e impulsar acciones comunes en los parlamentos regionales como el Parlamento Latinoamericano (Parlatino), el Parlamento Centroamericano (Parlacen), el Parlamento del Mercosur y el Parlamento Andino.

La Paz es primera en casos de trata y tráfico, con el 34%

El Defensor del Pueblo señala que faltan acciones para combatir este delito.

De acuerdo con un informe del Viceministerio de Seguridad Ciudadana, La Paz lidera con el 34 por ciento los casos de trata y tráfico en el país.

La entidad del Estado refiere que después están Santa Cruz y Cochabamba, regiones donde también se han denunciado varios hechos de trata y tráfico.

De acuerdo con el informe, en el 97 por ciento de casos están involucradas como víctimas mujeres de entre 12 y 16 años, quienes después de ser captadas son sometidas a violencia sexual comercial y violencia laboral, afirmaron las autoridades que participaron ayer en la marcha por el “Día Mundial contra la Trata y Tráfico de Personas”.

Melania Torrico, directora de la oficina especializada de trata y tráfico del Gobierno, dijo que este delito ha crecido en hasta un 20 por ciento en el país, en los últimos dos años.



DEFENSOR. A su turno el Defensor del Pueblo, Rolando Villena, expresó su preocupación por el incremento sostenido de los casos de trata y tráfico de personas en Bolivia que reportan los datos oficiales aunque “estas cifras son mucho mayores ya que muchos casos no se denuncian o no se conocen”.

Villena declaró que estos delitos son un flagelo internacional que día a día cobra más víctimas. “Estamos frente a una organización criminal mundial perfectamente instalada que se mueve a nivel internacional y lo deseable es estar preparados para desactivar estos mecanismos, pero en la práctica no es así”.

Los datos de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) señalan que hay un aumento en los casos denunciados e investigados de trata y tráfico a partir de la promulgación de la Ley contra este flagelo. Según un informe de esta entidad, en 2012 se registraron 384 casos, mientras que en 2013 fueron 428.



DESDE 2012 HAY 32 SENTENCIAS CONDENATORIAS Y 86 SE ENCUENTRAN CON ACUSACIÓN FORMAL, SEGÚN DATOS DE LA FISCALÍA.

jueves, 30 de julio de 2015

“Vacunación” genera conciencia contra violencia hacia la mujer

La campaña de vacunación contra la violencia hacia la mujer generó ayer conciencia en la población que concurrió masivamente al stand instalado en el paseo de El Prado de la sede de Gobierno por el personal del Programa de Apoyo a la Democracia Municipal, la Policía, el municipio de La Paz y la cooperación Suiza.

“El propósito de la jornada de vacunación es poner en la agenda pública la temática de la violencia contra la violencia y generar un compromiso personal de las personas y valor para decir todos contra toda forma de agresión hacia las mujeres”, declaró José Luis España del Programa de Apoyo a la Democracia Municipal (Padem), según la Agencia Boliviana de Información (ABI).

La campaña consistió en proporcionar una gota de miel a cada persona, además de una manilla y un carnet de compromiso para erradicar la violencia contra la mujer.

“Las personas que reciben la gota de miel, se comprometen a no ejercer violencia contra la mujer en su hogar, en su barrio, en su oficina, sobre todo, en su relación con las féminas”, apuntó.

Para el representante de España, la lucha contra la violencia es una política prioritaria del Estado boliviano, por lo tanto varias instituciones aportan en esa lucha que es común para que las mujeres vivan dignamente.

Comentó que realizaron esta actividad en la ciudad de La Paz, en el marco de las denominadas “jornadas ciudadanas, trabajando contra la violencia”.

Agregó que la jornada involucra una movida cultural que se realizará en esta jornada en la Cinemateca Boliviana con exposiciones históricas, de video y obras de teatro.

Además, para este viernes, en el Hotel Radisson, se expondrán un conjunto de experiencias que los gobiernos municipales desarrollan en la lucha contra la mujer y finalizará por la noche con una jornada de video, cultura y arte.

Destacó la participación de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv), el Servicio Departamental de Salud (Sedes), la Red de Salud del Distrito de Cotahuma, la Facultad de Arquitectura de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y otras instituciones.

miércoles, 29 de julio de 2015

Distrito 8 Defensoría registra 160 casos referidos a violación

El 40% de los 400 casos registrados en la Defensoría de la Niñez del Distrito Municipal 8 están referidos a temas de violación, según informaron funcionarios de esta dependencia edil.

