miércoles, 27 de mayo de 2015

Más de la cuarta parte de las madres en el país son solteras

El amor maternal lo puede todo. Algunas mamás, aunque las leyes las protegen, solas cargan la responsabilidad de criar y educar a los hijos, y no miden esfuerzo para conseguirlo.

Las estadísticas del Censo de Población y Vivienda 2012, refiriéndose al lugar donde tuvo su último parto y el estado civil, muestra que de 2.935.086 madres en el país, 835.786 son solteras; 1,2 millones, casadas; 75.699, separadas; y 52.183, divorciadas. (ver infografía). Del total, 1.657.069 dieron a luz en un establecimiento de salud y 681.042 en un domicilio.

En Santa Cruz, de 745.588 madres, 225.610 son solteras y 21.129 separadas. La mayoría acude a la asistencia médica para el parto.
El juez Alaín Núñez explica que el Código Niña, Niño y. Adolescente protege a la madre y al niño.

Entre los derechos, la madre tiene toda la potestad de colocarle al niño un apellido convencional.

La norma también establece que una madre soltera, estando en periodo de gestación, si señala al padre de su hijo, el juez fija una pensión de manutención y garantizar los gastos de embarazo y parto. Si el padre niega la paternidad, igual está obligado a cubrir esto, porque después del nacimiento recién se podrá hacer una prueba biológica.

En las estadísticas llama la atención que un buen número (681.042) todavía da a luz en un domicilio. Ana Exaltación Flores Vaca, que en septiembre cumple 70 años, es partera naturista.

Tuvo 12 hijos, de los cuales 11 partos fueron en su casa, solo para el último acudió a un centro asistencial. Ana cuenta que ahora hay todas las condiciones para que una mujer no muera en el parto, pero reprocha que a muchas todavía les cuesta ir a hacer sus controles. “A veces tengo que asustarlas para que acudan”, dijo, porque ella aún asiste a varias mujeres embarazadas y las prepara para que tengan un parto sin complicaciones.

Preocupación
A un día de la celebración del Día de la Madre, el presidente Evo Morales expresó su preocupación por los embarazos en adolescentes en el país, por lo que pidió trabajar en la búsqueda de soluciones a ese problema.
"A mí me ha preocupado, por ejemplo, cuando el año pasado hemos entregado una computadora a sexto de secundaria en Pando, una estudiante, en una mano la computadora y en la otra mano con un bebé, una adolescente de 17 años y tengo información de que eso está creciendo", especificó.


El presidente confirmó su presencia hoy en Cochabamba, para participar en el tradicional acto en la colina de San Sebastián en homenaje a las Heroínas de la Coronilla.

Los agasajos
Un estudio de opinión de Captura Consulting muestra que el 74% de las 900 personas que fueron consultadas en Santa Cruz, Cochabamba, La Paz y El Alto, acostumbra a festejar a su madre. La mayoría le gusta darle de regalo una torta, un abrazo o invitarla a comer fuera. Los agasajos en los colegios comenzaron desde lunes y continúan en el transcurso de la semana

Claribel Aparicio, la gerente de la Cámara de Exportadores de Cochabamba (Cadexco)

Desde hace casi un año, la gerente de la Cámara de Exportadores de Cochabamba (Cadexco), Claribel Aparicio, es, además de empresaria, mamá.

Con la llegada de Valentino Álvarez Aparicio, el rol empresarial que cumple Claribel no se ha dificultado, al contrario, “desde el día que me convertí en mamá, mi eficiencia y desempeño se han fortalecido”.

Sin embargo, preservar su éxito empresarial no es sencillo porque, en algunos casos, implica dejar a su bebé. Y eso, según dice, es la parte más difícil de su faceta maternal.

Afortunadamente cuando ella se ausenta, Valentino se queda bajo el cuidado de su abuela, la mamá de la empresaria.

El apoyo de su mamá la llena de fortaleza, ya que su hijo “no puede estar en mejores manos”.

Y es que para Claribel su mamá es una pieza fundamental en su vida, pues gracias a ella es una mujer con ponderables principios y valores. “Ojalá Dios me brinde la vida suficiente para ser un poco como ella”, señala.

SU DÍA A DÍA A pesar de que Claribel recibe el apoyo de su mamá, el simple hecho de estar inmersa en el ámbito empresarial implica que día a día lidie con una agenda bastante ajustada. Por eso, su jornada empieza muy temprano.

Lo primero que hace es enfocarse en su bebé: le da desayuno, lo baña, lo viste y lo perfuma. Después de Valentino, recién es el turno de ella. Cuando ambos están listos, Claribel sale a trabajar.

