lunes, 27 de marzo de 2017

Mujer, la fuerza invisible del agro cruceño

Peinando las puntas de sus dos trenzas largas y negras, Remigia Andaluz observa la "cosechadora del año”, maquinaria que llegó a la Expo Soya 2017 en Santa Cruz. Curiosa pregunta las características tecnológicas, el costo, la capacidad de trabajo de hectáreas por hora y otros aspectos que sólo a alguien experto en el agro se le ocurrirían.

Junto a ella se aglomeran otras cinco mujeres. Todas llevan polleras de pliegues mullidos como muestra de su origen quechua migrante. El pequeño grupo es parte de la nueva fuerza emergente del agro cruceño, aquella liderada por mujeres que no sólo participan en la producción familiar sino que por distintos motivos se han convertido en sus responsables directas.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 2014 -en el marco del "Año de agricultura familiar”- en Bolivia el 85,7% de las mujeres del área rural se dedican a la agricultura, la pesca y la cría de ganado. Los datos añaden que este trabajo realizado dentro del núcleo familiar no es remunerado y es ampliamente subestimado.

"Ya somos más las mujeres agricultoras. Venimos a este tipo de eventos para actualizarnos y mejorar nuestra cosecha. Ahora estamos viendo qué maquinaria comprar”, dice Remigia.
La cosechadora que observa es "un sueño” pero está lejos de su alcance. Ya ha sido vendida por más de 400 mil dólares.

Al ver a las interesadas, David Oropeza, gerente general de la Comercial Industrial Agropecuaria CIAGRO, señala que si bien la mujer es parte importante, las que son productoras cabeza de cultivo y de hogar son pocas. Asegura que en su cartera de clientes, de los más de 2.000 productores registrados sólo de 10 a 12 son mujeres.

"No son muchas las mujeres en el agro. Generalmente son viudas que asumen la responsabilidad del esposo o que han sufrido abandono”, explica y añade: "Y aunque muchos no lo crean, son muy buenas y yo diría las mejores agricultoras”.

La presencia femenina ha sido notada por todas las asociaciones de productores. Sin embargo, no logran precisar un número.

Freddy Taboada, uno de los representantes de los productores de maíz de San Julián, calcula que de los 230 afiliados "unos 30” son mujeres.

"Tenemos productoras que salen adelante y participan de forma muy activa. Aún son pocas pero están creciendo”, afirma.

El panorama sin precisión se repite en otras asociaciones. El gerente técnico de la Asociación de Productores de Oleaginosas Anapo, Richard Trujillo, indica que entre activos y pasivos cuentan con 8.000 productores.

"No sabría precisar el porcentaje de ellas. Pero son muy importantes, en nuestra institución tenemos directoras mujeres como Silvia Vale que es productora y representante”, sostiene.

Explica que antiguamente se ponía la propiedad a nombre del esposo y era éste el que daba la cara. "Pero en los últimos años hemos visto un repunte importante en la participación de la mujer, están creciendo”, dice.

En el país, la Ley 3545 de Reconducción de la Reforma Agraria de 2006 establece: " Se garantiza y prioriza la participación de la mujer en los procesos de saneamiento y distribución de tierras. En caso de matrimonios y uniones conyugales libres o de hecho, los títulos ejecutoriales serán emitidos a favor de ambos cónyuges o convivientes que se encuentren trabajando la tierra, consignando el nombre de la mujer en primer lugar. Igual tratamiento se otorgará en los demás casos de copropietarios mujeres y hombres que se encuentren trabajando la tierra, independientemente de su estado”.

Pero Oropeza, Taboada y Trujillo coinciden en algo. Si bien aún hay títulos a nombre del hombre, es la mujer la que hace la administración. "No sé cómo será en otras partes pero acá en la inversión ellas se imponen”.

La cosechadora que contempla Remigia tiene un mapeador satelital de la parcela, contador de grano y capacidad de operar con piloto automático. Tiene la fuerza de 300 caballos, con seis metros de corte y es capaz de cosechar soya a cinco hectáreas por hora, ideal para el grande o mediano productor, pero no para el pequeño, grupo de la mayoría de las mujeres del agro.
"Estamos entre los pequeños y medianos. Es linda, pero para mí necesito algo pequeño, será cuando me expanda”, afirma Remigia sin dejar de soñar.

"Olguita”, de tenista a cañera

Olga Riveros es una mujer elegante, rubia y de ojos muy claros. Tiene un trato cariñoso y muy accesible. No habla de ella misma, porque los demás se encargan de esa tarea algo incómoda para ella.

"Lo tengo que decir, porque ella no lo hará. Olguita (como le dicen de cariño) es un gran valor de la agricultura. Es la muestra de que las mujeres hacen patria produciendo”, señala Gary Rodríguez, gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

Previo a su incursión en el agro, Riveros destacó dentro de otros espacios que hasta su llegada fueron ocupados por hombres. Su pasión desde niña fue el tenis.

Con varios títulos departamentales y nacionales como antecedente, en 2004 asumió la jefatura de la Unidad Departamental del Deporte de Santa Cruz. Convirtiéndose en la primera mujer en asumir dicho cargo prefectural.

En 2007, tras la muerte de su esposo Walther Aguilera -con quien tuvo cuatro hijos-, Olguita tuvo que asumir la administración de la empresa que él dejaba. "Él murió produciendo caña y ella asumió continuar la tradición familiar”, afirma Rodríguez.

La nueva responsabilidad implicó un giro en su vida. De la noche a la mañana su pasión encauzada en el fomento del deporte se volcó en una nueva. En la de una productora de caña.
En una anterior entrevista señaló: "Se triplicaron mis responsabilidades para poder mantener nuestra producción de caña y participar en las instituciones cañeras. Tuve que alejarme de mi voluntariado deportivo de años. Ahora vivo muy atareada como agropecuaria y tratando siempre de ser un buen ejemplo para mis hijos, de guiarlos y apoyarlos, de estar con ellos y no fallarles”.