En uno de estos casos reportados ayer, una familia solicitó la intervención legal de los funcionarios ante una presunta violación a una menor de 14 años. El acusado, un joven de 20 años, fue remitido a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de El Alto.

La denuncia asegura que en un acontecimiento social realizado en una comunidad de la provincia Camacho, la familia Pari se hizo presente y luego de consumir bebidas alcohólicas, el sindicado por violación habría convencido a la menor de acompañarle a un depósito donde la forzó y concretó el ilícito.

La familia solicitó en las oficinas de la defensoría que el abogado de la entidad (único funcionario) acompañara a la familia con el propósito de formalizar la denuncia en la Felcc y evitar que el sindicado pueda quedar en libertad.

“Nosotros queremos justicia, no es posible que esta persona, aprovechando que estábamos ocupados con mi familia, haya abusado de la menor, él es pariente de la familia del esposo de la hermana de su mamá, pero igual debe ser procesado”, indicó uno de los familiares quien solicitaba un apoyo jurídico ante la posibilidad de que el acusado por este delito quedara libre.

La desesperación de la familia por conseguir una defensa legal fue insistente con el propósito de que el único funcionario de la Defensoría del D-8 asista al proceso en beneficio de la menor de edad.

La solicitud de la familia, hasta el mediodía de ayer, no pudo ser atendida ante la ausencia de abogados en dicha instancia que puedan realizar una defensa legal de este tipo de casos, postergando de esta manera dar las garantías de protección en beneficio de los menores de edad que son ultrajados, falencia que sólo favorece a los perpetradores de un delito por la ausencia de personal legal en la Defensoría del D-8.

Uno de los funcionarios a cargo de las oficinas daba cuenta que si bien en pasados meses había cerca de tres abogados que realizaban el apoyo legal de los casos demandados por la población, en la actualidad, fueron cambiados a otras oficinas de diferentes distritos, razón por la que ayer no contaban con otro personal.

“Solamente contamos con un abogado, pero ella salió hacer otra diligencia en otro de los casos, mi persona sólo realizó los registros y no puedo asistir a la familia”, explicó el funcionario, quien solicitó no identificarse ante los medios.

CASOS

En el sector del D-8, al estar ubicado en un área periurbana de esta ciudad, los casos denunciados por la vulneración de alguno de los derechos de menores de edad, es constante y mucho más cuando se trata de casos de violación.

De acuerdo con el funcionario diariamente existen diferentes casos de violencia al interior de las familias y sobre todo hechos de violación, estableciendo que a la fecha se atendió 400 casos de los cuales el 40% corresponde a hechos de violación a menores de edad.

Sin embargo, el funcionario no explicó qué cantidad del 40% de casos de violación a menores se encuentra desarrollando el proceso legal y cuántos de ellos obtuvo sentencia, más aún cuando no existen más funcionarios en esta instancia que puedan atender la demanda de la población que logra ser una constante en la comisión de delitos que vulneran los derechos sobre todo de los más indefensos como son los menores de edad.

El cambio de personal de esta defensoría sólo genera que esos casos anteriormente atendidos queden sin defensa legal y con riesgo de dejar en la impunidad a los involucrados en la comisión de los delitos, aspecto que debe ser subsanado por parte del Municipio.

martes, 28 de julio de 2015

Hernán Cabrera, defensor del Pueblo en Santa Cruz

En el último tiempo la representación departamental de la Defensoría del Pueblo en Santa Cruz viene coordinando acciones para impulsar, entre las autoridades y representantes de la sociedad civil, medidas urgentes de trabajo de prevención de la violencia hacia niños, niñas y jóvenes en el departamento cruceño. Hernán Cabrera, defensor del Pueblo en Santa Cruz y Protagonista de este martes, nació en Camiri, es licenciado en Filosofía y ejerció la carrera de periodismo durante 25 años en diferentes medios, fue dirigente de este gremio durante seis años, escribió cuatro libros: "Gracias por el cuento", "Desaparecido", "Registro de destino" y "Combustible filosófico para la vida".

¿Cuáles son las gestiones que han estado viendo en el último tiempo?
H.C.: En el primer semestre del 2015 se han revelado tres grandes problemas. Una es la violencia contra la mujer, que registra hechos contra este género casi a diario, a esto hay que sumarle el feminicidio. Luego está la violencia sexual, en la que son afectados los niños y adolescentes, la cantidad de víctimas por estos delitos están entre cuatro y cinco diarios. El maltrato infantil es otro elemento que se ha identificado. Agregado a todo esto está la trata y tráfico de personas.