Los días en los que no tiene reuniones, retorna a su casa para almorzar con Valentino y disfrutar de sus travesuras.

Tras esto, vuelve a la oficina e intenta salir temprano para dedicarle el resto de su jornada a su hijo.

Cuando está junto a Valentino, le gusta llevarlo al parque, entretenerlo en su cuarto de juegos, pero sobretodo admirar sus expresiones. Por ejemplo, el gesto especial que hace con la nariz.

“Hace una carita con la naricita arrugadita”, cuenta, a tiempo de agregar que es una forma de mostrar su alegría. Con ese gesto del bebé, Claribel y su familia no dejan de reír.

MENSAJE ESPECIAL En el marco del Día de la Madre, Claribel recomienda a las mamás que descubran su líder interior y no copien “estilo de liderazgos o actitudes de los demás”.

“Toda mujer lleva un líder en su interior, es solo cuestión de descubrirlo y sacarlo al exterior”, culmina.


Comité Cívico Femenino Entregan el galardón 'Madre Cruceña'

El galardón “Madre Cruceña” fue entregado anoche en el Comité Cívico Femenino a Hortensia Gil, viuda de Antelo (+), modista que vistió a grandes personalidades del departamento, Edita Carrillo viuda de Ruiz, representante de las 15 provincias y Nelly Villagómez, vallegrandina e impulsora del barrio 18 de Marzo. Todas ellas representantes de las madres orientales que destacaron en diferentes épocas de la historia cruceña y que anoche fueron homenajeadas.

La gobernadora dio un mensaje emotivo. La gobernadora Ruth Lozada participó de este eventoy durante su discurso dijo que "como para cada hijo, al igual que para mí, la mejor madre es la de uno". Por su parte, la presidente del Comité Cívico Femenino, Siony González de Álvarez, destacó el trabajo y papel que juegan las madres en diferentes etapas de la vida y del desarrollo de la región que las vio nacer.

Lourdes Guevara vende periódicos y revistas en diferentes calles de Cochabamba


Puede que los 78 años que la canillita Lourdes Guevara lleva encima la hayan debilitado físicamente, pero su mente se resiste al paso del tiempo.

A pesar de que Lourdes ya no escucha bien y tiene dolencias de cadera y espalda -por mencionar solo algunas- todos los días, a las dos de la madrugada en punto, desarrolla de forma entusiasta el oficio que heredó de su padre: la venta de periódicos.

Con la voz más elevada de lo normal (casi gritando) y a menos de cinco centímetros de distancia de su oreja izquierda, se le preguntó ¿Hace cuánto empezó a trabajar como canillita?

En ese primer intento de conversación ella no escuchó la pregunta. Apenada pidió a una de sus parientes que le ayude a oír. Tras repetirle más fuerte y un par de veces más la pregunta, Lourdes pudo responder.

Contó que cuando tenía ocho años de edad empezó a recorrer las calles vendiendo periódico, pero no lo hacía sola, sino junto a su papá que era novidente.

Lourdes y su padre emprendían caminatas largas por diferentes calles de la ciudad para vender periódicos. Ella era la guía.

Tras la muerte de su padre, Lourdes heredó su oficio, sin embargo con el paso del tiempo éste es más duro.

“Así llueva, haga viento, frío o calor, nosotros tenemos que salir a vender el periódico todos los días del año”, indica, a tiempo de agregar que su única jornada libre es en el feriado del primero de mayo.

Al margen de ese día, el resto se levanta a las dos de la madrugada o antes y hace fila para recibir los ejemplares que reparten los diferentes medios de comunicación escritos.

Tras acomodar los periódicos, Lourdes carga más de medio centenar en sus brazos y sigue la misma ruta de siempre: desde la avenida Heroínas entre Baptista y Ayacucho, hasta la Recoleta, a pie. Luego vuelve, también caminando, hasta el mercado de la calle 25 de Mayo y Jordán. Su jornada laboral termina cerca del mediodía.

Después de su ardua labor, retorna a su casa y prepara almuerzo para algunos de sus nueve hijos y de sus 16 nietos.

A pesar de que muchos de sus hijos e incluso sus clientes le dicen que ya no debería trabajar, ella se resiste porque piensa que solo su trabajo le da fuerza para vivir.

Por eso, en el marco del Día de la Madre, recomendó a las mamás que, mientras puedan trabajen. “A esta edad uno no puede ir mendigando”, dijo.