Su trabajo es reconocido y con él se ha ganado un sitio como secretaria general en el directorio del Ingenio Azucarero Guabirá (IAG). Su nueva pasión aflora cada vez que habla de la caña, el proceso de producción o de las necesidades de los productores.

Remigia: Somos muchas mujeres

Remigia Andaluz, apenas llega a los 40 años. Su piel bronceada y sus trenzas son la marca de su procedencia quechua. Nació en Cochabamba pero ahora vive donde está su tierra, en San Julián.

"San Julián es como una Bolivia chiquita, hay de todos los departamentos. Hay gente de Sucre, Beni, Tarija, Chuquisaca, La Paz, Oruro, Potosí y Pando”, afirma contenta.

Pero sin duda, la gran mayoría de ellos son migrantes del occidente del país. Son gente del altiplano que deja su tierra de origen en busca de oportunidades y una mejor calidad de vida. Las mujeres son parte importante de este movimiento de gente.

"Somos varias mujeres en el agro, no se siente porque no todas están dentro de las organizaciones de productores que tenemos en Santa Cruz”, indica Remigia.

Explica que una parte se une a las asociaciones para conseguir apoyo para su producción. En estos grupos grandes buscan capacitación tecnológica o conocer de cerca la experiencia de los productores antiguos para aplicarla en sus cultivos. Mientras que otras se agrupan en pequeñas células.

"Pero otras prefieren trabajar solitas y mantener su tierra y su siembra de forma independiente. Solas comercializan directamente en los mercados que llegan a la población. Como del productor al consumidor”, manifiesta.

Muchas de sus compañeras llegaron a Santa Cruz con sus hijos para la época de cosecha y decidieron quedarse para conseguir su propia tierra. Las que llegaron solas trabajaron duro para traer a sus familias.

"Las mujeres asumimos el agro porque no queda de otra. En algunos casos porque sus esposos mueren, en otros porque ellos se van a sus tierras de origen o a buscar trabajo y ya no vuelven o simplemente porque hay que buscar una forma de vivir; así entré en el rubro”, afirma Remigia con mucho orgullo en su voz.

Juana: Ahora hay más mujeres

Juana Días Mamani es algo tímida, de cabellos algo canosos y ojos pequeños. Su sonrisa emana un aroma a coca mezclada con azúcar y sus manos muestran al tacto las marcas duras y ásperas del trabajo duro en el campo y el hogar.

Junto con su esposo tiene un terreno de 20 hectáreas en el sector Alonzo Fernández. Ahí siembran soya unos años y otros, maíz. "Somos propietarios del terreno”, asegura sobre las 20 hectáreas que están a nombre de su esposo.

"Soy parte de los productores pero es mi esposo el que siembra soya”, asegura para poder explicar su papel dentro de la producción. Para ella es una tarea mancomunada en la que, a pesar de no ser la responsable directa, trabaja con esfuerzo y cariño.

Para ella los roles aún no han cambiado. Como mujer trabaja en el campo y también en las labores del hogar.

"No sé con exactitud cuántas mujeres serán responsables directas, pero todas las mujeres trabajamos junto a nuestros esposos en el rubro”, manifiesta.

Sin embargo, aclara "pero aquellas que son cabeza de familia siempre son mucho menos que los hombres. Ahora hay más que antes pero aun así no todas consiguen la titularidad de la tierra”, afirma.

Asegura que tampoco las plagas hacen la diferencia. "A cultivos de hombres o de mujeres la plaga ataca por igual. Nosotros lo hemos perdido casi todo y otros de nuestros terrenos ya lo estamos alquilando a un brasileño”, manifiesta.

Acepta que conseguir los créditos es muy difícil tanto si una está en pareja o sola. "Pero debe ser más difícil si no tienen ni el derecho sobre la tierra”, lamenta.

Por su experiencia y tiempo dedicado a la agricultura, al caminar en medio de los sembradíos es capaz de reconocer las primeras señales de las plagas como los chinches, la roya o los ácaros.
Distingue con gran facilidad entre los diferentes tipos de suelo o de maleza.

Una campaña contra a violencia desafía a los hombres a pintarse una uña de rojo

La empresa estatal Mi Teleférico, en coordinación con el Ministerio de Culturas, el Banco Interamericano de Desarrollo, OXFAM y la Coordinadora de la Mujer, lanzó este lunes la campaña "Me comprometo a defender los derechos de las mujeres", que desafía a los hombres a pintarse una uña de rojo como muestra de lucha contra la violencia.

"Para luchar contra la violencia tenemos que comprometer a los varones. (...) Por eso hoy queremos viralizar un compromiso con los varones, que todos los varones nos comprometamos a respetar los derechos de la mujer, a eliminar cualquier tipo de violencia en nuestras relaciones y a través de las redes sociales hagamos un compromiso de no más violencia contra la mujer y lo haremos de una manera singular", dijo la autoridad y acto seguido se pintó la uña del dedo anular con esmalte rojo.

"El dedo anular está conectado con el corazón para decir no más violencia hacia la mujer", agregó Dockweiler.

La autoridad recordó que el año pasado se realizó una similar campaña y señaló que aunque se tuvo gran aceptación de las mujeres no se logró involucrar a los hombres. Dockweiller pidió también a los medios de comunicación difundir las campañas de prevención.

Tras la convocatoria, invitó a algunas autoridades y pesonalidades a sumarse a la campaña y también les pintó un dedo con el esmalte.

La ministra de Culturas, Wilma Alanoca, agradeció a Dockweiler por hacerle participe de la campaña. "Quiero felicitar a Mi Teleférico por esta iniciativa tan creativa y apoyemos a esta campaña para defender los derechos de todos y todas", señaló.

jueves, 23 de marzo de 2017

Oposición, oficialismo y entidades contra el aborto

Luego que se estableciera una comisión para tratar el proyecto de Modificación al Código Penal, donde se tenía previsto cambiar el artículo 157, para despenalizar el aborto por algunas causales, legisladores de oficialismo y oposición se dieron cita junto a organizaciones civiles para demandar el respeto por la vida, como lo establece la Constitución Política del Estado (CPE).