¿Qué acciones están tomando al respecto?
H.C.: Ante estos hechos se están realizando movilizaciones para que la sociedad reaccione ante estos problemas porque las mismas no son solo temas policiales y judiciales, sino que son también temas de derechos humanos, de valores y formación. Una violación sexual o un acto de violencia contra la mujer. Por ejemplo, se lo da en un ambiente privado y esto engloba a la familia que está en una profunda crisis porque los agresores generalmente son tíos, padres, hermanos, entre otros parientes cercanos. Pedir una alerta departamental, contra estos delitos, para que se den más recursos es otra de las acciones que hemos realizado.

¿En la capital o provincias, dónde se registran más estos casos?
H.C.: En la ciudad, y esto se da por la cantidad de personas que habitan aquí. Santa Cruz de la Sierra, como capital del departamento, lidera los hechos de violencia contra la mujer, luego vienen Montero, Warnes, Yapacaní, Guarayos, entre otras. En el tema de la trata y tráfico, Santa Cruz es la ciudad de confluencia de ofertas porque llega gente de provincias que son captadas por estas redes de trata y trafico y las explotan llevándolas, contra su voluntad, al exterior.

¿Cómo se puede luchar contra estas redes?
H.C.: Nosotros le hemos pedido al gobernador que se instituya el Consejo Departamental contra la trata y tráfico. Este debe generar políticas, directrices y coordinación para luchar contra este delito. También se debe perseguir a los culpables y cómplices, como manda la Ley 263. Las defensorías de la niñez deben estar siempre en las terminales cuidando y protegiendo a menores. Insistir a las empresas de transporte que exijan los permisos correspondientes a las personas mayores que viajan con menores de edad.

¿Cuál es la edad promedio de las vÍctimas de trata y tráfico de personas?
H.C.: La mayoría de las víctimas de este delito es adolescente, al parecer esto se da porque es más fácil reducirlas e inducirlas en este mundo. Otro factor que es preocupante es que en muchos casos las tratantes son mujeres, porque son ellas las que van buscando chicas y clientes para hacer su negocio.

¿Han aumentado las agresiones a los menores en el último tiempo?
H.C.: Al igual que en la violencia sexual, la agresión a menores de edad se da dentro del hogar. En ambos casos el 90% de las agresiones es causada dentro del entorno familiar y en menor incidencia el responsable es una persona desconocida.

¿La justicia avanza rápido en estos casos?
H.C.: No, el año pasado por ejemplo, en los más se 6.000 casos de violencia contra la mujer, apenas el 1% ha llegado a estrados judiciales. Se ha visto que se flaquea en este punto por diferentes circunstancias, la no comprensión, no asumir como oficio cuando hay un caso muy grave en el caso de las fiscalías y la burocracia que existe para estos casos. Para agilizar este tema se realizó talleres con los fiscales sobre puntos como la trata y tráfico de personas.

A nivel nacional ¿Cómo está Santa Cruz a comparación de otros departamentos de Bolivia en relación a estos temas?
H.C.: Estamos en los primeros lugares, vivimos en una ciudad donde día a día crecen los hechos de violencia.

¿Las autoridades ayudan en tareas preventivas?
H.C.: Se está trabajando, pero aún falta la aplicación de algunas leyes y recursos económicos para el tema de las tareas preventivas. Pero esto no solo depende de las autoridades, sino también de la sociedad en su conjunto.

'La sociedad actual debe coadyudar y no ser cómplice de estos delitos'

En Bolivia se realizaron tres abortos legales, de acuerdo a sentencia constitucional

La Sentencia Constitucional 0206/2014 eliminó desde el pasado año la orden judicial como requisito para realizar un 'aborto impune o legal' en casos específicos, como violación; en su lugar, el Ministerio de Salud puso en vigencia un Protocolo que regula el procedimiento.

Dicha sentencia entró en vigencia exactamente el 13 de febrero de 2014, hace 17 meses, y establece el aborto legal o impune en caso de violación, estupro o incesto, y cuando la vida de la madre está en riesgo.

En el caso de niñas y adolescentes, la Dirección Especializada para Víctimas de Atención Prioritaria, de la Fiscalía General, registró al menos tres casos, el primero, de una adolescente de 16 años, a quien se le realizó la intervención por doble circunstancia: violación e incesto. El victimador fue el padre, quien cometió los abusos sexuales bajo amenazas a la menor.

Un similar caso, en La Paz, es de una adolescente de 15 años quien fue vejada también por su progenitor.