Específicamente en su caso, confesó que “el cuerpo le pide que siga trabajando”.

Gladys Mayorga Blacut Forjadora de los clubes de madres de Bolivia

Inteligencia, ese es el don con el que dice estar bendecida Gladys Mayorga Blacut, una mujer oriunda de Oruro, que sin culminar la secundaria ni formarse a nivel profesional, lideró una organización femenina que fue un referente latinoamericano entre los años 80 y 90: el club de madres de Bolivia.

Tras desempeñarse como profesora, administradora, modista e incluso enfermera -unos oficios que aprendió técnicamente y otros de manera empírica-, a Gladys se le presentó la oportunidad de ocupar el cargo más importante de su vida: la presidencia de los clubes de madres de Bolivia.

El liderazgo, sin dudarlo, era lo suyo, pues fue ratificada en el cargo durante 10 años consecutivos.

ARDUA LABOR A pesar de que Gladys no recibía remuneración alguna por ser presidenta, le ponía todo el ahínco que su rol demandaba.

Y es que aquel entonces, los clubes de madres de Bolivia estaban respaldados por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre otras. Esas entidades periódicamente dotaban alimentos a los clubes y a cambio las afiliadas pagaban montos mínimos que servían para la autogestión y el pago de una cuota al Gobierno.

De Gladys dependía el adecuado funcionamiento de ese sistema. Es decir, ella recibía los alimentos, los repartía a los clubes, se encargaba de enviar cheques al Gobierno y demás.

En vista de que, en el mejor de sus momentos, en Bolivia hubieron más de 200 mil afiliadas a los clubes, Gladys tenía que entregar personalmente los productos a las diferentes sedes.

Llegaba hasta donde estaban sus homólogas en avión, bus, bicicleta e incluso caminando. Es por eso que conoce todos los departamentos del país y más aún las comunidades alejadas.

Por su ardua labor, habían días en los que no llegaba a su casa, pero eso no significaba que descuidaba a sus hijos.

Hasta ahora, se enorgullece de decir que cuatro de sus cinco hijos son profesionales (el primero falleció).

En su etapa escolar, colegial y universitaria los hermanitos Cox Mayorga eran aplicados, recuerda Gladys, y en eso influyó mucho ella.

A diario, recuerda que se levantaba a las cinco de la madrugada, dejaba el desayuno y, en algunos casos, hasta el almuerzo preparado. Alistaba los uniformes y merienda de sus hijos y, además, se daba tiempo para asear su casa.

La mamá de esta líder, Victoria Blacut y su esposo, Jorge Cox (jugador de San José) la respaldaban cuando ella no estaba.

SU PARTIDA Gracias a su dedicación y lineamiento apolítico, durante su gestión se crearon más de tres mil clubes de madres en Bolivia.

Sin embargo, después del año 90 otra persona ocupó la presidencia y la entidad se fue debilitando, a tal punto de que a Bolivia ya no llegaron alimentos. En esto tuvo mucho que ver la vinculación de las afiliadas a partidos políticos, señala Gladys.

“Podíamos haber hecho muchas cosas”, lamenta a tiempo de recomendar a las mujeres que se unan, porque hoy por hoy “la mujer es enemiga de la mujer”.