DEFENSA DE LA VIDA

En ese marco, representantes de la Plataforma en Defensa de la Vida que la pasada semana se declararon en estado de emergencia pidieron audiencia con el presidente Evo Morales para plantearle su postura sobre este tema, antes que la modificación de la norma sea aprobada en el Parlamento.

En tanto, el diputado de UD, Amilcar Barral, afirmó su respaldo al pedido de esta entidad que agrupa a varias iglesias, cívicos y otras entidades.

Por su lado, el senador René Joaquino afirmó que se tratará de llegar al mejor acuerdo posible para que se respete lo que establece la CPE. Dijo que hablar de aborto es hablar del asesinato de un ser indefenso.

“No podemos permitir la legalización del aborto, porque nuestra Constitución respeta la vida, sin embargo, en Bolivia y en otros estados del mundo, de manera excepcional, se permite el aborto, por eso, de manera general, en Bolivia vamos a escuchar las opiniones de las organizaciones, entidades, tanto académicas, sociales y religiosas para poder tomar la decisión más correcta”, manifestó.

CONSTITUCIÓN

Según la CPE, artículo 15, párrafo I, establece:

“Toda persona tiene derecho a la vida y a la integridad física, psicológica y sexual...”.

Además, el artículo I, Párrafo II del Código Civil, expresa:

“Al que está por nacer se lo considera nacido para todo lo que pudiera favorecerle, y para ser tenido como persona basta nacer con vida”.

El nuevo Código del Niño, Niña y Adolescente declara:

“Se considera niño o niña a todo ser humano desde su concepción” (Art 5).

La modificación al artículo 157, del Código Penal, plantea que el aborto no se considere delito cuando se realice durante las ocho semanas de gravidez, por única vez y, además, la mujer se encuentre en situación de calle o pobreza; no cuente con recursos para la manutención; sea madre de más de tres hijos y no cuente con recursos y sea estudiante.

miércoles, 22 de marzo de 2017

“Las mujeres ayudan a perpetuar el modelo de dominación del hombre”

“El machismo es uno y sus efectos son igual, venga del hombre o de la mujer”. Con esta frase, la escritora, cronista y periodista peruana Gabriela Weiner defendió a las mujeres en un debate organizado por BBCMundo, en el que el tema principal giraba en torno a la siguiente pregunta: ¿Son las mujeres tan machistas como los hombres en América Latina?

En este panel, la caricaturista argentina Maitena Burundarena y la psicóloga y conferencista chilena Pilar Sordo sostenían la idea de que son las mujeres las que inculcan a los hombres ser machistas.

El reportaje de BBCMundo concluyó que la pregunta de si las mujeres son más o menos machistas que los hombres no quedó completamente dilucidada a lo largo del debate, pero se dejó entrever que las mujeres, de alguna manera, ayudan a perpetuar el modelo de dominación de los varones.

Por ejemplo, sostuvo Maitena, algunas madres transmiten a sus hijos ideas machistas cuando consideran que su hija que se acuesta con varios hombres “es una puta”. Y si es el varón el que asume esta actitud, es un galán, un playboy, “lo aplaude toda la familia”.

"Yo lo he notado como madre. Me he encontrado diciendo cosas o pensando cosas que después digo, ´esto es machismo puro y duro´".

Otro ejemplo que dieron las panelistas de machismo es acerca de la infidelidad. Pilar Sordo señaló que es muy común que cuando a una mujer le es infiel un hombre, la rabia se orienta contra la otra mujer. “Ella es la perversa, la mala, la bruja, la que sedujo, conquistó a ese pobre hombre, que nunca tuvo voluntad para resistir las conquistas de esa mujer”.

Asimismo, mencionó que muchas mujeres reconocen que prefieren tener un jefe hombre. “Esa mujer que llega al poder, como tuvo que romper barreras feministas para poder llegar, pierde la empatía con la solidaridad femenina (...) Nos falta esa complicidad”, aseveró Sordo.

MICROMACHISMO

Weiner puntualizó que hay hombres que aseguran no ser machistas, pero esperan que sus esposas hagan todas las tareas del hogar. “Eso es micromachismo. Son esas pequeñas cosas de la vida cotidiana que supuestamente no son machismo, pero que es machismo encubierto. Destruye igual”.

Para Pilar Sordo, el micromachismo se hace más visible cuando la mujer tiene éxito. “A ese hombre que en el discurso le alegra que a la mujer le vaya bien, le incomoda saber que ella gana más y tiene mayor reconocimiento”.

Agregó que las mujeres tienen que aprender a responsabilizar, “porque tendemos a proteger a los hombres en un montón de conductas para que al final no terminen haciéndose cargo de nada, y la responsabilidad cae en el mundo de lo femenino”.

Pero ¿qué es el micromachismo. Este término fue acuñado por el psicoterapeuta español Luis Bonino Méndez en 1991 para dar nombre a prácticas que otros especialistas llaman “pequeñas tiranías”, “terrorismo íntimo” o “violencia blanda”.

Este fenómeno incluye ideas, gestos, actitudes y comportamientos cotidianos, interiorizados y justificados como naturales, que condicionan el día a día de las mujeres.

“En definitiva, es una muestra más de la desigualdad entre hombres y mujeres”.

Algunas expertas consultadas por BBCMundo coincidieron con esa definición de micromachismo, aunque no todas están de acuerdo con el término.

"No me gusta el concepto micromachismo, porque hacemos creer que es inofensivo", explicó la activista y columnista colombiana Catalina Ruiz-Navarro, creadora del hashtag #MiPrimerAcoso.

"No tiene sentido distinguir entre micromachismo y el machismo propiamente dicho".

Esa posición la comparte Laura Aguirre, socióloga, cuya tesis se enmarca dentro de las perspectivas feministas críticas. "Es una violencia cotidiana que sufrimos las mujeres y que se desvaloriza", remarcó.

