domingo, 24 de abril de 2011

La mujer andina en la historia

Hasta aproximadamente la década de los noventa, la ausencia de la participación femenina en la historiografía boliviana era notoria. Los manuales de historia resaltaban aquello que, en general era obra de los hombres. En los últimos tiempos, gracias al interés de algunas investigadoras e investigadores, se han realizado trabajos que nos abren las puertas de una historia que resulta ser a todas luces fascinante y, sobre todo, determinante para la comprensión del desarrollo de las sociedades que ocupan nuestro territorio.

La importancia de la historia de género es fundamental, ya que además da a las mujeres, cansadas ya de lamentar la dura realidad cotidiana, la posibilidad de constatar que, tanto ayer como hoy, han sido un factor fundamental en los diferentes procesos que han forjado nuestra historia.

Si bien es cierto que no podemos negar el lado negativo de estos procesos en los que las mujeres, hasta la actualidad, son presa de contradicciones estructurales que la ponen en situaciones de marginalidad, violencia y discriminación, también es importante que nos hagamos conscientes de la importancia del papel positivo que le ha tocado desempeñar en la sociedad.

Este hecho es aún más patente cuando hablamos de la mujer andina, la cual es y ha sido una verdadera protagonista de nuestra historia. Por ello, la finalidad de este breve artículo es resaltar algo de la participación de la mujer andina en el pasado.

Desde tiempos prehispánicos, el factor femenino jugó un rol de vital importancia en la manera en que los habitantes del ande estructuraron sus sociedades. En el ámbito religioso, las diosas femeninas (tierra, agua, luna) fueron las que, de alguna manera, garantizaban, a través de la fertilidad, la continuidad de la cohesión social de los ayllus. Esta garantía se reproducía en las mujeres de estos ayllus, puesto que de ellas dependía la reproducción humana y la organización del hogar. En el aspecto político, si bien era el hombre quien tenía una mayor influencia debido, en parte, al papel que le tocaba jugar en las guerras, se sabe que también las mujeres podían participar en éstas como apoyo a sus maridos. También existían mujeres que ocupaban puestos de poder en el ámbito de las comunidades como cacicas.

Durante los dramáticos episodios de la Conquista del Perú, si bien es cierto que muchas mujeres fueron ultrajadas y violadas o aceptaron la seducción de los recién llegados, también hubo quienes, al lado de sus maridos, defendieron a muerte su antigua libertad. Ya durante la Colonia, las mujeres indígenas aceptaron con una habilidad impresionante los nuevos desafíos que les tocó afrontar. Es así que muy prontamente se las ve participando activamente de la vida comercial de las ciudades recién fundadas llegando a poseer algunas de ellas sus propios negocios y fundar verdaderas ligas que, apoyadas en sus redes comerciales, pretendían la defensa de sus derechos.

Identidad. Por otro lado, en el ámbito religioso, son las mujeres las que de alguna manera defendieron más fervientemente sus antiguas costumbres y creencias, salvaguardando la identidad étnica dentro de sus comunidades. No es casual que la persecución religiosa haya sido más dura con ellas, sobre todo con quienes se desempeñaban como curanderas o parteras a las que se llamó brujas.

Durante el ocaso del régimen español fue notable la participación de las mujeres en las rebeliones indígenas. En apoyo a los ejércitos, tanto de Túpac Amaru como de Túpac Katari actuaron mujeres como Micaela Bastidas, Bartolina Sisa y Gregoria Apaza, quienes desempeñaron papeles muy importantes, llegando incluso a dirigir a las huestes rebeldes. Cabe resaltar también la participación de muchas mujeres indígenas anónimas que llegaron incluso a suicidarse con sus hijos cuando se vieron cercadas por los españoles.

Más tarde, durante los años de la lucha independentista, fue importante la participación de las mujeres andinas en la lucha por la libertad, entre ellas la notable Juana Azurduy de Padilla, de quien se dice que parió en el campo de batalla. Asimismo, es de resaltar el papel de las mujeres cochabambinas, quienes un 27 de mayo de 1812 se enfrentaron valientemente en contra del ejército español.

Llegada la República, la mujer andina, sea ésta habitante de las ciudades o del campo, ha sabido conservar la notoriedad que le ha sido característica siendo común verlas dominando los mercados y las calles, liderando sindicatos, clubes de madres federaciones de vecinos etc. participando crecientemente en las decisiones políticas del país. En los diferentes procesos políticos de nuestra historia muchas llegaron incluso a ofrendar su vida como aquel 21 de diciembre de 1942 cuando, en los campos de Catavi, es muerta María Barzola junto a otras mujeres defendiendo el derecho de una mejor vida para sus hijos.

Bibliografía.
Del Valle de Siles María Eugenia La rebelión de Túpac Catari 1781-1782. La Paz, Editorial Don Bosco, 1990.
Silverblatt Irene. Luna, Sol y brujas. Género y clase en los Andes prehispánicos y coloniales. Cusco, Centro Bartolomé de Las Casas, 1990

Burkett Elionor. “Las mujeres indígenas del Perú y la sociedad blanca. El caso del Perú en el siglo XVI”. En Asunción Lavrin (comp.) Las mujeres latinoamericanas. México, Editorial Tierra Firme, 1985

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