El último hecho proviene de la ciudad de Santa Cruz, una niña de 11 años fue vejada por el conductor de un mototaxi. La menor quedó embarazada e indicó que no quería ser madre, entonces la familia solicitó el aborto.

Protocolo
A través de la Resolución Ministerial 0027/2015, el Ministerio de Salud aprobó hace dos semanas un protocolo que garantiza el aborto impune en un plazo de 24 horas. La responsable del área de Atención de Violencia de dicho Ministerio, Grisel Alarcón, informó que en el documento se especifica el procedimiento y derechos de médicos y usuarias.

La directora de la Unidad de la Fiscalía para Víctimas de Atención Prioritaria, Fabiola Tito, explicó que el rol de la institución es acompañar a la víctima al hospital para dar referencia de la denuncia por violación y el médico proceda al aborto.

“Una de nuestras trabajadoras sociales acompañó en La Paz a la adolescente vejada para que se le haga el aborto, pero en un hospital se negaron pese a que se llevó la sentencia constitucional. Entonces se recurrió a otro centro”, indicó.

La heroica judía que evitó que los nazis practicasen la eutanasia a su bebé en un campo de concentración

Muerte, sangre y una destrucción que nunca se había visto hasta entonces en la Historia. El nazismo y Adolf Hitler hicieron que los poco más de seis años que duró la Segunda Guerra Mundial fueran sinónimo de un dolor inconmensurable para los miles de presos en-carcelados en otros tantos campos de concentración. Con todo, durante esa época los reos también protagonizaron historias de superación en las que lograron sobreponerse a aquel sufrimiento. Precisamente una de ellas fue la de Anna Kauderová, una joven checa que, sin llegar a los treinta años y a pesar de haber sido encarcelada en Auschwitz y Mauthausen, logró esconder a los guardias que estaba embarazada y dar a luz a una niña (Eva) que, finalmente, sobrevivió a aquel horror. Todo ello, arriesgando su propia vida. Y es que, si los alemanes se hubiesen percatado de que estaba encinta, habrían acabado con su vida.

La historia de Anna y Eva es una de las que ha recopilado la escritora y periodista del Wendy Holden en su último libro “Nacidos en Mauthausen” (RBA). En la obra, la británica narra la vida de tres mujeres que lograron escapar de demonios ataviados con la esvástica como Josef Mengele para, tras todo tipo de penurias, dar a luz a sus pequeños en este campo de concentración ubicado en Austria. “El libro trata de tres madres que desafían a la muerte para poder garantizar la vida de sus hijos. Tres madres que, cuando empezó la guerra, eran jóvenes y, aunque provenían de fami-lias acomodadas, tuvieron que soportar los mayores horrores de la guerra. Fueron madres que, además de ser capaces de tener a sus hijos en un campo de concentración, les construyeron vidas nuevas una vez que salieron de allí”, explica la autora.

UNA NIÑA ACOMODADA

Anna Kauderová vino al mundo un 20 de abril de 1917 en Trebechovice pod Ore-bem, una pequeña ciudad ubicada en la República Checa. Desde pequeña destacó por su alegría y por ser la favorita de sus padres y hermanos. Por ello, y como ella misma afirmó posteriormente, vivió siem-pre un poco “mimada”. A su vez, durante los años en los que la guerra no arremetía con fuerza sobre Europa, esta checa fue una gran atleta y una amante de los deportes. No en vano llegó a ser campeona de su país en natación. Tampoco era una ma-la estudiante, aunque de vez en cuando se saltaba alguna clase para disfrutar de una bebida junto a sus compañeros y amigos. A los 11 años se convirtió en una de las pocas judías de su edad en asistir al Liceo para chicas de Hradec Krávolé, lo que le granjearía una educación considerable para la época.

La de Anna (o Anka, como la llamaban cariñosamente sus amigos y familiares) era, en definitiva, una vida feliz y sin preocupaciones de ninguna clase. Esta bella checa ni siquiera se molestaba en pensar qué estaba sucediendo a nivel político en Europa, pues el mundo acababa de vivir una Guerra Mundial y, a su parecer, los países habían aprendido la lección. “Nunca pensamos que fuera a pasarnos nada, nos creíamos invencibles”, explica la che-ca en una entrevista recogida por Holden en su obra. No obstante, la joven estaba muy equivocada. Así lo supo cuando, en 1938 (después de mudarse a Praga), Hitler se anexionó por las bravas Austria. A partir de ese momento todo cambió para ella. Para empezar, sus padres fueron expulsados del negocio que habían regentado toda la vida (una fábrica de cuero), les congelaron su dinero y les requisaron una buena parte de sus bienes.