Por ello, tanto Ruiz-Navarro como Aguirre prefieren llamarlo machismo cotidiano y han hecho de él un tema recurrente en sus columnas.

BASE DE LA VIOLENCIA

Para algunos expertos, el micromachismo tiene un dimensión mucho mayor. "En las actitudes y acciones cotidianas de acoso y abuso hacia las mujeres se podría encontrar la explicación de por qué muchas, que no todas, son golpeadas, violadas, desaparecidas o asesinadas", argumentaba Aguirre con su columna.

"Al fin y al cabo, la lógica del hombre que grita a una mujer en la calle y el de un feminicida no son tan distintos", dijo Ruiz-Navarro.

"El primero cree que el cuerpo de la mujer está a su disposición, para que le adorne el día. Y el segundo también lo considera a su disposición, para llegar hasta sus últimas consecuencias quizá porque no lo obedeció", explicó.

Aunque ambas subrayaron que los micromachismos no son actitudes exclusivas de los hombres, y que las mujeres también participan de esa lógica.

"Nos educan en un sistema en el que nos pone una contra otra", dijo Aguirre. "Así, nosotras mismas incurrimos en comentarios como "parece puta" o "las mujeres son muy complicadas"".

Reconoció que en tiempos en los que no tenía información sobre la cuestión, ella misma solía ser cómplice de estas prácticas. "Me comportaba como los hombres y eso me dio un espacio entre ellos", recuerda.

"No había maldad consciente -son dispositivos mentales incorporados y automatizados, dice la literatura científica sobre el tema-, pero pones de tu parte para perpetuar esas actitudes", dijo.

"Y es bien triste darte cuenta de ello".

SIN EMPLEO

POR MACHISTAS

Si eres un hombre desempleado, ¿prefieres seguir sin trabajo a entrar a una profesión "para mujeres"? Para un número sorprendente de varones, la respuesta parece ser sí.

En Estados Unidos y muchas otras naciones industriales están desapareciendo puestos en ocupaciones tradicionalmente "masculinas", como la de obrero de una fábrica.

Al mismo tiempo, han crecido más rápidamente ocupaciones que la sociedad lleva mucho tiempo asociando con mujeres, como es el caso de la enfermería y otros trabajos en el sector de la salud.

La racionalidad económica indicaría que muchos hombres buscarán nuevos empleos en el sector emergente, pero la realidad indica otra cosa.

"Esto no está ocurriendo en Estados Unidos", le dijo a BBC Mundo Jane Dill, experta en asuntos laborales y de género de la Universidad de Akron.

"No hay muchos hombres entrando a profesiones tradicionalmente femeninas como la enfermería. Creo que lo que sucede refleja el estigma que todavía conlleva hacerlo".

Estudios señalan que un obrero blanco estadounidense típico, que por años se ganó la vida cómodamente en la línea de producción de una fábrica de automóviles que ya no existe, es muy reacio a buscar un nuevo trabajo como, por ejemplo, auxiliar de enfermería.

Aunque eso le cueste permanecer más tiempo en el desempleo.

El diario The New York Times, citando estadísticas del Gobierno de Estados Unidos, señaló que entre 2014 y 2024 se espera que la profesión de terapista ocupacional crezca en 43 por ciento y la de asistentes de fisioterapia en 41 por ciento . Pero los mismos datos muestran que 85 por ciento del empleo en terapia ocupacional y 68 por ciento en el de terapia física corresponde a mujeres.

En países desarrollados de América del Norte y Europa, incluyendo Estados Unidos y Reino Unido, se ha presentado incluso una importante inmigración de mujeres extranjeras para ocupar puestos en sectores como el de la enfermería, ante la dificultad de conseguir suficientes personas locales que estén dispuestos a trabajar en ese tipo de ocupaciones.

Esto al tiempo que los hombres de clase trabajadora en ambos países tienen niveles sustanciales de subempleo y desempleo.

Las leyes contra la violencia y otros delitos aún no cumplen su cometido

La noche del 13 de enero una mujer de 55 años fue asesinada en su vivienda de la avenida América y plaza Tarija, en la zona de la Muyurina. El informe médico forense concluyó que la víctima había sido violada y luego asesinada con tijeras.

Este fue el primer caso de feminicidio que se reportó en Cochabamba en 2017. La pasada gestión murieron en el país 104 mujeres a causa de la violencia machista, según un informe del fiscal general, Ramiro Guerrero.

Los cerca de un centenar de feminicidios perpetrados en el país, en 2016, son el resultado de la violencia machista, pese a que está vigente la Ley 348, que busca garantizar a las mujeres una vida libre de violencia.

La coordinadora de la Oficina Jurídica para la Mujer, Esther Otero, puntualizó que pese a todo, la aprobación de esta y otras leyes que reconocen la equidad entre hombres y mujeres constituyen un avance en ese sentido.

Señaló que, por ejemplo, si se habla de igualdad, ahora es posible ver a mujeres conduciendo vehículos de transporte público, trabajando en construcción como albañiles o en otros oficios.

Otero subrayó que se debe seguir luchando para que las mujeres reciban la misma remuneración que los hombres, especialmente cuando ocupan cargos similares y tienen la misma preparación.

Algunos estudios señalan que en Bolivia y en otros países, por una misma función laboral, el hombre es mejor remunerado, en algunos casos con salarios de hasta un 30 o 40 por ciento más, teniendo las mismas funciones y responsabilidades, puntualizó Otero.

A su turno, la directora de Género, Generacional y Familia de la Alcaldía de Cochabamba, Andrea García, señaló que la Ley 348 tuvo una respuesta más política que técnica.

LA LEY 348

Un análisis de la Ley 348 permite puntualizar que, según esta norma, la Policía tendrá las funciones de recibir denuncias de las mujeres en situación de violencia; practicar las diligencias orientadas a la individualización de los autores y partícipes, asegurar su comparecencia, aprehenderlos de inmediato en caso de delito flagrante y ponerlos a disposición del Ministerio Público. Además, podrá hacer seguimiento de la mujer por 72 horas con el fin de garantizar la eficacia de protección a la mujer en situación de violencia y otras personas que estuvieran en riesgo.