3 de cada 10 madres son jefas de hogar

De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística INE, entre los censos 2001 y 2012 el porcentaje de jefas de hogar aumentó en más del 6%. En los 11 años de intervalo, el número de madres jefas de hogar llegaba a 512.191, en 2012 la cifra fue de 789.225 en todo el país.
En Tarija el 31% de las madres de familia son jefas de hogar y por ende, de ellas depende la subsistencia del mismo, especialmente en el plano económico.
La migración interna o externa del esposo o concubino, el abandono durante la gestación, el divorcio, la viudez o porque ella es la única que puede generar ingresos para al hogar debido a que su pareja no encuentra trabajo o presenta una enfermedad, son las probables causas.
Es por eso que en este Departamento, más de 35 mil madres tendrán un día de fuerte actividad económica, pero no así de agasajo como se espera en la fecha. A continuación te damos una mínima muestra de cómo estas mujeres esperan pasar su día.
Las principales calles de la ciudad se vieron invadidas de personas que caminaban con obsequios y flores en mano, para recibir este 27 de mayo de la mejor forma con el ser más querido de la casa.
El Mercado Campesino es un claro referente sobre la realidad de las mujeres que desde la madrugada comercializan sus productos como ser verduras, abarrotes, frutas, ropa, calzados, entre otros. Por lo general, este centro de abasto es habitado por mujeres, que caminan de un lado al otro para vender.
Loyda Calisaya se dedica a la venta de velas por mayor y menor, quien afirma que desde las 5:00 de la mañana se encuentra en el mercado para realizar la comercialización respectiva, asegurando que la falta de oportunidades la llevó a establecer un puesto ambulatorio para contribuir a la economía familiar. “El dinero no alcanza, todo sube”.
Mientras empieza a amanecer, se escuchan pasos apresurados de personas transitando por las calles de los barrios periurbanos, grupos de 4, 5 hasta de 8 integrantes para trasladarse a su fuente laboral, la mayoría presta servicios al Plan de Empleo Urgente Productivo PEUP.
Nilda Oquendo, afirma que el trabajo es algo sacrificado, porque implica “abandonar” a sus hijos, dejando de compartir el desayuno y almuerzo.
“Antes los despachaba al colegio, ahora ellos son los que me esperan después del almuerzo”. También dio a conocer que el Día de la Madre para ella es una jornada “común y corriente”.
No se puede dejar de lado aquellas “mamás” que cumplen diferentes roles dentro de un hogar, como levantarse horas antes que los demás para realizar la limpieza y preparar la primera comida del día, arreglar a sus hijos para trasladarlos a una guardería o al colegio, asistir al trabajo, retornar apresuradas para tener listo el almuerzo y por la tarde, continuar con la labor.
A pala y pico
La necesidad económica hizo que las mujeres trabajen al mismo ritmo que los hombres, no es raro ver a las damas con las manos llenas de cemento, mismas que laburan en la construcción como albañiles.
La pala y picota no son un impedimento para las madres, quienes se ven en la necesidad de aceptar estos dignos pero difícil trabajos considerados generalmente para hombres por la fuerza física que se requiere, para conseguir recursos extras.
L.P (por sus iniciales) trabajaba concentrada preparando la “mezcla” para empezar a construir una pared, lo que llamó la atención, fue que mientras realizaba su labor, le cantaba a su hijo, al que lo cargaba en la espalda, sujeto a una manta.
L.P dio a conocer que trabaja “hombro a hombro” con su esposo, porque deben mantener 5 hijos. “En el establecimiento piden libros, una y otra cosa y con 5 resulta imposible que la plata alcance”.
Trabajo dentro del hogar
Un sinnúmero de “mamás” no realizan un trabajo fuera de casa y con remuneración económica; sin embargo, tienen la ardua tarea de realizar la limpieza, cocinar, lavar, ordenar, cuidar a sus hijos, entre otras.
Pero en diferentes ocasiones, esta labor no es reconocida por los integrantes de la familia, quienes toman estas tareas como un trabajo “simple”, restándole valor a la dura entrega.
Doble responsabilidad
Por otro lado, existen mujeres que cumplen dos responsabilidades, ser padre y madre para sus hijos. Estas mujeres buscan diferentes estrategias para llevar el sustento económico hasta sus hogares.
Ana (nombre ficticio) tiene dos niños de 2 y 4 años, lamentablemente es madre soltera; el padre de sus hijos la abandonó dejándola a su suerte, ella relata que no es una tarea fácil, pues debe dejar a sus hijos en una guardería de su barrio para trabajar y conseguir el “pan” del día. “La recompensa es mirar a mis hijos crecer”.
Madres zapateras, secretarias, amas de casa, abogadas, contadoras, periodistas, albañiles, choferes, cocineras, arquitectas, son mujeres que merecen la admiración y respeto de la sociedad, pues todas aportan con la educación y formación de sus hijos.

“Wawas al hombro”, la vida de las mujeres de hoy



Graciela trabaja 35 años vendiendo ojotas en la calle Domingo Paz con una niña en brazos, nos cuenta que es difícil vender y atender a la bebé cada vez más inquieta; pues ya quiere caminar. Sin embargo, para Graciela, su prioridad es su hija.

“No confío en dejarla en una guardería. Tantas cosas que se escuchan ahora, por eso prefiero tenerla aquí conmigo”, dice Graciela. Su esposo trabaja al igual que ella, ya que la situación económica obliga a ello y deben buscar la forma de cuidar y criar a sus hijos.