Y lo preocupante es que aquello no fue lo peor, pues después empezaron los cierres selectivos de universidades y la se-gregación. “La cosa empeoraba por mo-mentos, pero como a todo te acostumbras en la vida, a aquello también me acostum-bré. Primero no se nos permitía esto y al día siguiente tenías que renunciar a aquello, pero lo hacías”, señala Anka. Así continuó la situación hasta que, en septiembre de 1941, los soldados de Hitler tomaron una decisión que sería tristemente recor-dada: la de obligar a los judíos a coserse en el pecho de sus chaquetas una estrella de David amarilla para que todo el mundo pudiese reconocerles por la calle. Curiosa-mente, y aunque sabía que esto era una forma de denigrarles, la joven no se mostró avergonzada, sino orgullosa de su distintivo. De hecho, siempre que podía se lo ponía con sus mejores ropas.

Con todo, y a pesar de estar rodeada de todo aquel sufrimiento, Anka logró algo im-pensable en un país lleno hasta los topes de soldados de la “Wehrmacht”: encontrar el amor. El afortunado en cautivar a una joven tan bien parecida fue Bernhard Na-than, un judío de origen alemán conside-rado positivamente por los germanos debi-do a su marcado acento germano y a su capacidad manual como carpintero. Am-bos se casaron en 1940 pensando que, a pesar de lo que se estaba viviendo en su país, la situación nunca llegaría a mayores. Desgraciadamente estaban equivoca-dos, y así quedó claro cuando, en noviembre de 1941, los nazis enviaron a “Bernhard” junto a otros mil hombres al recién estrenado gueto de Terezín (a pocas horas en tren de Praga).

PRISIONERA DE LOS NAZIS

Por entonces los nazis afirmaban que este campo de concentración era realmen-te una ciudad de vacaciones preparada especialmente por Hitler para los judíos. De hecho, creían que había tan poco sitio que solo podrían acudir a ella unos pocos privilegiados… los mejores de los mejores. Por ello, Anka no se preocupó cuando Bernhard fue enviado allí como parte de la división de carpinteros con el objetivo de acondicionar el lugar para la llegada de los residentes principales. Fue también por ello por lo que, cuando recibió una nota en la que le decían que podría reunirse con su esposo en aquel lugar idílico, no dudó ni un segundo e inició el camino hacia Terezín ataviada con sus mejores vestiduras.

Cuando llegó a su destino, sin embargo, se percató de lo que sucedía realmente.

Aquello no era una residencia vacacio-nal, sino un centro de reclusión para judíos en el que las condiciones de vida eran ho-rribles. Los edificios estaban llenos hasta los topes de literas estropeadas, no había calefacción, los colchones en los que de-bían dormir eran de paja -y contenían cientos de ácaros- y apenas les daban de comer. A su vez, el hedor era insoportable, pues solo les permitían lavarse la ropa una vez cada seis semanas. Acababa de co-menzar su vida en un campo de concen-tración. El único alivio que tuvo fue poder ver (en contadas ocasiones, eso sí) a Bernhard, con quien solía escaparse para dar rienda suelta a su amor a pesar de que era algo prohibido.

MUERTE Y VIDA

En aquella horrible situación, atrapada, sin nada que llevarse a la boca, y viviendo entre chinches, Anka y Bernhard decidie-ron tener un hijo. Para ello, aprovecharon un encuentro que pudieron mantener a es-paldas de los guardias de las SS (quienes no dudaban y disparaban a matar si veían que algún judío intentaba “perpetuar su raza”). Su intento fue fructífero y, en ape-nas unas semanas, los tortolitos se perca-taron felizmente de que iban a ser “papás”. Entre hambre, torturas y muerte, pero lo habían logrado. Con todo, sabían que no habría nada peor que informar de ello a alguien, pues los niños no eran bien recibidos entre los nazis. De hecho, la checa ni siquiera a sus compañeras de celda. La razón era sencilla: si sentían miedo, podían delatarla.