Esta ley busca acabar con la violencia machista y otorgar a la mujer una protección integral. Por ello, castiga el feminicidio con 30 años de prisión sin derecho a indulto.

Fija 17 tipos penales por los cuales será procesado la o las personas que ejerzan violencia en contra de la mujer, entre ellos aborto forzado con hasta ocho años de cárcel; lesiones gravísimas, hasta 12 años de cárcel; lesiones graves y leves, con tres años de trabajos comunitarios; violación, con un máximo de 20 años de prisión; y violación de infante niño, niña o adolescente con penas de prisión de 20 a 15 años.

Además, está el abuso sexual con condenas de 10 a 15 años de cárcel; rapto, entre cuatro a ocho años de presidio; mientras que la esterilización forzada será condenada con penas de entre cinco a 20 años.

Los acusados por actos sexuales abusivos tendrán una condena de cuatro a seis años; por padecimiento sexual de 15 a 30 años de cárcel; por acoso sexual de cuatro a ocho años; en tanto que otras tipificaciones nuevas son las llamadas violencia económica sancionada con cinco a ocho años de cárcel y la violencia patrimonial penada con una multa de 100 a 365 días.

Además, establece juzgados especiales para procesar los delitos de violencia y feminicidio; habilita certificados médicos de instancias públicas y privadas para las denuncias; prohíbe la conciliación y crea la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia.

La ley refiere 16 tipos de violencia contra la mujer, entre ellas la violencia física; feminicida; psicológica; mediática; simbólica y/o encubierta; contra la dignidad, honra y el nombre; sexual; derechos reproductivos; servicios de salud; patrimonial y económica; laboral; sistema educativo plurinacional; ejercicio político y de liderazgo de la mujer; institucional; y violencia contra la familia.

En 1994, el Estado boliviano suscribió ante la Organización de Estados Americanos, la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia hacia la mujer. El Gobierno se comprometió a reconocer como violencia hacia la mujer cualquier conducta basado en su género, que cause muerte daño, o sufrimiento físico, sexual o psicológico, tanto en el ámbito público o privado.

Ese año, en Bolivia se promulga la Ley contra la Violencia en la Familia y/o Doméstica, que establece una política de Estado ordenando sanciones contra los agresores y promueve medidas de prevención y protección física, moral y sexual de la mujer que vive una relación de violencia. Pero, no obstante de haberse introducido reformas, promulgado leyes a favor de la mujer, habiendo participado y ratificado su posición en la Convención Interamericana para prevenir la violencia hacia la mujer (1994), en la Conferencia de Beijing (1995), los avances son todavía lentos.

Leyes para erradicar el acoso político

La Ley del Órgano Judicial, la Ley del Órgano Electoral, la Ley de Régimen Electoral, la Ley del Tribunal Constitucional y la Ley Marco de Autonomía son las cinco normas que garantizan los derechos de la mujer en espacios públicos.

Está también la Ley de Seguridad Ciudadana para todos los operadores de justicia.

Víctimas de violencia sexual

Otra norma que busca proteger a la mujer es la Ley de modificación al Código Penal sobre delitos de violencia sexual (1997). Asimismo, están la Ley 2033 de protección a víctimas de delitos contra la libertad sexual (1999) y el Plan Nacional para la Igualdad de Oportunidades-Mujeres Construyendo la Nueva Bolivia, para Vivir Bien (2008).


Expertas sostienen que algunas mujeres reproducen el machismo en sus familias

María M. tiene 74 años y está convencida de que la mujer debe estar al cuidado del hogar y la educación de los hijos, mientras que el hombre tiene la responsabilidad de trabajar afuera para garantizar el sustento.

Cada vez que la familia de María se reúne en su casa, incluidos sus dos yernos, ella es la más severa con sus hijas. Les recuerda que deben portarse bien con sus esposos, no hacerles renegar y atenderles con prioridad.

María asegura que ella no conoció otro oficio que no sean las labores de casa, porque "la mujer debe quedarse en el hogar" y el hombre tiene que "ganar el pan de cada día". Recuerda que desde que era niña, su madre, Basilia, le inculcó esta educación y siempre funcionó bien para ella.

María tiene actualmente cuatro nietos, tres hombres y una mujer, y está convencida de que deben recibir la misma formación, "porque no se puede romper un esquema que ha estado vigente por décadas" y que, según ella, es "lo correcto".

Muchas mujeres, madres y abuelas, piensan de la misma forma que María, porque el patriarcado y el machismo operan en todos los ámbitos, no solo en el hogar, sino también en los espacios públicos y se transmiten de generación en generación, asegura la directora de Género, Generacional y Familia de la Alcaldía de Cochabamba, Andrea García.

A decir de la funcionaria, se ha generado un proceso de educación no formal, que está presente en todos los ámbitos y espacios, y que se utiliza para transmitir todas las conductas machistas y patriarcales.

La coordinadora de la Oficina Jurídica para la Mujer, Esther Otero, coincide con García, y puntualiza que la mujer es también machista, “porque al final el patriarcado nos educa de la misma manera, seamos hombres o mujeres”.

Otero afirma que algunas mujeres siguen transmitiendo, sin cuestionarse, los roles tradicionales que aprendieron desde niñas, en sentido de que ellas tienen que quedarse al cuidado de los hijos y del hogar y los hombres deben salir afuera a realizar un trabajo remunerado.

“Por este y otros motivos se dice que hay mujeres más machistas que los propios hombres y evidentemente es verdad, pero eso viene justamente por la educación que reciben”.

Este mismo criterio tiene la pedagoga Cecilia Cossío Romero, quien asegura que las mujeres son también machistas porque han sido educadas en una sociedad patriarcal.

“Una mujer ha visto a su padre golpeando a su madre, a su progenitor diciéndoles a sus hermanos que los hombres son machos. Y esto es reforzado por la mujer que afirma que una niña puede llorar, pero un niño no”.

