martes, 19 de abril de 2011

Piden que toques y piropos se consideren agresiones

Peligro: El frouterismo es el gusto y excitación por frotar o tocar el cuerpo de una persona.

Los roces, toques corporales y los piropos obscenos pueden considerarse una forma de agresión sexual. Esta figura no está tipificada en la legislación boliviana, aunque se registraron casos de mujeres que son víctimas de estas acciones, conocidas como frouterismo, las que deberían ser sancionadas, según profesionales.

La fiscal de la Unidad de Atención a Víctimas y Testigos, Frida Choque, asegura que aunque no existen estadísticas, ésta es una conducta común por la que atraviesan muchas mujeres.

A veces, “el frouterismo se mimetiza en las víctimas que acuden a diario a prestar sus declaraciones por otros delitos de violencia sexual. Después de indagar, recién se empieza a hablar del tema”.

PARAFILIA. La doctora en psicología Margarett Hurtado explica que el frouterismo es considerado una desviación sexual; es una parafilia en la que la persona tiene sexo o se excita frotándose con objetos y personas.

En el caso de los artículos materiales, por ejemplo, “pueden ser prendas de vestir como ropa interior, bufandas de seda, etcétera”.

Choque asegura que la forma más común es que los varones rozan sus genitales en el cuerpo de las víctimas. Según la abogada, algunas mujeres se dan cuenta de lo ocurrido, mientras que en otras, este delito pasa desapercibido.

En la mayoría de los casos, las víctimas se sienten impotentes, porque cuando reaccionan se dan cuenta de que ya nada pueden hacer, principalmente porque la persona que comete este atrevimiento huye. En otros casos, la mujer no sabe qué hacer, incluso cuando identifica al agresor.

Hurtado asegura que después de sufrir este tipo de agresión, la persona se siente dañada. Entre sus emociones están la indignación, la rabia y sobre todo la vergüenza de haber sido víctima de una agresión.

CASOS COMUNES. Desde su experiencia, Choque afirma que algunos casos que llegaron a su oficina se dieron, por ejemplo, en los desfiles escolares, las estudiantes que marchaban se convirtieron en víctimas del manoseo o “metida de mano. Los agresores suelen tocar sus partes íntimas, las piernas y atemorizan a las niñas”.

El transporte público es otro medio donde los agresores cometen con frecuencia estas faltas. Por ejemplo en taxis, micros, minibuses e inclusive en el transporte interdepartamental.

La psicóloga asegura que el frouterista sufre de un trastorno de la sexualidad. “Es multipropósito. El problema tiene que ver con dificultades en su identidad sexual, con su autoestima y su capacidad para relacionarse con otras personas”.

TIPIFICACIÓN. La fiscal afirma que el frouterismo debería ser considerado un agravante dentro de la agresión sexual.

Por ello, dice que este delito debería ser planteado en un proyecto de ley para ser añadido en el Código de Procedimiento Penal. “Pienso que debería ser incluido en el capítulo sobre abuso sexual, ya sea como una agravante o ver una forma de poner límite a estos hechos. Son difíciles de tipificar”.

Hurtado también reconoce que esta situación no está considerada como delito y debería ser objeto de una legislación.

Según la especialista, hasta la fecha llegaron muchas denuncias de frouterismo, pero no atendió casos de agresores que sufran este trastorno. “Es difícil, porque las personas no reconocen la enfermedad, pero pueden someterse a un tratamiento, que atenúe los síntomas antidepresivos y ansiolíticos”.

La fiscal recomendó la prevención como parte de una campaña de concienciación que debe ser impartida desde la casa y en la escuela, para que las niñas y jóvenes sepan que si alguien las toca de cierta manera, lo deben denunciar.

Delitos al aire libre

Los hombres que incurren en toques impúdicos o piropos obscenos suelen preferir actuar en lugares públicos para poder escapar y evitar ser agredidos si los denuncian.

En el caso de “operar” en un micro, están cerca de las puertas para poder bajar rápido, según la psicóloga Margarett Hurtado.

Los frouteristas aprovechan las aglomeraciones para practicar sus actos, en las aceras estrechas, desfiles, manifestaciones, cines, buses, pues se ponen de pie para facilitar el contacto. Aprietan sus genitales contra las nalgas o muslos de la víctima, o tocan los genitales, las nalgas o pechos, e imaginan una relación sexual.

El frouterista busca obtener placer a través del frotamiento de sus genitales contra el cuerpo de una desconocida y sin consentimiento, a veces, incluso, acaricia a su víctima.

Hurtado asegura que no existe un perfil psicológico de estas personas, pero que, por lo general, se trata de gente pasiva y aislada.

Los tipos de frouteristas

La psicóloga Margarett Hurtado dice que hay frouteristas exclusivos, que son los que se excitan con esta práctica; los no exclusivos, aquellos que pese a tener pareja, mantienen estas actitudes; los parciales, que son los que se conforman con un rozamiento mínimo; los completos, que pueden tener un orgasmo durante la acción.

También están los selectivos, cuando acechan a mujeres acompañadas o que posean ciertas características, sobre todo en el cine; o no selectivos, cuando agreden a mujeres solas.

El tocamiento “robado”, que normalmente se da en el transporte público, puede ser compulsivo, disimulado, discreto o brusco.

Incluso puede darse en el trabajo, de donde suele surgir la percepción de acoso, por parte de la víctima, pero se trata de esta parafilia.

Para destacar

Denuncia: una adolescente de 13 años fue manoseada en la calle por un ciclista.

Una mujer embarazada dijo que un pasajero le tocó una pierna en un minibús.

En el desfile del Día del Mar, dos estudiantes recibieron la “metida de mano” en el trayecto.


Yáscara Rivera

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