Sin embargo, hubo un momento en que la mujer no pudo esconder más su inci-piente barriga. “Al final, los oficiales del cuartel se enteraron de ello y obligaron a Anka a firmar unos documentos en los que daba permiso a las SS para que, tras na-cer, fuera asesinado mediante eutanasia”, explica la autora. La crueldad de los guar-dias no tenía fin. Por ello, cuando la joven (entonces de 26 años) dio a luz a su pe-queño el 2 de febrero de 1944, se limitó a sollozar y sollozar pensando que -en cual-quier momento- un soldado con el unifor-me alemán entraría para llevarse al niño. “Al final, por un golpe de suerte el niño so-brevivió, no se sabe la razón, pero no fueron a buscarle. No obstante, a los dos meses murió por una enfermedad que con-trajo en el campo de concentración”, aña-de Holden. Con todo, y a pesar del sufri-miento que sobrevino a este matrimonio, semanas después se propusieron concebir otro bebé para tratar de olvidar lo sucedido con el primero.

HACIA EL INFIERNO

Las siguientes semanas pasaron sin ningún cambio para Bernhard y Anka, quien -como señala en el libro la autora anglosajona- solían eludir a los soldados nazis para verse y estar juntos siempre que podían. Sin embargo, mientras la tran-quilidad reinaba en Terezín, los aliados avanzaban decididos desde todas partes de Europa recuperando el territorio con-quistado por los nazis. En su camino libe-raban también todos los campos de con-centración que hallaban e interrogaban a fondo a los supervivientes para conocer las prácticas alemanas de primera mano. A pesar de que, a día de hoy, lo sucedido en aquellos centros de muerte es de sobra conocido, por entonces era un secreto pa-ra el mundo, por lo que más de un soldado tuvo que apuntar incrédulo decenas de historias de torturas, asesinatos en masa y trabajos forzados.

El fin del nazismo parecía estar cerca, pero los hombres de Hitler todavía estaban dispuestos a dar el último coletazo para esconder las “pruebas del delito”. Por ello, comenzaron a trasladar a los miles de pre-sos que habían confinado hacia campos de concentración ubicados en el interior de Alemania. De esta forma, pretendían ga-nar tiempo para asesinar a los miles y miles de reos confinados y que, sencilla-mente, no pudiesen contar a los aliados las penurias por las que habían pasado. Por su cercanía con Praga, uno de los primeros lugares en ser desalojados fue Terezín, de donde sacaron rápidamente a los hombres más capaces para evitar que se formara una revolución. Entre ellos se encontraba Bernhard, a quien informaron que viajaría hasta Auschwitz (una región que era sinónimo de muerte y dolor). Poco después, los germanos dieron la opción a las familias de estos sujetos de marcharse con ellos. Anka, a pesar de que sospe-chaba lo que le esperaba en aquel paraje, acudió.

Anka llegó a Auschwitz en el verano de 1944. Como otras tantas, en un tren ates-tado de gente, enfermedades y putrefac-ción (pues a los reos no se les permitía salir para hacer sus necesidades). Al en-trar al campo, se tuvo que enfrentar al cruel doctor del lugar. “En aquella época Josef Mengele, el apodado Ángel de la Muerte, se dedicaba a ha-cer los exámenes de todos los nuevos internos que llegaban al campo en bus-ca de “ganado” que fuese lo suficientemente joven y fuerte para poder trabajar construyendo todo tipo de equipamiento militar. Los que fuesen viejos, estuvie-sen algo enfermos o que padeciesen, por ejemplo, algún sarpullido, no le inte-resaban. Los consideraba débiles y los enviaba a las cámaras de gas”, explica Holden.

Las mujeres embarazadas formaban parte de este grupo. Sin embargo, no solían enviarlas a la cámara de gas, sino que prefería realizar con ellas todo tipo de crueles experimentos genéticos. Sobre to-do con las que estaban encintas de geme-los, sus favoritas. “Cuando el doctor Men-gele tenía dudas sobre si una mujer estaba embarazada o no, hacía una columna con ellas y se lo iba preguntando una por una. También solía estrujarles los pechos para ver si salía leche. Si eso sucedía es que estaban embarazadas e iban derechas a su laboratorio. Anka fue una de ellas, pero logró ocultar su embarazo durante aquel examen”, añade la escritora. Aquella men-tira permitió a su futura hija vivir y no viajar al otro mundo días después.

No obstante, nuestra protagonista tuvo que vivir sabiendo que, si se enteraban de que estaba embarazada, la someterían a todo tipo de torturas. “Hubo otro caso pare-cido en el que una presa logró eludir los exámenes nazis. Cuando Mengele se en-teró de que una mujer que había estado embarazada no se lo había dicho en un primer momento y había conseguido enga-ñarle, decidió esperar a que tuviera a su hijo y, posteriormente, ató a la madre una cinta alrededor de los pechos. Ella no pudo dar de comer a su pequeño, por lo que solo podía esperar a que muriese de hambre. La situación siguió igual hasta que un médico se apiadó de ella y le dio morfina para que pudiese matar al niño ella misma sin que este sufriese”, finaliza Holden.