EDUCACIÓN

García considera que para erradicar el machismo de la sociedad se debe implementar una educación no formal, en todos los ámbitos, con un enfoque de género, igualdad y equidad. "Caso contrario, no se podrá cambiar el sistema".

La misma opinión tiene Otero, quien señala que la educación es la principal herramienta para desterrar el machismo de la sociedad.

“La educación es la principal forma de instaurar el machismo y también para erradicarlo”.

Sin embargo, María M. está en desacuerdo con cualquier cambio que se pueda plantear. Ella insiste en que la mujer tiene su espacio en el hogar y en la educación de los hijos, y que el hombre debe ocuparse del sustento "como ha sido por décadas".

García puntualiza que el sistema patriarcal machista influye tanto en el hombre como en la mujer y los educa para que el primero realice determinadas tareas y la segunda otras.

Este sistema ratifica que las mujeres deben encargarse de la educación de los hijos y de las tareas del hogar, por lo que la misma mujer transmite esta ideología a sus hijos.

A las hijas, por ejemplo, se les enseña a cocinar, lavar y planchar, "se las prepara para el matrimonio y que renuncien a las oportunidades que puedan tener, por el bienestar de la familia”.

A los hombres, en cambio, se les recalca que deben ser los proveedores, que deben trabajar fuera de casa, alimentar a los hijos, salir los viernes y tener, en lo posible, varias chicas, porque eso les hace más machos y más fuertes.

La mujer forma a sus hijos como ella misma ha sido educada. "Es algo irónico, pero este sistema patriarcal se ha asegurado para que se reproduzca, de generación en generación, utilizando a la mujer como su mejor herramienta".

"Lamentablemente, las mujeres lo hacen pensando que eso es lo correcto".

García abunda que para luchar contra el machismo se debe empezar desde el lenguaje que uno utiliza, "debe tener siempre un enfoque masculino y femenino", niños y niñas, con el fin de hacer visible a la mujer.

Otro espacio en el que se debe trabajar es el privado, en la familia, porque ahí se aprenden los principales valores en los primeros siete años de vida. Si los niños crecen en medio de la violencia, y han sido testigos de que su madre y hermanas renunciaban a sus derechos, porque primero estaban los hombres, ellos reproducirán este sistema cuando formen sus propias familias, "con una estructura mental, incluso predispuesta a la discriminación y a generar actos de violencia contra las mujeres".

EN TODOS LOS ÁMBITOS

García afirma que el machismo, producto de una educación patriarcal, está arraigado no solo en el hogar, sino también en todos los ámbitos y estructuras de la sociedad.

Agrega que vivimos en una ciudad, en un país y en un continente absolutamente machista y patriarcal. Esta ideología está presente en todo el mundo, pero con más fuerza en los países latinoamericanos.

"Hemos vivido en este sistema de manera silenciosa por cientos de años, desde la colonización, que fue un factor fuerte para hacer que el machismo y el patriarcado se arraiguen en la sociedad".

García rememora que recién a partir de los crímenes (feminicidios) tan violentos que se cometieron en contra de mujeres en el país, y de los altos índices de agresiones contra ellas, es que se aprobó una ley, la 348, que tiene el objetivo de garantizar a las mujeres una vida libre de violencia.

Sin embargo, según García, esta norma ha tenido muchas falencias desde su implementación, debido a que su aplicación no es real, “porque no se han asignado los recursos suficientes y no se cuenta con un plan de trabajo ni con las herramientas técnicas desde el manejo de enfoque, pese a que han pasado casi cuatro años desde su promulgación”.

En el área de educación, hasta la fecha no se tiene un plan de implementación del enfoque de género en la currícula boliviana.

"Que esta ley no funcione como debería es sinónimo de impunidad, porque no se tiene un Ministerio Público fortalecido, como dice la ley, y no se cuenta con el recurso humano especializado ni capacitado en temas de violencia”.

García recuerda que la aprobación de la Ley 348 se impulsó a partir del asesinato de la periodista Hanalí Huaycho, el 11 de febrero de 2013, quien vivió durante varios años bajo la agresión física extrema.

ESCUELA DE PADRES

García señala que para erradicar el machismo se debe trabajar el enfoque de género y la igualdad entre hombres y mujeres. Con este fin, el municipio de Cochabamba ha implementado dos programas dirigidos a las familias: el fortalecimiento familiar y la escuela de padres.

La escuela de padres aborda diversas temáticas: derechos de las mujeres, educación de los hijos, los roles y estereotipos presentes en las familias, la comunicación asertiva y el enfoque de género.

Lo más importante de los cursos que se imparten en la escuela de padres es, según García, que se pase de la teoría a la práctica en las familias. Señala como uno de varios ejemplos, que un padre puede planchar la ropa y la madre arreglar la ducha, es decir, intercambiar los roles y romper los estereotipos que han estado vigentes por mucho tiempo.

La escuela de padres aborda también, con especial énfasis, la violencia contra la mujer y los hijos en el hogar.

Para la primera etapa de esta gestión (primer semestre) se han inscrito en la escuela de padres 500 personas, quienes se graduarán y recibirán sus diplomas una vez que terminen los módulos que tienen una duración de seis meses.

Las personas que terminan el curso tienen la tarea de invitar a otras familias de sus barrios, que necesitan de este apoyo, pero pueden asistir también las que requieren reforzar sus valores.

No obstante, García puntualiza que el 60 por ciento de quienes asisten a la escuela de padres es remitido por los juzgados de la Niñez y Adolescencia y de Familia; el 30 por ciento llega por voluntad propia y el resto es derivado por la Defensoría de la Alcaldía. Fortalecimiento familiar es otro programa que implementa la Alcaldía de Cercado en la zona sur de la ciudad, porque se ha verificado que en este espacio hay situaciones de violencia y alta vulnerabilidad en los niños y niñas.