Las abuelas, siempre madres
En la actualidad las madres de hoy deben sortear una serie de dificultades para poder trabajar y atender a sus hijos. Muchas veces tienen que acudir al auxilio de las abuelas. Martha, quien vende rosquetes en el mercado, con su nieto en los brazos, nos cuenta que su hija es profesora y que su yerno también trabaja por lo que tarde a tarde tiene que hacerse cargo del bebé.
“Pudiendo o sin poder tengo que cuidarlo, qué vamos a hacer” dice, aunque reconoce que su nieto es tranquilo y su cuidado no demanda mucha atención. “Casi todo el tiempo duerme”, asegura sosteniendo al niño que aún no llega al año de edad.
En estos tiempos la crisis económica y los bajos salarios obligan a la generalidad de las parejas a que ambos trabajen y cuando hay hijos de por medio tienen que ver la forma de cuidarlos. Se puede ver en los mercados y en las calles de Tarija cómo las vendedoras normalmente van a trabajar con sus hijos. La realidad es que no tienen dónde dejarlos.
Empero, todo tiene un riesgo, ya que en las calles los niños están expuestos a una serie de peligros y las madres también; pues no faltan ladrones que aprovechan cualquier descuido para robar los artículos que venden.

Las guarderías
Entre las madres que trabajan en oficinas, escuelas, instituciones públicas o empresas privadas la alternativa está en las guarderías; empero su elevado costo hace que acudan a guarderías públicas. Sin embargo, entre las madres consultadas 8 de 10 dijeron que prefieren cuidar a sus hijos personalmente, ya que ahora se escuchan muchas cosas que pasan con los menores en estos lugares.

Hay 6 guarderías privadas
Según un informe presentado por la Defensoría del Pueblo en junio de 2014, existen 357 centros de atención integral que atienden a niños de entre los 0 y 6 años, 98 son administrados directamente por el Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges) y 260 tienen administración delegada por convenio a contraparte con los municipios de Padcaya, Bermejo, Uriondo, Yunchará, El Puente y Entre Ríos.
Los centros de atención integral cuentan con dos o tres ambientes de domicilios particulares y tienen entre sus recursos humanos, una cocinera y una niñera o dos, dependiendo del número de niños o la cantidad de bebés que el centro acoja. Sus horarios de trabajo son de 7:30 a 17.30. Éstos atienden a un promedio de 15 a 20 niños.
Como una continuación a los centros de atención integral surgieron también los Centros Integrales de Atención Psicopedagógica (CIAP) para menores de entre 7 a 18 años. Éstos también dependen del Sedeges. Existen 15 CIAP en todo el departamento, 10 están Cercado y los municipios de Uriondo, Padcaya, San Lorenzo, Entre Ríos y Palos Blancos tienen un centro integral de atención psicopedagógica para cada uno de ellos.
Hay 853 beneficiarios, 374 mujeres y 479 varones, quienes reciben una beca alimentaria de 6 bolivianos por día y un refrigerio de 3 bolivianos. De igual manera los padres aportan 1.50 bolivianos por día para gastos de mantenimiento, limpieza de los ambientes e higiene de los menores.
La atención se realiza de lunes a viernes en dos turnos, de 8:00 a 12:00 y de 14:00 a 18:00. Cada uno de estos centros atiende a un promedio de 25 a 30 niños y niñas por turno. Añadido a esto cuentan con una educadora y cocinera, dependiendo del número de menores.

Padres al rescate
Cuando nada de lo anterior funciona y la madre no puede cuidar a sus hijos, no puede acudir a la abuelita o no puede acceder a una guardería, los padres se convierten en el apoyo de la pareja. Éste es el caso de Manuel que, con su hijo al lado, vende videos en la calle Domingo Paz. Cuenta que su esposa trabaja en un centro de atención para niños especiales que demandan toda su atención.
Manuel asegura que se deben compartir las responsabilidades del hogar y trabajar para vivir. “Yo vendo videos en las ferias de la ciudad y hay días que lavo la ropa y hago las cosas del hogar, porque el trabajo de mi esposa no le deja tiempo, aparte de su horario de trabajo, tiene que asistir a reuniones”, explica este padre que también cumple los roles de la madre en algunas ocasiones.

Padres, abuelas y suegras “AL RESCATE”

Manuel cuidando de su pequeño
“Mi esposa trabaja con niños especiales, así que en las tardes lo cuido yo. Hay que compartir las responsabilidades del hogar”

Martha con su nieto en brazos
“Mi hija es profesora y trabaja en el colegio Belgrano por las tardes. Mi yerno también trabaja, así que en esas horas cuido a mi nieto”

Elizabeth con su nieta en su puesto de venta
“Yo prefiero sacrificarme a irlos a dejar por ahí (a la guardería), con tantas cosas que pasan ahora no hay confianza en nadie”