LA INFAME SITUACIÓN DE AUSCHWITZ

Tras arribar al temido Auschwitz, aque-llos que eran designados como “aptos para el trabajo” eran desnudados, rapados y se les obligaba a ducharse con agua helada y llena de suciedad. Después de ello, se les entregaba su “nueva” ropa. “En el campo había un gran montón de ropa de la gente que habían enviado a la cámara de gas. Los nazis tiraban a las mujeres la primera prenda que encontraban, fuese de niño, de hombre o de mujer. Esa es la que llevarían durante toda su estancia en el campo de concentración. En ocasio-nes les lanzaban zapatos, y en otras no. Puede parecer algo sin importancia, pero en pleno invierno –el de ese año fue uno de los más crudos- muchas morían de frío si iban descalzas. Además, si les tocaban zapatos demasiado pequeños se les hacían ampollas que se les aca-ban infectando y les podían provocar la muerte”, completa la autora. Anka tuvo suerte, pues le tocó un vestido largo que le permitía esconder su embarazo y unos zuecos.

La comida no era mejor. Tal y como señala Holden, por la mañana les daban agua sucia con un ligero tono negro y apenas un sutil sabor a café. Era todo lo que desayunaban. La comida era igual de infame, pues solía ser una sopa su-mamente aguada en la que, aquellos que tenían suerte, hallaban un trozo de ver-dura. La carne o el pescado solo estaban en los sueños de los presos. Esta “deli-catessen” era acompañada de un cuscu-rro de pan seco y, usualmente, lleno de insectos. Finalmente, la jornada acababa con una taza del mismo “café” de la mañana. Una dieta que, sin duda, no superaría las 300 calorías, cuando las recomendadas para un adulto sano son entre 1.500 y 2.000 (y eso, si no tiene desgaste físico).

“Después de una estancia en Ausch-witz mandaron a Anka a una fábrica de aviones. Los alemanes da-ban en ese momento mu-cha importancia a ese lugar porque sabían que una de las pocas posibilidades que tenían para ganar la guerra era hacerlo por aire. Que-rían, por lo tanto, que se produjese mucho y muy rá-pido. Nos encontramos con una mujer que nunca había realizado un trabajo físico y que tuvo que trabajar jorna-das de 12 horas siete días a la semana prácticamente sin descanso”, destaca la periodista y escritora. Des-de ese momento, y embarazada como estaba, Anka tuvo que caminar todos los días desde los barracones hasta la fábrica. Y eso, a pesar de que en pleno invierno dar un solo paso sobre la nieve era un esfuerzo inconmensurable.

CAMINO DE MAUTHAUSEN

Anka logró sobrevivir los meses siguientes en Auschwitz, un sufrimiento que tuvo que soportar sin su amado esposo, a quien nunca volvió a ver a pesar de su fe. Y es que, la joven solía decir a sus compañeras que no tardaría en reunirse con él. Ellas, por su parte, respondían que sí, pero que en las chimeneas de los hornos crematorios. Fuera como fuese, lo cierto es que a principios de abril de 1945 los nazis no tuvieron más remedio que volver a reu-bicar a una gran cantidad de presos ante el avance masivo de los aliados y su llegada a los campos de concentración más controvertidos del Tercer Reich. Fue entonces -mientras Adolf Hitler respiraba sus últimas bocanadas de aire en un Berlín asediado- cuando la joven checa recibió la orden de subirse a un transpor-te.

Para saber más: Sexo, alcohol y de-sesperación; los últimos días en el bún-ker de Hitler

“Un día le dijeron que iban a trasla-darla a Buchenwald para exterminarla, pero tuvo la suerte de que, a la jornada siguiente, las fuerzas aliadas liberaron ese campo, por lo que no pudieron lle-varlas allí. Aun así, la metieron en un tren. Este viaje se prolongó durante 17 días en los que no comió nada. Cada vez que el tren se paraba los guardias tiraban los cadáveres a las vías para deshacerse de ellos. El tren siguió su camino y pasó por Pilsen, donde se detuvo”, explica la escritora anglosajona en declaraciones a ABC.

