jueves, 2 de octubre de 2014

SUFRAGIO FEMENINO EN BOLIVIA ANTES DE 1956

La participación de las mujeres en el ámbito político no fue tomada en cuenta hasta la aparición de grupos femeninos que articularon y visibilizaron la urgencia de otorgarles el derecho de incorporarse al ámbito político y civil, que hasta ese momento era patrimonio masculino.

A partir de entonces, la consecución de los derechos políticos y ciudadanos de las mujeres ha sido resultado de una larga lucha protagonizada por movimientos femeninos imbuidos de corrientes libertarias paa adquirir "ciudadanía".

Pilar Uriona Crespo, estudiosa de los derechos de las mujeres, señala que en el ámbito discursivo, cuando se habla de ciudadanía, si bien las primeras constituciones políticas del Estado (1826, 1831, 1834, 1839, 1843 y 1851) la reconocieron como un derecho, no definieron sus alcances y, por el contrario, enfatizaban en qué casos se la podía suspender o quitar (demencia, deuda fraudulenta, proceso criminal, alcoholismo, adicción al juego y mendicidad). Lo que sí quedaba ratificado, como acuerdo social, que el sujeto beneficiado con la ciudadanía era masculino.

Otras condiciones restrictivas. A esa condición, se sumaban otras que restringían aún más el acceso de las mujeres al campo político, como saber leer y escribir, ser casada o mayor de edad y tener una profesión o trabajo para garantizarse un salario, y contribuían a reforzar no sólo la marginación política, sino también una mínima, cuando no inexistente, libertad de acción en los campos social, económico y cultural, ya que la mujer estaba sometida al estricto control del padre, del marido y, lo que es peor, a una pesada estructura ideológica patriarcal avalada por una sociedad conservadora.

En los primeros años del siglo XX, los ecos de diversas ideologías, desarrolladas sobre todo en Europa, llegaron hasta Bolivia por medio de la prensa y de la difusión de libros. Entre ellas destacaron el anarquismo y el feminismo, cuya propagación generó que en varias ciudades del país se publicaran revistas cuya orientación era reivindicar la liberación femenina. En este sentido, el trabajo de la Coordinadora de la Mujer acerca de la participación política de las mujeres se refiere a ese recorrido. Señala, por ejemplo, que en 1921 apareció el primer número de Feminiflor, una publicación del Centro Artístico e Intelectual de Señoritas de Oruro fundada por Laura Graciela de la Rosa Torres y Betsabé Salmón. En 1929 apareció la revista Iris en Cochabamba, iniciada por María Teresa Urquidi. Ese mismo año salió a la luz la revista Ideal Femenino y al año siguiente, se publicó La aspiración.

El ateneo femenino de bolivia. En 1923, las mujeres intelectuales se organizaron en el Ateneo Femenino, que el año 1929 organizó su primer congreso, donde se desarrollaron los conceptos y planteamientos de la liberación femenina, y se socializaron las inquietudes en torno a los derechos de las mujeres bolivianas, entre estos, el derecho a la cédula de identidad, a disponer de su herencia y a una paternidad responsable. Asimismo, fue el espacio en el cual se denunció a la ideología patriarcal como responsable de las guerras y de los conflictos en tiempo de paz. Aquellas ideas germinaron en 1944, cuando el Gobierno del presidente Gualberto Villarroel adoptó medidas de gran importancia para afianzar la ciudadanía femenina: las mujeres podían realizar trámites sin el requisito de autorización del marido, se reconoció la legalidad de las uniones de hecho, así como los derechos de los hijos naturales, y se estableció la igualdad de los cónyuges.

En 1945, el Comité de Mujeres, constituido a partir del Ateneo Femenino, la Federación Boliviana de Empleadas Católicas, la Asociación Indígena Católica y el Centro Político de Mujeres Socialistas, solicitó al Gobierno el reconocimiento de los derechos civiles y políticos, la igualdad de salarios y el acceso libre a la educación superior. Ese año, las mujeres alfabetizadas obtuvieron el derecho a emitir su voto en el marco de las elecciones municipales. Luego de varios años en que la dinámica electoral en el ámbito local estuvo interrumpida, en 1947 y en 1949 se llevaron a cabo elecciones municipales en Bolivia y fueron el escenario de la primera participación política de las mujeres como votantes y como candidatas.

Un bajo nivel de participación femenina. En las elecciones de 1947, la participación femenina fue relativamente baja debido al reducido porcentaje de electoras inscritas, salvo en Cochabamba, donde el 28 por ciento de los inscritos eran mujeres. De 24 candidatas en 1947, ocho resultaron concejalas electas, y en 1949, fueron nueve de apenas 13 candidatas. El total de los concejales electos en cada una de esas elecciones ascendía a 108 personas. En algunos lugares no sólo llegaron a ser concejalas sino incluso alcaldesas, es el caso de Alcira Senzano, en Lagunillas (provincia Cordillera), que se convirtió en la primera mujer alcaldesa del departamento de Santa Cruz.

Es indudable que todos esos logros significaron un gran avance en la lucha de aquellos movimientos; sin embargo, se centraron en los planteamientos de las élites femeninas que reclamaban el derecho al voto para las mujeres instruidas. Ganar la batalla por el derecho al voto de todas las mujeres fue, y es todavía, el inicio de la ciudadanía política de las mujeres que la Revolución del 52 logró plasmar con la declaración del voto universal; no obstante de que su participación política tiene una dimensión que va más allá del ejercicio de ese derecho, aún subsiste el encargo social de seguir construyendo bases sólidas para una participación plena de las mujeres en el destino del país.

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