Para este programa se eligen a 660 familias cada año y se trabaja en su fortalecimiento, especialmente en sus capacidades afectivas y de protección, se les enseña a convivir en forma armoniosa.

RESULTADOS

García asegura que los talleres que se imparten a las familias están teniendo "excelentes resultados". En 2016 se tuvo dos graduaciones y en una de ellas asistió toda la familia (los padres y los hijos) para recibir el certificado correspondiente, porque, según sus testimonios, lograron cambiar sustancialmente sus vidas, toda vez que se erradicó la violencia.

Juan y su esposa Irma (nombres cambiados) forman una pareja que estaba a punto de separarse por las constantes agresiones por parte del hombre, pero asistieron a la escuela de padres y decidieron darse una oportunidad.

"Este trabajo (con los dos programas) es altamente productivo porque hay dos actores en el tema de la violencia, el hombre y la mujer. Y muy pocas veces se trabaja con el hombre para que cambie sus conductas, que están arraigadas inconscientemente", puntualiza García.

Perfil

Un hombre machista es aquel que cree que la mujer es inferior intelectualmente, que él tiene privilegios que le otorga la vida por el solo hecho de ser hombre.

17 Tipos de violencia

La Ley 348, promulgada el 9 de marzo de 2013, reconoce 17 tipos de violencia.

Entre las más importantes están la física, la psicológica, la feminicida, la mediática, la encubierta, la sexual, la patrimonial y económica, la laboral, la institucional y en la familia.

Dirigente de Bartolinas pide luchar contra patriarcalismo

Margarita Q. tiene 42 años y asegura que durante 16 años vivió bajo la “tiranía” de su pareja, con quien se casó en 1993 cuando tenía 18 años, en una comunidad del municipio de Punata. Después de sufrir una vida de “golpes” y “recriminaciones” constantes, decidió, en 2009, poner fin a su “calvario”.

Tras finalmente obtener el divorcio, se mudó a Cochabamba, adonde una de sus hermanas se había trasladado dos años antes.

Margarita y su hijo de 17 años viven actualmente en el kilómetro 5 de la avenida Víctor Ustáriz, cerca de Pampa Grande. Atiende un local en el que vende pollos a la broaster. De su expareja no tiene ninguna noticia desde hace dos meses. La última vez que se reunió con él fue en Navidad.

Las agresiones contra las mujeres persisten todavía en las provincias de Cochabamba, afirma la secretaria de Actas de la Federación Departamental de Mujeres “Bartolina Sisa”, Francisca López, quien agrega que su organización trabaja para que desaparezca la violencia contra este sector.

La dirigente lamenta que algunos hombres agredan a sus esposas por el solo hecho de ser sus parejas, hasta el punto de causarles lesiones físicas por los golpes que les propinan.

“Las mujeres, cuando no tienen una buena orientación, aguantan las palizas. Pero tenemos que decir basta de toda esa humillación a la mujer”.

López pide a las autoridades competentes que les informen en qué municipios y provincias está todavía presente el machismo para que se oriente y capacite a las mujeres que viven en estos lugares.

López destaca que las últimas leyes que se aprobaron para garantizar a las mujeres un vida libre de violencia “son buenas”, pero lo que falta es educación para que el hombre y la mujer entiendan que se debe llevar a la práctica las normas y no se queden solamente en el papel.

“Lo que falta es la socialización de las normas y apoyo de las autoridades, pero pese a todo se avanzó en la lucha por los derechos de la mujer”.

La dirigente de las Bartolinas afirma que, a diferencia de años pasados, las mujeres tienen ahora varias oportunidades para estudiar, formarse, trabajar y destacarse en las diferentes actividades que antes eran consideradas exclusivas de los hombres.

López recuerda que la educación que se impartía en los hogares del país era machista y patriarcal, pero con más fuerza en el área rural, porque los padres enseñaban a los hijos determinados trabajos, propios de los hombres (en la agricultura), mientras que las tareas de las mujeres debían circunscribirse al hogar: el cuidado de los hijos y la cocina.

Ese es el caso, por ejemplo, de Margarita Q, quien estuvo a cargo de su hogar (cocinar y lavar) y debía atender a su esposo incluso cuando su embarazo estaba bastante avanzado.

Margarita relata que su esposo no tenía la menor consideración con ella y siempre le recordaba que un hombre no se podía dedicar a determinadas tareas (del hogar), porque para eso estaban las mujeres.

López considera que este modelo tradicional de educación debería dejarse a un lado, poco a poco, “porque tanto hombres y mujeres pueden realizar los diferentes trabajos. Recomendamos a las mujeres que no sigamos con esa vieja forma de pensar, esa estructura que nos ha hecho creer que las cosas eran así”.

La dirigente está convencida de que las mujeres, si se lo proponen y tienen la oportunidad, pueden ser excelentes profesionales, y los varones, por su parte, han demostrado que son muy buenos en la cocina, como lo evidencian varios chefs destacados.

“En la casa tenemos que darnos esa tarea. Cada uno debe ser consciente de no criar más a los hijos con esa discriminación. Los hombres y mujeres pueden realizar las mismas tareas”.

EN LA FUNCIÓN PÚBLICA

El machismo y la discriminación contra las mujeres están también presentes en la función pública.

López señala que las mujeres que ocupan cargos públicos en las diferentes instancias les hacen conocer que sufren discriminación por parte de sus colegas varones, quienes les dicen que no están preparadas. La dirigente de las Bartolinas reconoce que efectivamente a algunas de sus “compañeras” les falta un poco de preparación, “pero eso no quiere decir que una mujer no pueda desempeñar determinados cargos”.

Una de las quejas más frecuentes de las autoridades mujeres es que los hombres les convencen para estar siempre como suplentes, por ejemplo, si se trata de concejalas.

Anima a las mujeres que fungen de concejalas diputadas, que sepan responder a la confianza que les ha dado la población.

“Considero que la mujer es igual o más inteligente que el hombre”, puntualiza.