Aquel espectáculo fue tan dantesco, que los alemanes de la zona pidieron que los reos fuesen liberados. “Cuando llegaron a la estación de tren y el encar-gado vio la situación en la que estaban las personas de su interior, movilizó al pueblo entero para que recogieran comi-da para ellos. Hicieron principalmente pan y sopa de patatas. A Anka le dieron un vaso de leche. Ella siempre había odiado la leche, pero en aquella ocasión le supo deliciosa. A su vez, afirmó que aquella leche, probablemente, le salvó la vida. El jefe de estación intentó convencer al comandante de que todas esas personas se quedasen allí. Le dijo que, al fin y al cabo, la guerra estaba perdida, pero el oficial le dijo que tenía órdenes de llegar a Mauthausen. Y así fue”, com-pleta Holden.

LA LLEGADA AL INFIERNO

Tras más de dos semanas en un tren sucio, lleno hasta los topes de personas enfermas y en el que el hambre era una compañera habitual de viaje, Anka vio el cartel de bienvenida al pueblo de Mauthausen (ubicado en Austria) el 29 de abril de 1945. Un día antes de que Adolf Hitler se metiera una bala en la mollera, los alemanes seguían descargando a miles de personas en aquel lugar para acabar con ellas de una forma u otra. Aquel emplazamiento era conocido como el “quebrantahuesos”, un apodo que se había ganado a pulso después de que -durante años- miles y miles de personas dejaran la vida en la denominada “Esca-lera de la muerte” (una ex-tensa escalinata ubicada a las afueras y por la que, casi a diario, los nazis arrojaban a decenas de presos, que acaban falleciendo por los golpes).

Cuando reconoció aquel nombre, los nervios ataca-ron a Anka. “En cuanto vi escrito aquello que no quería ver… me puse de parto. A pesar de que era lo últi-mo que había querido ima-ginar, allí estaba. Era un hecho. (…) Tenía tanto miedo que me puse de parto. Mauthausen poseía la misma categoría que Auschwitz. Cáma-ras de gas, selecciones… Vamos, que se trataba de un campo de exterminio”, explicó la propia checa en una entrevista posterior con Holden. Casi al instante, y antes de que los germanos empezasen a descargar al resto de prisioneros, co-menzaron las contracciones. El bebé venía al mundo y, para desgracia de su ma-dre, lo iba a hacer sin atención médica y en medio de un campo de concentración. Al menos, y como siempre dijo la checa, las vistas eran preciosas desde aquel lugar. “Al llegar a Mauthausen hacía un día precioso, soleado y el paisaje era realmente bonito. Era una escena cam-pestre con prados y flores”, destaca.

EVA VIENE AL MUNDO

Al percatarse de los gritos y las contracciones, los alemanes sacaron a rastras del tren a Anka y, frustrados por no saber qué le sucedía, la arrojaron con gran ira a un viejo carromato en el que habían ido recogiendo a todas aquellas mujeres enfermas que presentaban síntomas de tifus. Fue en ese armatoste equipado con un par de ruedas y lleno de esqueletos humanos apilados unos enci-ma de otros, en el que la checa tuvo que dar a luz. “El carro apestaba, estaba lle-no de barro y me encontraba con aque-llas criaturas sin pelo y envueltas en harapos. Eran moribundas comidas por los piojos; aquellos bichos estaban por todos lados. Las pobres mujeres, incons-cientes, se apoyaban en mí o yacían tumbadas sobre mis piernas. Yo iba sen-tada y el bebé empezó a salir. Solo tenía un miedo: que el pequeño no sobrevi-viera”, señalaba la misma Anka.

Pidió ayuda, pero nadie se la dio, aun-que un alemán le dijo que no se preocu-pase y gritase lo que quisiese. Nunca supo si el soldado se lo decía en serio o no era más que una cruel broma. Fuera como fuese, esas palabras le sirvieron para desahogarse a gusto y soltar por la boca todo el dolor que acumulaba en el vientre. Finalmente, y cuando el sol se ponía, el bebé de Anka vino al mundo totalmente desnutrido por la falta de alimento de su madre. Lo primero que vio al nacer fue el campo de concentración de Mauthausen. A los pocos minutos los alemanes la lleva-ron a la enfermería (quizás sabiendo que ya poco debían a Hitler y a Alemania, pues la guerra estaba tocando a su fin) e hicie-ron llamar a un médico para que, me-diante un cachete, hiciese llorar a su bebé. No hubo eutanasia, no hubo muerte, solo hubo alegría, una alegría que llegaron a compartir algunos soldados germanos. Po-co tiempo después, el 5 de mayo, los aliados liberaron el campo. En su interior se hallaban, todavía con vida, Anka y su pequeña Eva, como decidió llamar a su hija. Habían sobrevivido a un infierno.