“Talentos Ocultos”, historia de las ingenieras negras en la NASA

Neil Armstrong, John Glenn o Buzz Aldrin son solo algunos de los grandes nombres que resuenan cuando hablamos de la era dorada de la carrera espacial. Pero detrás de cada una de las misiones de la NASA en la que participaron estos notables personajes hay cientos de mentes brillantes que hicieron posible esos proyectos y de las que casi no se escucha hablar.

Las mujeres son las primeras ausentes en la lista de reconocimientos y, dentro del género, un grupo en particular: las matemáticas e ingenieras afroestadounidenses que ayudaron a la agencia espacial de EEUU a concretar proyectos de la envergadura de las misiones Apolo o Mercurio.

Su contribución fue ignorada hasta que Margot Lee Shetterly, escritora e hija de un investigador afroestadounidense del Centro de Investigación Langley de la NASA (LaRC) en Virginia, publicó un libro titulado "Hidden Figures" (traducido al español como "Talentos ocultos") que detalla el trabajo de estas mujeres cuyos nombres no aparecen en las publicaciones académicas ni en los registros históricos.

El libro acaba de ser llevado al cine en una película del mismo nombre protagonizada por Octavia Spencer, Taraji P. Henson y Janelle Monáe que fue la más taquillera en EEUU en los dos fines de semana posteriores a su estreno y está nominada a tres premios Oscar.

Calculadoras humanas

Las afroestadounidenses llegaron en los años 40 a trabajar a Langley -el centro más antiguo de la NASA- para realizar cálculos matemáticos fundamentales para el desarrollo de proyectos aeronáuticos y de aviación.

Lograron entrar allí después de que el entonces presidente de EEUU, Franklin D. Roosevelt promulgara la Orden Ejecutiva 8802 que impedía el ejercicio de la discriminación racial en la contratación de servicios federales y vinculados con la guerra.

Estas calculadoras humanas se encargaban de las ecuaciones y describían cada una de las funciones de una aeronave, pero no estaban involucradas en la totalidad del proyecto.

Años antes, mujeres blancas ya habían empezado a hacer este trabajo.

Por las normas y costumbres de la época, la mayoría pasaba allí solo unos años, hasta que les llegaba el turno de convertirse en esposas y madres. Pero otras, gracias a su desempeño brillante, lograron dejar el rol de computadora viviente para pasar a trabajar en proyectos específicos.

El nombre por el que se conocía a este grupo de mujeres afroestadounidenses era el de "computadoras del ala oeste", donde se agrupaban las mujeres de color que realizaban esta labor.

"En la oficina, las mujeres se sentían iguales", dice en su libro Shetterly, "pero en la cafetería y en los baños diseñados para jóvenes de color, los carteles eran un recordatorio de que incluso dentro de la meritocracia de la función pública en EEUU (...) unos eran más iguales que otros".

Contar platos, estrellas,

escaleras...

No se sabe con exactitud cuántas computadoras humanas trabajaron en NACA (la agencia que más tarde pasó a llamarse NASA), pero Shetterly estima que fueron miles las que aportaron su conocimiento entre 1935 y 1970.

Cuatro en particular llamaron su atención: Katherine Johnson, quien calculó la trayectoria de las misiones Apolo y Mercurio, Dorothy Vaughan, la primera supervisora afroestadounidense de la NASA, Mary Jackson, que se convirtió en 1958 en la primera ingeniera afroestadounidense de la NASA y Christine Darden, quien trabajó en el desarrollo de los vuelos supersónicos.

A sus 98 años de edad, Johnson, recuerda que su fascinación con los números comenzó desde pequeña.

"Desde niña empezó a contar: estrellas, platos, escaleras... Cualquier cosa", reseña Shetterly en su libro.

Su curiosidad y conocimientos de geometría y matemáticas la llevaron a ocupar un lugar importante dentro de la institución.

Johnson se encargó, entre otras cosas de calcular la trayectoria de la nave de Mercury Redstone 3, que llevaba al astronauta Alan Shepard.

Y tal era su capacidad que continuó haciendo cálculos incluso cuando ya existían las máquinas que podían hacerlo. En 2015, el presidente estadounidense, Barack Obama, la condecoró con la Medalla de la Libertad en reconocimiento por sus servicios, convirtiéndola en la única mujer de la NASA en recibir este honor.

Camino por recorrer

Pero aunque el libro y la película ya están acabados, Shetterly continúa buscando información sobre estas mujeres.

Su objetivo es crear una lista lo más completa posible que pueda compartirse en internet.

Además, la escritora cree que aunque se ha avanzado enormemente en cuanto a la discriminación, todavía hay mucho camino por recorrer.

“Se ha hecho un progreso tremendo”, le dijo a la publicación Motherboard, “pero parte del problema es la invisibilidad”.

“No es solo el hecho de que se necesita más cantidad y más inclusión en estas áreas, pero la gente que está allí, que son mujeres o gente de color, tiene que ser reconocida. No solo por la mayor parte de la sociedad, sino también entre ellas”.

Nominada al Óscar

Esta noche, a partir de las 22:30, esta película estará disputando la preciada estatuilla de los Óscar en tres categorías, Mejor película, Mejor actriz de Reparto y Mejor Guion Adaptado.

Talentos ocultos, también denominada en español Figuras ocultas (original en inglés Hidden Figures, que juega con el doble significado de figure/cifra y figure/silueta) es una película biográfica estadounidense de 2016 dirigida por Theodore Melfi y escrita por Melfi y Allison Schroeder.

La película cuenta la historia de la matemática afroamericana Katherine Johnson y sus dos colegas, Dorothy Vaughan y Mary Jackson, quien, mientras estaba trabajando en la división segregada de Ordenadores de Área Del oeste de Langley Research Center, ayudaron a la NASA en la Carrera Espacial. Utilizando sus cálculos, John Glenn se convirtió en el primer astronauta estadounidense en hacer una órbita completa de la Tierra.

De este modo, las tres mujeres consiguen convertirse en las primeras mujeres afroamericanas en alcanzar metas hasta entonces imposibles.